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 18 de Septiembre de 2019
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El demiurgo capitalista
Lechín, el azote al pueblo
Viernes,  18 de Mayo, 2018

En el libro: “Triángulo letal: Paz, Banzer, Lechín” (2014) su autor Tomás Molina Céspedes nos describe la personalidad y hechos de los tres personajes que más han perjudicado la vida de los bolivianos en el pasado siglo. En esta oportunidad vamos a tratar la responsabilidad de Juan Lechín Oquendo, quien se hacía llamar “Maestro”, copiándose el apodo de Stalin.

Lechín nunca fue obrero, por eso fue cuestionado por René Zavaleta, Guillermo Lora y Fausto Reinaga, pero era bueno para el fútbol y la diversión, así se ganó la confianza de los mineros cuando estos no tenían a nadie quien los represente. Llegó a ser máximo dirigente de la Federación Sindical de Mineros de Bolivia de 1944 a 1987 y secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana de 1952 a 1987, siendo líder de la izquierda del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Fue vicepresidente de Víctor Paz Estenssoro en 1960; esperando ser presidente en 1964 se fue de embajador a Italia para vivir la “dolce vita” (gozó al mismo tiempo de ser vicepresidente y diplomático, algo inédito en la historia burocrática boliviana) hasta que se consolide el tiempo para regresar y organizar su postulación, pero grande fue su sorpresa al enterarse de la traición con el prorroguismo de Paz, quien lo había engañado haciendo que apruebe una reforma constitucional para favorecer su elección de vicepresidente a presidente, y que el presidente pueda ser reelegido. Su ambición hizo que pise el palito y cayera en la estrategia envolvente, desde ese momento juró ser presidente como sea y ganó su enemigo mortal: Paz, a quien incluso desafíó a duelo, bochorno de esa época.

Fue intransigente con los gobiernos débiles de Torres, Guevara, Gueiler y Siles, exigiéndoles cosas infantiles e irracionales. Qué más se podía esperar de un ignorante de los principios de economía, fruto de sus acciones abría la puerta para que entren las bestias de los gobiernos dictatoriales sangrientos, Banzer y García Meza; momentos que huía para gozar de su exilio dorado. Lechín atacaba al militarismo pero apoyó el golpe de Barrientos en 1964, calificaba a Banzer de fascista pero en 1997 pidió a los bolivianos que voten por el dictador, poco después recibió su “Cóndor de los Andes” de las manos de Banzer, se creía antiimperialista pero fue a pedir ayuda a Estados Unidos.

Durante los primeros años de cogobierno MNR-COB, hizo indemnizar a 15.000 trabajadores efectivos y 25.000 supernumerarios mineros hasta vaciar las arcas del Estado, luego, mediante las leyes laborales creó un ejército de dirigentes sindicales que se declaraban en comisión eterna para gozar de salarios sin trabajar, viáticos, viajes pagados por el mundo, etc., creando una nueva clase parasitaria que llamaré: “los sindik´ateros”, aquellos discípulos del maestro que vivían de ser “dirigencieros”, no eran líderes que se preocupaban por la clase que representaban, su angurria la utilizaban con el mismo “modus operandi” para vivir del saqueo mediante la extorsión y la amenaza constante. Durante la primera presidencia de Hernán Siles Zuazo, 1956-1960, Lechín causó 3.400 huelgas parciales y 4.700 conflictos; en la segunda presidencia de Siles, hizo paralizar Bolivia por 17 días, su arma principal fue la huelga general, luego utilizaba las marchas, huelgas de hambre, bloqueos, dinamitazos, crucifixiones, entierros de los peones para sus propios fines e intereses, así por cuatro décadas azotó a los bolivianos hasta conseguir los tristes resultados: Bolivia es un país pobre, donde los obreros, mineros y campesinos siguen siendo pobres. Pero Lechín se hizo rico, existen sendas denuncias de Augusto Cuadros Sánchez y José Antonio Llosa que describen cómo se llenó sus bolsillos mediante la rapiña.

Esas magistrales lecciones fueron asimiladas por varios dirigentes sindicales que antes y ahora llenan los titulares de las noticias con medidas extremas que no solo convulsionan el país, sino que llegan a sacrificar vidas como si estas fueran necesarias para la sensibilidad del gobierno. Esto lo hemos visto en diferentes pasajes de la historia, por ejemplo, en la “Guerra del agua” y la “Guerra del gas”, convulsiones sociales que han tenido muertos y dirigentes que luego han gozado de los réditos económicos del poder y la riqueza, uno incluso llegó a ser presidente después de convulsionar y bloquear Bolivia; ahora, es esta clase parasitaria que goza de más prestigio al momento de calificar méritos para optar a cargos importantes en la función pública, ser dirigente es estar por encima de un académico con doctorado, es más, son estos dirigentes quienes se harán cargo de las empresas privadas que ellos mismos se encargarán de quebrar, el maestro les enseñó que quebrando Bolivia se podía llegar al poder.

 

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Luis-Christian-Rivas-Salazar-
Luis Christian Rivas Salazar
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