Siguenos en:
Miércoles
 20 de Noviembre de 2019
OPINION
El tacú de papel
El fin del capitalismo
Lunes,  30 de Julio, 2012

Las crónicas terrestres de la economía humana recogen los datos biográficos de Carlos Marx, economista alemán de origen judío que murió pobre, enfermo de hepatitis, que perdió a varios de sus hijos por la tuberculosis pulmonar y que se atrevió a desvelar el origen de un sistema económico basado en la acumulación del capital y en la explotación del hombre por el hombre. También fue el primero que anunció el fin del capitalismo a través de sus obras. Sin embargo, el fracaso del sistema socialista de la ex-URSS, la caída del Muro de Berlín y el subsecuente declive de los postulados ideológicos que ha sostenido, han hecho pensar que sus predicciones no serán ciertas.

Hoy por hoy se piensa que el capitalismo como sistema sigue vivo y sin perspectivas de concluir, pese a las protestas de los antiglobalización y quienes se oponen férreamente al sistema de consumo y de acumulación. Uno de los símbolos del sistema es la Coca Cola, a la que se identifica tanto como sinónimo de Estados Unidos como producto estrella de una de las multinacionales más grandes del mundo. Que no haya duda, la Coca Cola es la bebida más consumida y preferida por muchos habitantes del planeta, aunque se haya anunciado el fin de su reinado para el próximo solsticio de verano.

John Pemberton, que elaboró la fórmula original de la famosa bebida, si estuviera vivo caería de espaldas ante tal afirmación, porque jamás imaginó que su inicial jarabe tónico que vendía en su botica se convertiría en refresco popular, luego en símbolo de la felicidad del sistema de consumo y finalmente en objeto de desmitificación y descolonización. Se ha dicho que el fin del mundo en el 2012 pronosticado por el calendario maya no será precisamente eso, sino el fin del capitalismo y de la Coca Cola. También se ha afirmado que será el fin de la época de la oscuridad y del odio, y que luego comenzará la era del amor y de la luz, la era del mocochinchi y el wilkaparu.

Es una especie de retorno al origen del origen, como diría Cortázar. Llama la atención que entre los ingredientes de la Coca Cola –al menos en su fórmula inicial de jarabe- se menciona a la hoja de coca como componente vegetal procedente del macizo andino. El refresco de mocochinchi tiene al durazno y el de wilkaparu al maíz. Sin duda, parece que el imaginario de lo plurinacional pretende lograr una especie de recuperación de los productos artesanales y que constituyen parte de nuestra cultura, para ser objeto de consumo masivo, dicho en términos comerciales y de mercadeo. Tal propósito resulta loable si se compitiera en igualdad de condiciones, lo cual no ocurre, así de simple.

Es un hecho. El poder económico del sistema capitalista aún en épocas de crisis es inmenso, del mismo modo que los recursos financieros de la Coca Cola Company superan incluso al presupuesto anual de varios países en desarrollo. Por esta simple correlación de fuerzas, el anuncio del fin del capitalismo y de la Coca Cola para el solsticio de verano, no hay por qué tomarlo a letra muerta. Quizás se quiso decir que se profundizará la lucha contra el sistema de consumo. Coca Cola habrá para rato, no lo dude. Quizás resurjan bebidas que se pretendían relegar al olvido, pero el fin del capitalismo como el resurgir del socialismo como lo hemos conocido, suena a ilusión.