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Domingo
 17 de Noviembre de 2019
Policial
La víctima fue hallada enterrada en una vivienda
¿Crimen perfecto? celular delató a asesino
Detenidos. Dos policías fueron enviados a la cárcel implicados en el asesinato.
Miércoles,  19 de Junio, 2019
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Ref. Fotografia: Autores. En audiencia cautelar, ambos negaron tener relación en la muerte de Rigoberta.

Todo apuntaba a un crimen perfecto, hasta que los hijos de Rigoberta Barrios y sus familiares se pusieron en campaña para la búsqueda de la mujer de 38 años. La única pista de su desaparición, era haberla visto salir la mañana del 18 de mayo rumbo a su trabajo donde se desempeñaba como reponedora de productos de un supermercado de la ciudad. El día de su desaparición, Barrios dejó su celular cargando porque se encontraba sin batería y pidió prestado el teléfono de su hijo para mantenerse comunicada. 

Denuncia formal. Transcurrida las 72 horas y sin saber de su paradero su hermana Mariana Barrios se apersonó hasta la unidad de Trata y Tráfico de Personas de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen para sentar denuncia formal. Desarrollada las investigaciones, verificando los contactos del celular de la víctima llegaron a la conclusión que el principal sospechoso era Rubén Marqués Bautista, padre de su bebé de 11 meses. Durante el tiempo que se mantuvo desaparecida Rigoberta, este mostró poco interés y recién fingió preocupación cuando los familiares acudieron a su fuente laboral a presionarlo para que colaborara en la búsqueda. 

Un celular escondido. El director de la Felcc en Santa Cruz, Johnny Aguilera, dijo que durante el rastreo de llamadas se descubrió un segundo número telefónico que escondía Marqués desde donde tramó con anticipación la desaparición de la madre de su hija, debido que lo denunció por asistencia familiar. En el tramo investigativo, se determinó que el feminicida, para desviar la investigación comenzó a enviar mensajes de whatsapp a la anterior pareja de Rigoberta advirtiéndole que se alejara de ella y la dejara de buscar. Sin embargo, el aludido le señalaba como respuesta que su única relación con la víctima eran sus hijos, pero este insistía en los mensajes amenazantes. 

Con varias evidencias en su contra, el 11 de junio un grupo de investigadores a cargo del subdirector de la Felcc Oscar Gutiérrez Linares gestionan una orden de aprehensión contra Marqués, quien admite el asesinato contra su expareja revelando detalles que se encontraba enterrada en el patio del domicilio alquilado por su camarada Rubén Arabito Chiri en el barrio Guaracachi. 

El detenido involucró a este último en el crimen y se procedió a la detención de ambos. 

Desenterraron a la víctima. Los principales sospechosos fueron obligados a desenterrar a Rigoberta quien había sido introducida en el interior de un turril y sellado con cemento. Una grúa viabilizó que sea extraída desde el patio de la escena del crimen, debido al peso del turril. Hasta ese momento, la Felcc conocía preliminarmente que Rubén la asfixió para quitarle la vida dentro su minibús. En la morgue, se enteraron que su agresor le cercenó los brazos para poder introducirla en el turril y colocó ambos brazos de tal manera que entrara a cabalidad.

Sin muestras. La fiscal Yolanda Aguilera comunicó a los medios que no se pudo sacar ninguna prueba a la víctima debido a que el cuerpo se encontraba en avanzado estado de descomposición. 

Los hijos de la víctima no supieron precisar desde qué tiempo su madre sostenía una relación sentimental con el uniformado detenido y expresaron que hace un año, Rubén la frecuentaba hasta que se enteró que se encontraba embarazada y se alejó cuando tenía tres meses de gestación. 

Al nacimiento de la niña, Marqués trató de reanudar su relación ayudando con pañales y leche por poco tiempo pero luego volvió a distanciarse debido a que este tenía un hogar con otra mujer y su miedo era que su otra familia se enterara de todo. Rigoberta cansada de la situación advirtió a Rubén que tenía que pasarle una pensión de mil bolivianos mes para la alimentación de su hija porque él era el padre de su hija. El policía agobiado por la carga económica decidió planificar la muerte de su expareja en complicidad con su camarada y ambos ahora guardan detención preventiva imputados por feminicidio y asesinato. La mujer dejó tres hijos en la orfandad y una bebé de 11 meses de nacida a su suerte. En su audiencia cautelar, ambos negaron haber asesinado a Rigoberta pero contrariamente condujeron donde se encontraba el cadáver enterrado.

2 Policías
guardan detención preventiva por el feminicidio.