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 30 de Noviembre de 2020
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Mónica Arzabe
'Ver a mi hija con cables, fue una lanza que me atravesó'
Ejemplo de mujer. La mamá de Ángela Foianini cuenta cómo la fe y el amor a su hija son la fuerza de su día a día.
Domingo,  22 de Julio, 2018
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Justo hace dos años la vida de Mónica Arzabe cambió por completo dejándola de rodillas y pidiendo al Señor por la vida de su hija, Ángela Foianini. La joven zootecnista sufrió un accidente en el bus que viajaba a São Paulo, Brasil, desde ese entonces hasta el día de hoy la bella profesional quedó con traumatismo cerebral.

A pesar del duro golpe que le dio la vida, Mónica afirma que esto es una prueba de fe. No cabe duda que ella demuestra ser una mujer fuerte pero confiesa que a veces se encierra a escondidas para llorar, eso sí, luego piensa en su hija mayor y sus nietos y sale de ese momento oscuro por el que pasa.

Por todo esto a Mónica Arzabe se la puede describir como una madre ejemplar, fuerte, luchadora y que nunca juzgó a Dios por lo ocurrido con Ángela, Mónica ahora vive por y para su hija menor que poco a poco y con la ayuda de la mano de Dios está saliendo adelante. 

A continuación lea esta entrevista donde la fe y el amor por un hijo les dará una lección de vida.

P. ¿Hace cuánto pasó el accidente y cómo le llega la noticia de que Ángela se accidentó? 
El 10 de julio de 2016 despedí a mi hija en el aeropuerto, rumbo a São Paulo y posteriormente a Uberaba. Ella estaba en la mejor época de su vida profesional y siempre actualizándose.

Angi es zootecnista y cinco meses antes del accidente, había ido a realizar cursos de nutrición canina porque había creado su propia empresa de alimentación para perritos “Nutridog”, y en esta ocasión iba nuevamente a dar un examen para recibir un nuevo título, pero nunca llegó el bus que tomó de São Paulo con destino a Uberaba impactó contra un camión cañero el 11 de julio de 2016 a la 1:45 am. 

A las 6:30 comencé a llamarla y a buscarla porque ella siempre me informaba cuando llegaba. Inquieta me comuniqué con su papá pero él tampoco no sabía nada.  A las 11:00 recibí la llamada del padre de mis hijas y me informó que Angi se encontraba en cirugía en un hospital en Riberao Preto. Esa llamada me desgarró el alma.

P. ¿Qué fue lo primero que se le pasó por la mente? 
Recuerdo caer de rodillas hablando con Óscar en un solo llanto, me levanté y corrí a la ducha porque en las mañanas es mi lugar favorito para hablar con Dios, le pedí protección sobrenatural de sus ángeles y que su Espíritu Santo la acompañe y abrace.  Posteriormente sentí una mano que me jaló de la ducha y era mi hija, Flavia, que me llevaba de la mano como podía al aeropuerto.

Al salir de casa llegaban mis padres angustiados con la noticia. Mi yerno Juan Pablo me esperaba en el vehículo, el hijo de mi esposo me esperaba en el aeropuerto con mi pasaje y el de mi hija. Así nos embarcamos,  tal y como estábamos vestidas.

P.¿Cómo hace para salir adelante? 
La fe es la que me levanta todos los días y la que me arrulla en las noches.  Poder abrazar a Angi, tomar su mano y ver lo mucho que me necesita es lo que me sostiene de pie y firme en esta batalla.

P.¿Alguna vez pensó en lo peor? 
Encontrar a mi hija llena de tantos cables, monitores y aparatos fue como si una lanza me atravesara todo el cuerpo. Entregué la vida de mi hija a Jesucristo, la voluntad de Dios es perfecta.  

P.¿Cree que esto es una prueba de fe? 
Generalmente culpamos a Dios por nuestras calamidades preguntándonos ¿Por qué a mí?. Yo tengo la seguridad que él está en total control cuando lo amamos. Él envió a su único hijo para salvarnos y sé que por sus llagas fuimos sanados. 

