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Despu?s del padr?n
Editorial
Domingo,  18 de Octubre, 2009

De pronto parecía que la población comenzaba a estirarse estimulada por el padrón biométrico. Unos días más y hubiéramos llegado a los cinco millones de inscritos. ¿Hay tantos bolivianos en edad de votar? La pregunta ha comenzado a rebotar en uno y otro lado y lo que parece un récord encomiable ya es motivo de cierta desconfianza, por el hecho de que hay posibilidades de que en el aluvión se hubieran colado algunos “bolivianos” con acento caribeño por la vía de alguna de las tantas repartijas de cédulas en las que, como se sabe, desde hace mucho hay mano venezolana.
Cualquier interpretación que se haga; sin embargo, no le quita el inmenso valor del trabajo realizado por la Corte Nacional Electoral durante 75 días en los que se llegó a todos los rincones del país y a nueve ciudades del exterior, donde pese a los esfuerzos, ganó la indiferencia de los emigrantes bolivianos.
Las reflexiones hay que hacerlas de cualquier manera y sobre todo, es necesario no cerrar los ojos frente al padrón biométrico pensando que se trata de la gran panacea. Queda mucho esfuerzo por hacer en el cuidado del proceso de depuración, en la designación de los jurados electorales, los integrantes de las mesas de votación y en la configuración de un gran operativo de vigilancia en el día de los comicios, con el fin de evitar esas “prácticas culturales”, como llamó la OEA al fraudulento “voto comunitario”, consistente en dirigir la votación bajo la amenaza del chicote.
Lo que ha sucedido en Santa Cruz y en algunos departamentos de la llamada “Media Luna” es también motivo de análisis. Gracias al trabajo desplegado por la Corte Departamental Electoral, el departamento ha crecido enormemente en el número de registrados para votar, con lo que ha logrado acortar la inmensa brecha que existía respecto a la cantidad de empadronados de La Paz, región que posee una demografía similar a la cruceña. Es posible que se haya quitado finalmente una calza tramposa que siempre ha colocado a La Paz en la cómoda posición de definir por sí solo el mapa político del país. En este sentido es necesario seguir trabajando con la misma intensidad para evitar omisiones y posibles actos dolosos. Después de diciembre viene abril y no se descarta más actos electorales en esta enfermiza democracia plebiscitaria.
Otro de los saldos a favor de todo este proceso exitoso ha sido la recuperación de la credibilidad de la Corte Nacional Electoral, entidad que ha recobrado su propio peso específico en un contexto de degradación institucional, gracias a la presencia de personas idóneas y de probada transparencia. Para evitar que la integridad de la corte no sea un asunto pasajero, es necesario mantenerse alertas ya que el próximo año se cumple el mandato de la mayoría de los vocales departamentales, espacios que aún se mantienen libres del copamiento oficialista.
En definitiva, la democracia boliviana ha ganado una dura batalla pero aún queda mucho trabajo por hacer para ponerla a salvo de las arremetidas absolutistas. El voto es el disfraz que han estado usando los gobiernos populistas para perpetuarse en el poder con una fachada democrática y seguirán usándolo, sin ahorrar intentos de fraude.

El padrón biométrico no es la panacea que salvará a la democracia. Es necesario seguir trabajando para evitar que el voto sea una excusa.