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OPINION
Miradas
Otra apuesta ante La Haya
Miércoles,  15 de Junio, 2016

Según las versiones propaladas por disidentes en Santiago y  en La Paz, el Silala  puso  a trasmano temas urticantes del momento. Como por arte de magia se borraron las diferencias y todos hablaron de unidad.  El fondo oscuro  del Fondioc y la misteriosa Zapata pasaron a segundo plano;  lo del  Dr. León, por la indiferencia  que le rodea, parece que fuera de otro país. No hay corrupción, no hay escándalo, no hay abuso. Sólo el Silala  suena en todos los medios.

Imaginemos que un raro  abogado  trata de persuadir a su defendido diciéndole  que lo pensara, que es mejor un mal arreglo que un  pleito incierto.  Pero qué difícil es aplacar el rencor  de  los litigantes; suelen mostrarse  hasta los dientes como en la jungla.  Eso mismo ocurre a veces  entre los países; mejor dicho, entre los políticos que los representan. Con la diferencia de que  en un pleito internacional sobra el chauvinismo y  escasea la sensatez.

Como se recordará, se alertó a Chile desde el tejado. Los psicólogos asocian  la destemplanza   con la debilidad,  y la serenidad con la fortaleza.  Los  agresivos  hablan mucho y es porque tratan de ocultar alguna dolencia íntima. Rondaba desde hace rato por el Palacio Quemado un potencial peligro, y de pronto  se encendió  el foquito. ¡Ah, eso no falla!  Pero  la amenaza se  convirtió en iniciativa.

Diciendo que “la mejor defensa es el ataque”, Chile se adelantó en recurrir  a La Haya; esta vez  como demandante.

El Silala tiene una historia antigua  y triste.  Mientras  nosotros peleábamos con saña, igual que ahora,  Chile construía canales en la frontera. El contrato de concesión a la empresa privada mixta Antofagasta Bolivian Railay  es de 1908, se firmó a pocos años del despojo marítimo, y sin plazo específico para la restitución. ¿Se puede creer eso? Hoy nos  parece  cuando menos una actitud negligente. A más de un siglo después, en 1997, Bolivia ensayó un tibio gesto de protesta, declarando la caducidad del tramposo contrato;  pero en los hechos continúa fluyendo el manantial hacia Chile.

Otra chambonada de marca se cometió en 2006.  En la famosa agenda de los 13 puntos, que curiosamente se dice  “sin exclusiones”,  no hay la palabra “soberanía” con el tema  del mar,   en cambio, se incluyó al Silala entre los asuntos discutibles.  Bolivia  en lugar de rechazar guardó silencio.  Fue un gran triunfo de la diplomacia chilena.  Más tarde, en 2009 se suscribió un preacuerdo donde se inserta el pago eventual por la mitad de las aguas. Un argumento  de Chile es que por la gradiente del terreno (4,3) la corriente fluye de forma natural al otro lado. ¿Se ha verificado esa supuesta gradiente? Tenían que haber ido allí técnicos  y no turistas. 

Chile se siente dueño y notifica. Bolivia es ahora la enjuiciada. Pleito contra pleito; papeles contra papeles. Será un enredo de la gran seven, como diría Paulovich. Pero es la hora de los abogados. Veremos qué pasa.

El autor es escritor, miembro del PEN Bolivia