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Tribuna
Avanza la demanda marítima
Jueves,  22 de Marzo, 2018

Con los alegatos orales de ambas partes en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, prácticamente estamos a un paso del veredicto final. La última actuación procesal data del 24 de septiembre de 2015 cuando esta Corte Internacional rechazó el planteamiento de Chile y no solo se declaró competente para conocer el fondo del problema, sino que rayó la cancha en el sentido de que el objeto de la disputa será determinar si Chile, como ha ofrecido unilateralmente resolver este conflicto, está obligado a negociar de buena fe un acceso soberano al Océano Pacífico. 

Sin embargo, la Corte precisó que incluso asumiendo que la Corte decidiera que existe esa obligación (de negociar) no sería tarea de ese Tribunal predeterminar el resultado de cualquier negociación que tuviera lugar como consecuencia de esa obligación. Y aclara además que “acceso soberano” y “negociar un acceso soberano” no deben entenderse como la expresión de ninguna opinión por parte de la Corte sobre la existencia, naturaleza y contenido de una supuesta obligación de negociar por parte de Chile.
 
La Corte tendrá que resolver, entonces, si con los diálogos, conversaciones y negociaciones entre los dos países que tuvieron lugar después del tratado de 1904 se configuró o no una obligación de negociar de buena fe el acceso soberano al mar para Bolivia. A tiempo de declararse competente esa Corte Internacional, ha determinado que la demanda boliviana en ningún momento ha intentado revisar o cuestionar algún tratado internacional, menos el de 1904, sino simplemente que este Tribunal se pronuncie sobre lo que ha planteado Bolivia, que no es otra cosa que la obligación de negociar la solución al enclaustramiento marítimo boliviano.

La Corte considera que si bien puede asumirse que el acceso soberano al Océano Pacífico es, al final, el objetivo de Bolivia, debe hacerse una distinción entre ese objetivo y lo que es la disputa misma, relacionada pero separada de ese objetivo, esto es, si Chile tiene una obligación de negociar un acceso soberano de Bolivia al mar y, en su caso, establecer si Chile la ha incumplido. 

La demanda no pide a la Corte que juzgue y declare que Bolivia tiene un derecho de acceso soberano, sino que se negocie ese acceso soberano, que no es lo mismo. En cualquier caso, que la Corte Internacional haya descartado los pedidos iniciales de Chile, obviamente supone no sólo luz verde para nuestra demanda, sino un duro revés para los chilenos. En este contexto, el 24 de septiembre de 2015 fue una fecha histórica porque además es la primera vez que hay un pronunciamiento jurídico de un Tribunal Internacional, que abre la posibilidad real no sólo de que se conozca nuestro centenario enclaustramiento marítimo, sino que se proyecta en la dirección que siempre ha pretendido Bolivia: buscar una salida al mar y así resolver nuestro acceso a las costas del pacífico. 

En realidad, se trata de una victoria jurídica y política parcial y que falta mucho camino por recorrer hasta llegar a tener un resultado final; sin embargo, este camino se proyecta de momento auspicioso en todo sentido a la causa boliviana. Corresponde, no obstante, seguir trabajando, como se ha hecho hasta ahora, donde hay que poner de relieve el apoyo de los expresidentes, y excancilleres, entre otros, que han coincidido ―pese a sus diferencias ideológicas, agresiones judiciales y verbales― en hacer causa común con el Gobierno de Evo Morales. 

También hay que reconocer el trabajo extraordinario que viene haciendo el equipo jurídico a la cabeza de Eduardo Rodríguez Veltzé y los especialistas internacionales. Aunque existen razones para estar optimistas y festejar, la prudencia siempre será la mejor consejera. Al margen de la batalla legal, la posibilidad de tratar este problema directamente con Chile y, en su momento con Perú, es una opción que no hay que descartar. Tocar todas las puertas que se puedan tocar, especialmente los principales foros internacionales, así como buscar el acercamiento y pronunciamiento de personalidades influyentes, es otra gestión que se debe incrementar. 
*Jurista y autor de varios libros.