Siguenos en:
Domingo
 18 de Agosto de 2019
Portada
Tribuna
Vergonzoso: Pérdida de banda presidencial y medalla de oro
Viernes,  10 de Agosto, 2018

La Biblia escribe que Melquisedec  rey de Salem, conocido como el “rey de justicia” y “rey de paz”, sin antepasado alguno, cobró la décima parte del botín que logró Abrahán cuando volvió luego de derrotar  a los reyes. Desde luego sin tener derecho a hacerlo y únicamente por angurria de mayor poder.

El premio Nobel de literatura, Gabriel García Márquez, nos narra en “Cien años de soledad” que en un buen día Aureliano Segundo cansado de leer en la biblioteca, trató de aprovechar el delirio de Úrsula y exigió que le confesara dónde estaba el oro enterrado y ésta le contestó “cuando aparezca el dueño”.

Estos pasajes bíblicos y propios del pensamiento literario que reflexionan el ser humano, para actuar con sensatez y responsabilidad sin ningún tipo de abuso que pudiera acallar las voces de libertad y justicia, son momentos para recobrar la razón y saber que en la vida todo es circunstancial y que el  “poder sin límites de quienes se erigen como reyes de siglo XXI”, terminan algún momento hasta perdiendo los símbolos patrios, históricos y dignos de una Bolivia que sueña  con mejores condiciones de vida, desarrollo y progreso, esencialmente con valores éticos morales que son la base de una sociedad con futuro espléndido.

Los símbolos patrios que usa el Presidente de la República como la banda presidencial y la medalla de oro cuyo uso está regulado por ley para determinados actos cívicos y que fueron perdidos irresponsablemente por el Teniente de Ejército Roberto Juan de Dios Ortiz Blanco, la noche del martes 7 de agosto de 2018 cuando estacionó la vagoneta en la calle 8, Zona 12 de la ciudad de El Alto frente a un lenocinio; no sólo que despojó circunstancialmente el uso de los mismos al presidente Evo Morales en la parada  Militar en Cochabamba, sino que este lamentable hecho constituye una irresponsabilidad e irreverencia imperdonable, y nada menos encomendar  la custodia en manos de personas irresponsables, que se entiende que son de confianza del presidente y su entorno.

Rescatando la versión del Ministro de Defensa que afirma que la custodia permanente de la medalla de oro la tiene el Banco Central y que la Casa Militar es responsable del resguardo en festividades patrias, quiere decir que existe un protocolo a cumplir y ese proceso legal y prolijo por lo invaluable que significa el emblema patrio que data de la fundación de la República con sus variantes introducidas en el decurso de la historia, tiene sus responsables intelectuales para que se produzca el robo, primero porque no existió el motivo cívico que lo justifique y segundo porque la seguridad protocolar de la medalla que es “origen y síntesis de la historia de Bolivia” (193 años) se descuidó irresponsablemente y sus consecuencias no pueden reducirse a la apertura de proceso sólo contra el teniente Ortiz Blanco, sino que debe alcanzar a quienes participaron en el proceso de solicitud y entrega a los responsables de la Casa Militar. La sociedad merece que el tejido de telarañas en el suceso lamentable se aclare con una investigación rigurosa, objetiva y legal, despejando nubarrones e injerencias que mucho daño le hacen a la justicia.

Sólo en Bolivia pueden ocurrir estas situaciones tan vergonzosas e indignantes que lastiman y afectan la dignidad de los ciudadanos, y cualquiera que sea la sanción que se imponga al teniente Ortiz Blanco, encargado de la custodia de los emblemas patrios   que usa el presidente, el resultado y sus consecuencias son irreparables para la historia de los bolivianos, aunque hubieran aparecido luego de quince horas y cuarenta y cinco minutos en el atrio de la Iglesia de San Pedro, al promediar las 11:30 del miércoles 8 de agosto.

Este episodio vergonzoso y discrecional, sin duda que nos deja  una señera lección de humildad  y toque de queda para el presidente de los bolivianos, don Juan Evo Morales Ayma, el Vicepresidente Álvaro García Linera y todas las autoridades del sistema de gobierno, que siempre es mejor administrar el Estado en democracia y justicia, inmune de vanidades, sin angurria de perpetuidad y excesos de poder.

Entonces, naturalmente hay que evitar ser miembro de la familia de Estados constitucionales, sólo sobre el papel, y dirigirse hacia el postulado de Popper de la “reforma incremental” que sigue siendo una máxima de política constitucional, para entender que la sociedad no puede ser gobernada con autoritarismo, vanidad exacerbada y de manera policial y coercitiva contra los enemigos imaginados fantasiosamente por el poder político. Así, la cultura constitucional les obliga a respetar el  patrimonio histórico y aclarar responsablemente el uso de emblemas de valor histórico incomparable.

Acerca del autor:
Pedro--Gareca-Perales
Pedro Gareca Perales
Notas Relacionadas
©2016 Diario El Día Santa Cruz - Bolivia, Dirección: Av. Cristo Redentor, KM 7 zona ”El Remanso” - Teléfono piloto: 3-434040 Fax Comercial y Publicidad. 3-434781 - Fax Redacción 3-434041 - email: eldia@eldia.com.bo  |  Acerca de El Día