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Mentira que todo es mentira
El tac? de papel
Domingo,  27  de Diciembre, 2009

Fernando Luis Arancibia U. - Según las crónicas terrestres, Joseph Goebbels, ministro de propaganda del régimen de la Alemania nazi, fue uno de los más osados manipuladores de la información usada como método para controlar a las masas. Hacen suya la frase que dice: “Miente, miente, que algo quedará”, como ejemplo del aforismo que si la mentira permanece, se puede confundir con la verdad. Y, por cierto, habrá que admitir que esto es una verdad. El efecto que produce la mentira en las masas desinformadas favorece los planes de quienes pretenden ocultar la verdad. Si la verdad nos hace libres, las mentiras son los pesados eslabones de la cadena del sometimiento. Sobre esta verdad grupos de poder y algunos gobiernos ejercieron la mentira.
Pero la mentira tiene patitas cortas, dice el refranero popular, porque se ha confirmado a través de la milenaria experiencia que la verdad, más temprano que tarde, prevalece por sobre la mentira. Pero la verdad produce eclosiones. Su irrupción provoca revoluciones. Y las transformaciones o cambios significan nuevos estados de conciencia colectiva que amenazan a los detentadores del poder. Por eso la mentira y la verdad queman como brasas ardientes cuando el poder no las sabe valorar y controlar. Para los pueblos la verdad es un instrumento de liberación, mientras que la mentira controlada sólo retrasa su marcha.
Era verdad que el nacimiento de Jesús de Nazaret amenazaba el poder del Rey Herodes en los tiempos de Judea, del mismo modo que Moisés fue puesto en una canasta y enviado a las aguas del río para salvar su vida de otra matanza de inocentes. Ha sucedido algo similar con Krishna, uno de los héroes del Mahabhárata, al haber sido colocado en una canasta en el río Ganges, para evitar su muerte a manos de los esbirros del Faraón, enviados para asesinar a todos los hijos varones de los esclavos israelitas. De ahí que nace el Día de los Inocentes. Pero tiene que ser muy inocente quien se lo crea todo, porque mentiras, las hay.
Lo de Herodes, por ejemplo, no está registrado en la historiografía del gran Josefo, célebre historiador judío. No se sabe cuántos niños murieron, y hasta se dice que fueron tan pocos que no le dieron importancia. También se fabula mucho en lo de Moisés y Krishna, y al final nadie sabe, a ciencia cierta, qué es verdad y qué es mentira. Hay quienes dicen que el hombre jamás ha pisado la Luna. Afirman que todo ha sido un montaje cinematográfico en el marco de la guerra del cosmos. ¿Sabía usted que existen versiones que señalan al ataque a las Torres Gemelas como un complot para fabricar una guerra? ¿Dónde está la verdad y dónde comienza la mentira? Por supuesto que se supone que mentira que todo sea mentira.
Pero también existen las mentiras piadosas. Aquellas que se dicen para que la verdad no cause una honda impresión en los que la reciben. Sin duda que de estas hay de todo color y tamaño y, con seguridad, de todo grado de gravedad. En el Día en que se celebra la Matanza de los Santos Inocentes, cada 28 de diciembre, la gente, y la prensa, se dedican a hacer bromas e inocentadas, verdaderas mentiras edificadas sobre una verdad,  a quienes se encuentran inadvertidos o desprevenidos, o simplemente su nivel de información sobre determinado tema les priva del raciocinio necesario para discernir la verdad de la mentira. Por eso se dice que la verdad nos hace libres de la ignorancia y también de la opresión.

autor : Fernando-Luis-Arancibia-U.
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