P.¿Quién ha estado junto a usted este tiempo? 
El apoyo invaluable de mi hija Flavia, mi esposo, mis padres, mis hermanos, sobrinos, los verdaderos amigos y amigas que nos aman y se mantienen hasta ahora apoyándonos, de forma especial quiero nombrar a mis compañeras del colegio Cardenal Cushing, en especial a Kathya Barrera, Sofía Gutiérrez y Pati Fiaschetty, y mis amigas Rosmery Baldivieso y Pati Chávez. 

Con el padre de mis hijas y su familia unimos nuestras fuerzas por el bienestar de Angelita. Su “nona” Evelyn ha estado estos dos años al pie del cañón. Tenemos el apoyo del abogado que lleva el caso, del embajador y del cónsul de Bolivia en Brasil, las oraciones de la Iglesia ICF de Brasil-Bolivia y la Fundación de la universidad de la familia.   

P.¿Qué le diagnosticaron a Ángela? 
Angelita fue diagnosticada con traumatismo cerebral, en varias ocasiones nos dijeron que no saldría con vida, junto a su padre y la familia sufrimos muchísimo, fueron días, meses interminables de luchas constantes, quien conoce a Angi sabe que es una guerrera y no se rinde fácilmente.

P.¿Cómo está su recuperación? 
Verla en un inicio y verla ahora no tiene comparación. Han habido tantas mejorías.  Los que segamos con lágrimas cosecharemos con alegrías. Ahora es a tener mucha paciencia y a esperar el tiempo perfecto.       

P.¿Cuando quiere caer qué le da fortaleza? 
Cuando siento derrumbarme corro a mi cuarto y me encierro, en secreto lloro y oro mucho, eso me ayuda a recordar que en todo esto hay un propósito muy grande, continuamente me repito una y otra vez:  “No te he dicho que si crees verás la Gloria de Dios”. Me da mucha fortaleza mi hija mayor Flavia y su esposo, mis hermosos nietos Ángelo y Alessandra que también me necesitan, sobre todo pensar que Angi precisa del amor de sus padres más que nunca.  

P. Muchos se quejan por algo pequeño, usted está pasando por algo grande, ¿qué mensaje le da a las personas? 
El tener un hijo enfermo, un hijo a punto de morir, o padres que pierden un hijo, es el dolor más grande por el que un ser humano puede pasar, no debemos preocuparnos con situaciones que tienen arreglo, no debemos quejarnos por cosas que el día de mañana se pueden arreglar. Hay que esforzarse y ser valientes, levantarse y luchar porque la victoria ya es tuya, si así lo crees, no debemos dejar de amar al prójimo, perdonar y perdonarse por los errores del pasado.

Los momentos más sencillos con tu familia son los más preciados.   No juzguemos a nadie porque no sabemos la realidad que vive. No subestimemos a nadie porque no sabemos quién te dará su hombro para llorar el día de mañana.  Demos la mano al caído y ayudémosle a levantarse.

P.¿Cómo cambió su vida desde el accidente? 
Mi vida dio un giro de 360 grados, mi dedicación a ella es de 24 horas, los 7 días de la semana, dejé de trabajar, mi vida social se resume a mis juntes familiares, gozar de mis nietos, mi esposo, mis hijos Juan Pablo y Flavia, a las visitas de buenos amigos en casa, me doy un poco de tiempo para mimar a mi mamá que en medio de toda esta tormenta tan dolorosa perdimos hace un año a mi amado padre, mi amigo y compañero en las buenas y malas.  

P. ¿Considera que usted y Ángela son guerreras de la vida? 
El 2015 fui diagnosticada con una enfermedad autoinmune que fue muy difícil de detectar, ahora continuó un tratamiento que a pesar de las circunstancias mi médico, el Dr. Palacios, ha tenido la sabiduría para que no recaiga, Angi es una verdadera guerrera porque no había un pronóstico de vida y poco a poco estamos viendo buenos resultados. 
   
P. ¿Qué es lo que más extraña de Ángela? 
 Extraño absolutamente todo, su energía, sus carcajadas, cuando me decía “viejinga te amo”, extraño verla entrar a mi cuarto y me diga: Ráscame la cabecita o miremos una película. Extraño cada segundo, cada minuto, cada hora, cada mes y cada año con todos los detalles del día a día.  Aprendí a ser paciente.

Acerca del autor:
Kathryn-Chavez-
Kathryn Chavez
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