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Tribuna
Las alianzas políticas y las ‘primarias’
Jueves,  15  de Noviembre, 2018

“...una fase histórica determinada no es permanente. La sociedad humana es una estructura evolutiva afortunada porque es capaz de cambiar, y por lo tanto, el presente no es el puerto de arribo final.”   Eric Hobsbawm

¿Leerán los hombres del poder duro que hoy gobiernan Bolivia? Evo Morales, seguro que no. Sin embargo, su Vice, que se dice marxista, debiera conocer a Eric Hobsbawn, considerado un historiador de la mayor importancia en el siglo XX y por sus proyecciones al XXI. Él sí fue un marxista auténtico.

La cita del autor concluye que las lecciones de Marx le ayudaron a comprender los modos en que funciona un sistema social, y cómo se generan las fuerzas del cambio hasta crear una dinámica histórica diferente. Si el Vice no lo sabe, bien le valdría buscar entre los 20.000 mil libros que dice tener. También nos lo dijo Heráclito 500 años antes de nuestra era: “todo fluye, nada es permanente a excepción del cambio”. Nadie es ‘para toda la vida’, como se pretenden Morales, él y los suyos.

En busca de esas fuerzas de cambio y de una dinámica diferente, anduvo y anda la sociedad boliviana. Hoy camina encorsetada en la ley electoral hecha a medida del régimen, cada vez más cercano a las dictaduras electoreras que han violentado el Estado de Derecho, hasta hacerlo desaparecer. Es el autoritarismo salido de las urnas que, vía la violencia política y la corrupción, destruye sin pausa la institucionalidad democrática y la independencia de poderes.
Quienes elaboraron el proyecto de ley de partidos políticos, con buena intención, incluyeron alianzas obligatorias y elecciones primarias, sin tomar en cuenta el contexto sociopolítico vivido en estos 13 años de Morales, tan cercano al represivo castro-chavismo. Tampoco las especificidades propias de los partidos políticos. Algunos, muy venidos a menos por la crisis de representatividad arrastrada desde fines del siglo pasado o por deficiencias en sus estructuras orgánicas, también frágiles; otros porque son jóvenes partidos y aún están en la construcción de su institucionalidad y democracia interna; y algunos que son partidos regionales. Cierto que la ley fue elaborada para aplicarla el año 2024, sin embargo, el régimen pescó en río revuelto con sus 2/3 en el Congreso y la aplica ahora, para las elecciones de 2019, sin preparación alguna.

Las ‘primarias’ son una forma de pre-seleccionar a la, o al candidato que los partidos presentarán a elecciones en fecha predeterminadas. Estados Unidos de Norteamérica es un buen ejemplo, con más de 200 años de institucionalidad democrática desde su independencia, igual que en su sistema de partidos políticos, con sólida estructura orgánica. En Latinoamérica, con una historia plagada de caudillos iletrados en su mayoría, que aún perviven, de recurrentes golpes de Estado, amén de otras plagas propias del subdesarrollo, las primarias son un mecanismo aplicado apenas desde fines del siglo pasado, solo en algunos países.

Las alianzas, en detrimento de la pluralidad política –que sí existe- y las elecciones primarias enfrentan un sistema de partidos dispersos, golpeados por el autoritarismo populista que quiere ‘partido único’. Además, los partidos son minoritarios en el Congreso, sin presencia política activa, cuyas voces opositoras se oyen poco, salvo algunas de las que dejan constancia los medios de prensa, en su mayoría amedrentados por el poder central.
Que se apliquen primarias en Bolivia en un escenario político de intolerancia a las diferencias y de democracia extraviada, fue una trampa muy bien pensada, que no tomaron en cuenta los redactores de la versión original de la Ley. Gracias a ello, el oficialismo inscribirá su binomio inconstitucional. Sí lo previeron alguna oposición y las plataformas ciudadanas, que no se movieron ni un milímetro de su activismo en defensa del Referéndum del 21 de Febrero de 2016, que se ganó con un ‘Bolivia dijo NO’ a la intención de una cuarta elección de Morales y su ‘ilustrado’ Vice. Ambos con fuertes discursos de odio ya en campaña electoral.

Obligar a alianzas y a primarias en este clima político polarizado entre un poder que no acepta que “La sociedad humana es una estructura evolutiva afortunada porque es capaz de cambiar”, y la sociedad que sí quiere el cambio, es un abuso más, que se suma a los ya muchos sufridos por la sociedad boliviana.  Como el infligido a un joven albañil, Rafael Chambi, que tuvo la valentía de gritarle en la cara a Morales 'Bolivia dijo No', en Potosí. Más demoró en gritarlo, que las fuerzas de seguridad le cayeron como perros de presa, lo detuvieron y lo metieron preso. ¡Y toda Bolivia se convirtió en Rafael Chambi! Ante tamaña desmesura, propia de las peores dictaduras y totalitarismos, el régimen no cedió del todo, le aplicó medidas sustitutivas y detención domiciliaria.

El pasado 13 de noviembre se cerró la inscripción de alianzas, sin la unidad reclamada por mucha gente, pues cree que con todos unidos se puede derrotar a Morales. Hay dos frentes, mientras el poder en ejercicio no hace alianza con nadie.

No todo está dicho, pues la inscripción de binomios, ya en alianza o partido en solitario, es el 28 de noviembre. Tenía razón Heráclito: “todo fluye, nada es permanente a excepción del cambio”.

 

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Susana Seleme
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