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 28 de Marzo de 2020
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Entrevista: Moritz Tenthoff experto en DDHH y periodismo
'El reto es no dejar de investigar'
Jueves,  22 de Junio, 2017
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Moritz Tenthoff, antropólogo holandés y experto en periodismo, seguridad y derechos humanos que viene trabajando desde hace 12 años con distintas organizaciones de derechos humanos en Colombia, ha estado de visita en nuestro país. En su corta estadía en la ciudad de Cochabamba, por invitación del Cedib y la ONG Cuarto Intermedio, tuvo la posibilidad de compartir sus conocimientos, frente a la situación actual de los derechos humanos y el ejercicio libre de la labor periodística en América Latina. 

En contacto con El Día, Tenthoff señala que el respeto a los derechos humanos de los pueblos indígenas y el trabajo de los periodistas en ese contexto, se ha agravado ante la falta de garantías, constante "criminalización" a la labor crítica de los periodistas y amedrentamiento a los medios por parte de los gobiernos de turno, sobre todo aquellos, paradójicamente, denominados "progresistas" de la región. 
 
P. ¿Cómo cataloga la situación actual de la labor periodística?
M.T.: En los últimos meses estuve acompañando a organizaciones  involucradas en el tema de libertades de expresión y en contacto con colectivos que trabajan en este tema, defendiendo los intereses de los periodistas, tanto de Ecuador, Argentina, Colombia, Bolivia, México, he podido encontrar que hay bastante presión. En particular, en México y Centro América, donde hablar de la relación de redes criminales y política es bastante peligroso.

P. ¿Qué tipo de presión?
M.T.: Básicamente traducidas en amenazas e intimidación muy  fuerte hacia la labor de la prensa, a los periodistas, a sus familias, persecución, desaparición y asesinatos a periodistas. 

Además, también está el robo de información en los espacios digitales, sumado a un rígido control y seguimiento que básicamente buscan que los periodistas o las periodistas terminen resignados en la autocensura. Ante esa situación esta noble labor está  condicionada a dejar de trabajar y hacer sus investigaciones.

Por ejemplo, el acoso sexual por internet, es otro de los factores sobre todo para el desempeño de mujeres periodistas que son intimidadas por grupos corporativos y del gobierno.
 
P. ¿Cuál es el argumento para esa intimidación y presión?
M.T.: Básicamente está relacionada, parece paradójico decirlo, a gobiernos de corte populistas denominados de izquierda o progresistas. Estos, en los  últimos 15 años, como auge de los buenos precios de las materias primas y la bonanza económica, han desarrollado políticas extractivas en perjuicio directo de los pueblos indígenas, campesinos y los impactos ambientales que han generado los grandes proyectos.

Los periodistas, junto a colectivos defensores derechos humanos, indígenas y de los recursos naturales, que han optado por denunciar estas situación fueron blancos de los ataques gubernamentales y de sectores corporativos.

La labor de periodistas y de las agrupaciones de derechos humanos, se han visto cuestionados en países como  Bolivia, Ecuador, Colombia, Brasil, Venezuela, entre otros. 

P. ¿Y cómo ve, en ese contexto, a Bolivia?
M.T.: Si bien es cierto que poco conozco de la realidad boliviana, la tendencia que ha marcado es similar como sucede en los países de la región. Aquí ya se vivió una situación emblemática con la marcha de los pueblos indígenas en defensa de Tipnis. En ese ámbito la labor de los periodistas, de la organización de derechos humanos, que buscaron de reflejar y visibilizar los derechos de estos pueblos o comunidades, con una labor critica al gobierno, han marcado diferencias,  han sufrido acciones de amedrentamiento y se registraron acoso a los periodistas. Las actividades extractivas y la reprimarización de las economías, han llevado mucha presión hacia esos sectores vulnerables.

P. ¿Qué se puede ver desde la perspectiva de Colombia y México?
M.T.: Ahí juega la relación de estructuras criminales y poder político en lo local, regional, incluso a nivel nacional. En Colombia, las estructuras paramilitares, decían en algún momento (2002), que el 35% del Congreso era de ellos, no era una acusación externa sino un reconocimiento propio. Es decir la relación entre lo criminal, lo político y económico, ese triángulo,  fue y es bastante evidente y similar en esos países como México,  Colombia, Brasil.

En ese ámbito, el poder del narcotráfico, las redes criminales y la capacidad económica que tiene permea muchas estructuras.

P. ¿El ejercicio periodístico está en permanente fuego cruzado?
M.T.: Definitivamente. No es un trabajo fácil, dado que muchos periodistas se atreven a investigar las historias, en temas candentes donde no todo es transparente en esa relación de las actividades extractivas que genera atropello y vulneración de derechos.  Eso ha generado una sistemática estigmatización de parte de los gobiernos a la tarea de los medios y los periodistas, cuando se los tilda de mentirosos.

P. ¿Por qué la información pública es cada vez inaccesible?
M.T.: El acceso a la información y los relatos colectivos de qué es lo que está pasando, evidentemente, es menos transparente y abre paso a una labor investigativa y crítica del periodista. Entonces, las pocas voces críticas que tratan de visualizar realidades fácticas son objetos de estigmatización. 

En ese contexto el acceso a la información, siempre termina siendo manipulada en algo así como territorios invisibilizados desde el Estado. Además queda claro, que los gobiernos, con su política extractivista, utilizan el aislamiento de la información y de los pueblos rurales como estrategia de mantenerse en el poder, dejando a los medios en el plano de la autocensura.

P. En ese contexto ¿qué valor le da a las redes sociales?
M.T.: No soy muy fanático de las redes sociales, aunque algunas cosas sí son efectivas. Si bien es una herramienta de control como también útiles para denunciar en tiempo real y de manera rápida; pero no necesariamente es seria y menos periodístico lo que se denuncia. 

Hay mucha manipulación ese contexto. Ahí está el problema, no pasamos de gritar y el contenido se pierde. En ese ámbito, solo la labor periodística, sobre todo en el contexto urbano, es la que puede dar credibilidad a ese periodismo que se hace digital utilizando herramientas como las redes sociales. 

P. ¿Cuál es el nuevo rol del periodista en el mundo actual?
M.T.: Frente a las actuales tecnologías de la información y comunicación, el nuevo papel del periodista es aprovechar de todas las herramientas, pero tampoco perder de vista que la historia es más que gritar y poner una foto, si no hay que seguir investigando, poner en contexto y tratar de llegar a una audiencia, explicando un poco más causas estructurales e intentar destapar esas relaciones de poder que se mueven por abajo.