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OPINION
Terra Nostra
Evo y la lucha contra la corrupción
Viernes,  23 de Agosto, 2013

El informe de Transparency International 2012, lanzado en Ginebra en julio 2013 es contundente: Bolivia es el 105 entre 176 países. Otros lo sitúan como el peor a nivel sudamericano, con 34 puntos sobre 100, siendo “cero” altos niveles de corrupción. En una lista de países latinoamericanos aparecemos junto a Paraguay, Ecuador y Venezuela (llamativa coincidencia), mientras a nivel mundial acompañamos de Gambia, Kosovo, Malí y Somalia, el prototipo de “estado fallido”.

Probablemente esta situación, independiente de lo que diga o reclame el ciudadano boliviano, tachado de inmediato por los fans del gobierno como “opos”, cuando no de “vendepatria” y otras monsergas, ha forzado al gobierno de Evo Morales a anunciar oficialmente la lucha contra la corrupción. Lo paradójico es que esta iniciativa esté capitaneada por el Ministerio de Transparencia, cuyo haber, recuperar unos 100 MD (millones de dólares) en siete años, se contradice con guardar bajo siete llaves denuncias “gravísimas” contra funcionarios públicos, llegando al absurdo de abrir procesos contra los que se atrevieron a hacer públicas las denuncias (caso diputada J. Echeverría, pasada a la Comisión de Ética).

La corrupción generalizada, se ha tornado gravitante para la política y la imagen del país. Los informes de instituciones sirven de guía a los inversores globales, y entre los peores está Bolivia. El desmoronamiento institucional, la improvisación en los cargos públicos, la creciente intervención estatal en la economía, que orgulloso proclama el Vice, son facilitadoras a todo tipo de enjuagues en los negocios públicos: aprobación de contratos saltándose reglamentos, licitaciones favorables a empresas de filiación partidaria o ideológica afín,  ausencia de fiscalización en la realización de obras públicas, hasta el manejo discrecional del dinero de todos y en manos del Estado. Estamos frente a la disponibilidad de decenas y cientos de millones de dólares. Ejemplo paradigmático,  el Programa Evo cumple; los responsables deben rendir cuentas de los 650 MD.

Pero corrupción se da hasta en lo más pequeño, permea la cultura nacional; todo se arregla con el “artículo veinte” (entiéndase, con Bs 20), aunque en los últimos años esto va rumbo al artículo cincuenta, cien y más. La herramienta se va afilando conforme crece la envergadura de los intereses.

¿Se acordó el gobierno de la CPE?  En el Art. 8.I “El Estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón”, código duro aparentemente poco aceptado. Las necesidades de inversión en el país son muchas. Vivimos de la exportación de gas, principalmente. Es el dinero fresco que maneja el gobierno central, un ostentoso 88% que pone al país en sus manos, sino, de rodillas. El saldo, 12%,  los manejan 360 instituciones subnacionales, gobernaciones, municipios, universidades e indígenas.

¿Y si se acaba el gas disponible para la exportación? La catástrofe para el país. Y  para el gobierno, el partido y su caudillo. El “proceso de cambio” carecería de posibilidades de mantenerse siquiera en el discurso. Recibieron por venta de hidrocarburos 19.000 MD y no invirtieron en exploración, al menos, para mantener las reservas: capital, tecnología (el común know how) y recursos humanos. El 2016 marca el horizonte crítico. YPFB, responsable operativo, llama a todas las puertas y hasta ahora estas no se abren. En Santa Cruz se desarrolla el Sexto Congreso Internacional “Bolivia Gas y Energía”, y allí no hay espacio para engaños. En Bolivia y en Latinoamérica hay hidrocarburos, pero en 20 años deben invertirse 2 Billones de dólares para garantizar energía suficiente para impulsar el desarrollo, “energía es desarrollo”. H. Moss de Souza, Vice de la CAF, principal acreedor de Bolivia,  ofrece el 20%, falta el resto.

El panorama interno es desfavorable. El enfrentamiento de Evo con los pueblos indígenas pone trabas en más del 50% del territorio nacional. Se puede ofrecer a los inversionistas, de boca, pero en los hechos la situación está que arde. La decisión parece tomada. Se habla sin reparo de explorar en todo el territorio; la Ley de Consulta a los pueblos indígenas en esos territorios tiende a ser abolida. ¿Está garantizada la transición en paz o es para eso tanta parafernalia militar? Con 35 misiles y algunos helicópteros  no se va a derrotar ningún imperio. Entonces, ¿son para intimidar?  ¿Vendrá una definición a la ecuatoriana?  R. Correa ha dicho en relación a problemas similares para la minería: “No permitiremos que la izquierda infantil, con plumas, con ponchos, desestabilice el proceso de cambio” (http://www.erbol.com.bo/noticia/internacional/12082013/los_indigenas_se_divorcian_de_correa_en ecuador#sthash.xYLhkgCT.dpuf). Alguien dirá, ¡Vaya cambio!

La política externa, ¿ayuda? No parece. Una delegación militar rusa de alto nivel visita La Paz, poco después del affair Evo-Snowden. Evo en Moscú se habría reunido con V. Putin, N. Maduro e Irán, según ha trascendido (La Tercera de Chile, 9/7/2013) las únicas entrevistas privadas mantenidas por el ex KGB. Se condenó a cuatro países europeos en el caso. Con Brasil se mantiene tensa relación por el tráfico de droga y el salvoconducto a R. Pinto. Los resultados de la última primaria no favorecieron a Cristina Kirchner, una aliada incondicional. Paraguay cambió de color, ahora es “colorado”, y Humala no asistió a la llamada de UNASUR a Cochabamba.

La comunidad internacional de inversores exige “seguridad jurídica”, y el  Vice de Bolivia lanza a los jóvenes en Monteagudo el 20/8/2013, este discurso incendiario,   “ese Chaco boliviano que ustedes tienen la obligación de defenderlo, para que nunca nadie más, ningún extranjero, ningún gobernante lo entregue a extranjeros".  En resumen, le queda a Evo equilibrar los intereses de la Nación con los apetitos ilimitados de poder y la  corrupción. El país a la expectativa.