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 17 de Diciembre de 2017
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En Santa Cruz de la Sierra hay 15 comunidades
Indígenas apuestan por educación contra la exclusión
Formación. El porcentaje de indígenas guaraníes y ayoreos que han culminado el bachillerato es bajo; sin embargo, cada vez se valora más la importancia del aprendizaje en las comunidades.
Domingo,  13 de Agosto, 2017
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Ref. Fotografia: Centro de Educación Alternativa. Fue abierto el 2008 e iniciaron con 25 estudiantes, con el objetivo de que los padres puedan ser parte del proceso educativo de los niños ayoreos.

En el 2006, cuando la profesora Silvia Achipa llegó a la comunidad ayorea Juana Degui, las condiciones para desarrollar las labores educativas en la escuela del espacio en el que convergen alrededor de 120 familias, no eran las más adecuadas, aún así la educadora no claudicó y hoy puede decir con cierto orgullo que hasta la fecha unos 45 ayoreos han culminado el bachillerato.

Achipa camina segura por los pasillos de la comunidad mientras buscamos a Julia Chiqueno, la primera ayorea en salir bachiller e ingresar a la universidad, en su recorrido saluda por su nombre a todo aquel con el que se cruza hasta que llegamos a una de las 102 viviendas precarias que hay en Degui, ahí una mujer que estrujaba ropa en un bañador, rodeada de niños, nos indica que Julia no se encuentra, por lo que decidimos retornar a la Dirección. Ahí ya nos esperaba el padre de la joven, Isaac Chiqueno, quien también consiguió graduarse en el Centro de Educación Alternativa (CEA) el 2011.

El hombre comenta que su hija salió bachiller e ingresó a la universidad a estudiar Trabajo Social; sin embargo, por cuestiones económicas no pudo terminar la carrera. “Mi hija estudió tres años, no pudo completar los cinco porque no teníamos recursos para ayudarla. Esa es una realidad que nos golpea, el no tener apoyo para terminar una carrera técnica o profesional”, se lamenta Chiqueno y añade que la educación es importante para luchar contra  la exclusión social.

Cambios de conducta. Silvia Achipa es directora del centro educativo que lleva el mismo nombre de la comunidad ayorea asentada sobre el Séptimo Anillo y Tres Pasos al Frente, actualmente cuenta con 97 estudiantes en el nivel inicial y primario y 119 en el CEA. “De los estudiantes que tenemos en la noche, la mayoría son mestizos. Hay que resaltar que nuestros estudiantes ayoreos, no solo son de Degui, sino también de Garay, otra comunidad que se encuentra por la zona de la avenida Luján”, indica la educadora.

Considera que el tener en una misma aula a ayoreos y mestizos es importante, porque “ayuda a que exista un integración plena. Lamentablemente antes los de la comunidad eran muy agresivos, no dejaban que ningún "coñone" entre a Degui, ahora se relacionen más y eso es positivo. Coñone le dicen a los de afuera”, explica la profesora.

Por su parte, María Cristina Suárez, profesora de primaria hace siete años en la comunidad, destaca los avances que hubo en el proceso educativo en Degui. “Antes los niños venían con la ropa y el aseo personal totalmente descuidado, ahora vemos que hay interés por parte de los padres en mandarlos en mejores condiciones a pasar clases, recuerdo que al comienzo también nos perjudicaba la inconstancia, puesto que los padres se iban a trabajar afuera de la ciudad y se llevaban a los niños, ahora son más conscientes de la importancia de la educación y tratan de cumplir o por lo menos pedir permiso cuando sus niños se faltan”, comenta.

Debido a que la enseñanza es bilingüe en la comunidad, Suárez resalta la necesidad de tener material educativo con la lengua zamuco.

Otra de las profesoras, Micaela Rojas, destaca la “hiperactividad” de los niños de Degui. “Ellos no son tímidos -dice mientras los pequeños le arrebatan las galletas que llevaba en la mano- ¿lo ve?, no son tímidos, aunque aún tienen un bajo nivel de aprendizaje, pero eso va mejorando”, sostiene.

Guaraníes. A poco más de cinco kilómetros de la comunidad Degui, se encuentra Pueblo Nuevo, una de las trece comunidades guaraníes que habitan en la zona urbana, en el Distrito 14. Faustino Cardozo, gran capitán de la Zona Santa Cruz del Pueblo Guaraní, asegura que unos 19 mil guaraníes viven en ese territorio “histórico” que abarca cerca de 596 hectáreas.

Ahí la realidad no es distinta a la de los ayoreos, según comenta Cardozo. “Los jóvenes salen bachilleres, en un promedio de 200 por año, pero no logran llegar a la universidad ¿qué será pues no?, se hacen de mujer o no le toman interés al estudio”, especula el dirigente, lo interrumpe Felipe Morales, un técnico de la comunidad quien también acompaña nuestro recorrido, “los (guaraníes) que vienen del Izozog más bien entran a la universidad y salen profesionales, yo soy sociólogo y Cardozo es ingeniero forestal, pero los que están más cerca a la ciudad no aprovechan eso”, dice.

Organización. Gracias a nuestros guías llegamos a la casa de Tabita Méndez (25 años), lideresa de un grupo juvenil guaraní denominado Red Amanecer, el cual trabaja con seis de las 13 comunidades. Méndez tiene la carrera de Trabajo Social congelada, por cuestiones económicas. 

“La mayoría de los chicos llegan hasta la secundaria, pocos salen bachiller y casi no conozco jóvenes que estén en la universidad, por diversas razones; embarazos a temprana edad, falta de recursos económicos...”, asegura Méndez.

