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Barlamentos
Un Fondioc hediondo y ‘nuevo’ Fedeí
Viernes,  4 de Septiembre, 2015

Qué afán mío de hurgar!, pensé. Antes de los espejismos del gobierno del cambio, existía como Fondo Indígena; ‘fondeado’ hoy, el Fondioc era el Fondo de Desarrollo Indígena Originario Campesino. Ha sido liquidado, dicen, quizá como ‘liquidaron’ al Servicio Nacional de Caminos apenas institucionalizado y acomodaron la ABC, que no son las 3 primeras letras del abecedario, sino la Administradora Boliviana de Carreteras. Ahora llega el Fondo de Desarrollo Indígena. Su acrónimo sería Fedeí, podado de ‘excluidos’ de la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG), ‘raleados’ de la Coordinadora de Pueblos Étnicos de Santa Cruz (CPESC) e ‘invisibles’ de la Central de Pueblos Étnicos Mojeños de Beni (CPEM-B). No estoy seguro de los ‘interculturales’ de la Confederación Sindical de Colonizadores de Bolivia (CSCB), que algún medio incluye entre los obviados. 

Raro que los discriminados sean indígenas de tierras bajas, eufemismo que hoy en día disfraza la dicotomía prejuiciosa colla-camba, inexacta en un lado por esconder la hegemonía aymara; y en el otro, la tensión social entre carayanas e indígenas en el oriente boliviano. Sin embargo, en semejante ensalada de letras, es claro de que los acrónimos incumplen la función de simplificar. Propongo Apegé para los Ava guaraníes, Copecruz para los étnicos cruceños y Cepuemobe para los benianos, que hasta mojeño suena. No me meto con los colonizadores, cuyo acrónimo –COSICOBO- sería tergiversado por algún mal pensado como “casicobro” y confundido con mestizas ‘originarias’ que depositaron millones en sus cuentas propias. 

Como había que tapujar a heroínas ‘originarias’ allegadas al partido de gobierno, y que mal de muchos es consuelo de tontos, incluyeron a un embajador de cachucha de especie en peligro de extinción; bueno, ya tuvimos a un diputado de arco, flecha y pechera de tigre, especialista en “tramitar” visas a chinos que quizá camino al norte buscaban ‘puentear’ en Bolivia. Había que meter indígenas descontentos entre pringados en 30 “proyectos fantasma”, así que meta y mueva el presidente de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB). ¿Y algún respondón oficialista, por ahí en vías de trocar a “libre pensante”?: vaya un excapo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB). 

¡Qué buenos son los libretos de tramoyas del Gobierno! Cómo no sospechar que con el nuevo director ejecutivo de Fedeí, tendrá asegurado su proyecto algún allegado suyo que proponga copiar de expertos del Estado Islámico (EI) técnicas de degüelle aplicadas a pichichos. Conjeturo que competirá otro que emulando a chinos, propondrá dar uso en anticuchos callejeros a la carne de perro degollado: entrará como por un tubo, ahora que el Presidente encargó al nuevo Ministro “incidir en la soberanía alimentaria”. El Gobierno urde; yo hurgo.  

Aunque dudo que se haga, el Defensor del Pueblo sugiere que hay que llegar al final de investigar el daño económico en el Fondioc, “en aras de sentar un precedente”. Se desdibujó al apuntar al “entorno muy cercano” de “quienes”, dice, “usaron este poder”. Abusaron, querrá decir. Se refiere a “los asesores, los técnicos”. O sea que reconociendo la ignorancia de los jefazos, les proporciona la coartada de echar la culpa al demonio: “the devil made me do it” (el diablo me hizo hacerlo), diría el humorista Mel Brooks. 

No obstante, cunden las voces de que la liquidación del Fondioc es una maniobra para excluir de investigaciones y procesos a los verdaderos autores de los desfalcos de millones de dólares. ¿A cuánto asciende el buraco del Fondioc? Nadie lo sabrá. Peor ahora que se repartió el presupuesto del finado: la mitad para vos, la mitad para mí. El nuevo Fedeí quedará con el 50 por ciento de los recursos sin desfalcar, ¿cuánto? El otro 50 por ciento financiará gastos de “liquidación”, vale decir, disponer de dineros dejados por codiciosos y codiciosas impunes, para usar la redundancia común en este tiempo penoso de mujeres en teoría y en la práctica plagado de palizas y feminicidios. 

Un saludo a la bandera, (¿cuál, la de ONU, la wiphala o la tricolor?) es el representante en Bolivia de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), que pide indagar el uso de recursos en la institución originaria campesina, recomendando que se mejore la supervisión y se asuma la responsabilidad del Fedeí sobre los proyectos futuros para que sea algo mejor. Quedan pendientes algunas incógnitas y quizá han cerrado el pico a la interventora, que identificó 71 millones de bolivianos esfumados en 30 “proyectos fantasma”; hay 56 procesos y sindican a 90 empleados. ¿Los 154 proyectos revisados son la punta del iceberg de 1.100 proyectos por revisar? 

En tiempos idos estudié antropología social, y no teniendo estómago para ser político hoy me defino como antropófago carroñero de la corrupción, carne putrefacta que abunda en el país. Sostengo que los males pasados del Fondioc, y quizá los futuros del Fedeí, apuntan a que las personas somos la misma bosta corroída por ambiciones que nos pudren. Echan por tierra el racismo al revés de mentirosa “reserva moral” de indígenas y mestizos ‘originarios’, sustentada por algún ideólogo del gobierno del cambio. ¿Y si el tal cambio es simple relevo de rateros?

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Winston--Estremadoiro-
Winston Estremadoiro
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