“Nuestro grupo trabaja en temas de motivación para que ellos puedan vencer la discriminación y logren culminar carreras técnicas o salgan profesionales. Antes coordinábamos con la ONG Visión Mundial, pero, a pesar que el proyecto culminó, seguimos trabajando”, agrega, a tiempo de indicar que se reúnen en casas particulares, por lo que ve necesario la habilitación de un centro cultural en la zona.

Desafíos. A dos cuadras de la casa de Tabita, vive Charo Romando, también de 25 años, pero con otra realidad; ella es madre soltera de tres niños y es dirigente de su comunidad guaraní, desde ese espacio busca generar alternativas para que los jóvenes puedan desarrollar distintas habilidades. 

“Abrimos una escuela de fútbol para que los chicos estén ocupados en algo productivo, sabemos que cuando llegan a los 16 o 17 años se ven obligados a trabajar y dejan el estudio, muchos de nosotros pasamos por lo mismo, pero es hora cambiar eso, para que nuestros hijos no corran la misma suerte”, manifiesta.

Romando indica que la lengua (guaraní) en un tiempo se convirtió en una barrera para ellos y por esa y otras razones sufrieron discriminación. “La gente creía que éramos tontos porque no podíamos pronunciar bien las palabras, entonces nos discriminaban, pero en estos últimos años se ve un poco más de respeto a nuestra cultura. Debemos seguir trabajando para luchar contra la exclusión social, porque los guaraníes no somos extranjeros, más al contrario esta tierra nos pertenece”, concluye.

"Son muchos los jóvenes que no pueden continuar sus estudios, por ello queremos desarrollar proyectos, para que tengan una carrera técnica"

Faustino Cardozo
Gran Capitán de la Capitanía Zona Santa Cruz

"Con el grupo de jóvenes nos reunimos en casas particulares, sería bueno que podamos tener un centro cultural, para nuestras actividades"

Tabita Méndez
Lideresa Juvenil de la Comunidad Guaraní

2 Comunidades ayoreas hay en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra: Degui y Garay.

45 Ayoreos culminaron el bachillerato en el Centro de Educación Alternativa en Degui.

200 jóvenes guaraníes salen bachilleres cada año en las comunidades de la zona urbana.


El proceso educativo fue fundamental para dialogar

Este año se va a graduar la novena promoción del CEA, aunque eso ya es solo un dato estadístico para Silvia Achipa, quien asegura que no va a descansar hasta ver a uno de sus bachilleres ayoreos titularse como profesional. “Si bien el CEA lo abrimos con el objetivo de que los padres se formen y nos ayuden en el proceso de formación de sus hijos, hoy apunto a que uno de mis estudiantes pueda culminar una carrera universitaria, ese sería mi mayor regalo”, expresa. 

“No se puede entender un proceso de integración si no hay un trabajo educativo, sabemos que la comunidad tuvo problemas con algunos vecinos de otros barrios, pero se han podido subsanar ese tipo de altercados gracias a que se recurrió al diálogo; eso fue posible porque hay un proceso educativo en la comunidad”, destaca Achipa.

La educadora también rechaza la estigmatización y la generalización que algunas personas generan sobre la comunidad Degui. "Todas las situaciones de riesgo que han golpeado a la comunidad no son exclusivas de aquí, también se las ve en otros barrios, entonces no hay por qué generalizar como si todos los ayoreos tuvieran los mismos problemas", puntualizó.

Punto de vista

"La sombra del olvido ha cubierto a los indígenas"

En una ciudad tan grande como Santa Cruz, donde las necesidades son diversas, estudiar se vuelve un tarea complicada para muchos jóvenes indígenas, quienes están más obligados a trabajar para poder sostener a sus familias, es una realidad recurrente que golpea a los pueblos de tierras bajas. 

Mucho de los padres tienen trabajos inestables, por esa razón no pueden ayudar a que los jóvenes estudien, más al contrario, estos se ven obligados a trabajar de lo que haya y descartar de esa manera la formación técnica o profesional.

Pareciera que la discriminación fue reemplazada por el olvido; si bien antes la discriminación era latente y más agresiva, en estos últimos años, gracias a las legislaciones que existen para combatir contra esta práctica, se ha visto un disminución de las acciones que nos afectaban como pueblos indígenas, sin embargo ahora la sombra del olvido nos ha cubierto, sombra que solo es levantada cuando algunos gobernantes quieren, por algún interés, apegarse a las necesidades indígenas. 

El olvido de los indígenas urbanos es preocupante, ni el Gobierno, ni la Gobernación, mucho menos la Alcaldía pueden divisar la problemática real. Han construido una infraestructura de primer nivel junto a una comunidad que tiene diversas necesidades, pero pareciera que fueran invisibles ante los ojos indiferentes de las autoridades.

En ese sentido, se necesitan más programas educativos, de formación técnica y profesional para poder sacar de la sombra a los indígenas que viven en la ciudad y también son parte de ellas.

En ese sentido, se necesitan más programas educativos, de formación técnica y profesional para poder sacar de la sombra a los indígenas que viven en la ciudad y también son parte de ellas.

Los tiempos han cambiado y es necesario entender esos cambios sociales, culturales, económicos y políticos para encarar con propuestas, por ello es importante que los jóvenes indígenas asuman el liderazgo y se puedan observar las nuevas demandas y necesidades de nuestros pueblos.

Verena Uraza
Representante de la Nación Guarayú

Cristhian F. C. Vara eldia@eldia.com.bo
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