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Miércoles
 21 de Agosto de 2019
OPINION
Miradas
Nuevo contexto: Gas con Brasil
Martes,  13 de Agosto, 2019

Las decisiones que el gobierno  brasileño va tomando respecto a Petrobras, afectan a Bolivia de manera directa. Por el “Acuerdo de Cesación”, firmado con el Consejo Administrativo de Defensa Económica (CADE), Petrobras ya no tendrá el control del gasoducto de exportación (GTB, en el que Bolivia tiene el 12% y Petrobras el 51%), el mandato de reducir la compra de gas boliviano en 10 MMM3/D (una tercera parte del GSA), reducirá su participación en otros ductos, desinvertirá en las distribuidoras de gas, con el objeto de abrir el mercado del gas, eliminará su monopolio para bajar el precio del gas. De acuerdo al presidente de Petrobras, hasta el año 2022, saldrá parcialmente del sector gasífero y totalmente del rubro transporte y de la distribución. 

La posición de Petrobras respecto a Bolivia es reducir el volumen a importar, para el efecto están negociando un nuevo contrato. Sostiene que el segundo trimestre de este año ya importó menos, porque es más rentable importar LNG por su menor precio al del gas boliviano, aunque acotó que el gas boliviano es aún imprescindible para su abastecimiento.
 
Las informaciones que brindan las autoridades del sector sobre la culminación del contrato, son contradictorias, tanto de su prolongación como de los volúmenes pendientes, en suma de las nuevas negociaciones que están en curso. El mes de junio el Ministro informó que el contrato se extendería hasta el 2028 pero que Bolivia debe entregar volúmenes adicionales hasta el 2026 y habrá otra ampliación hasta el 2036. Anteriormente se informó que Bolivia no tiene volúmenes pendientes de entrega pero, en enero YPFB sostuvo que a partir del año 2020 se empezaran a entregar los volúmenes que Petrobras no haya pedido por lo que el contrato se extendería hasta el 2023. Ahora el Ministro dice que el contrato se extendería hasta el año 2024.Tampoco se conoce el régimen de entregas que se habría acordado. Parecería que ni las mismas autoridades saben del asunto.

El ministro sostiene que la ventaja que tendría Bolivia frente a la competencia brasilera, ante la retirada de Petrobras del negocio gasífero, es el gasoducto ya totalmente amortizado. El Ministro olvida que los precios del LNG en destino, se encuentran por debajo del precio de venta del gas boliviano en frontera (que es el punto de entrega y no en Río Grande como dice el Ministro). Adicionalmente supone que como Bolivia vende el gas a 6 $us/MMBTU y Petrobras lo revende a 15 $us/MMBTU, se tendría la oportunidad de participar de ese margen con mejores ingresos para el país. El Ministro se olvida también que el gobierno brasilero está en procura de minimizar ese margen para bajar el precio al consumidor final y no para dárselo a YPFB. Lo  que deben hacer las autoridades es extremar el ajuste de la cadena de costos para poder ser competitivo, esto quiere decir, entre otras cosas eliminar el despilfarro. La mejor manera de ser competitivo es produciendo más volumen para bajar los costos de producción. Para producir más se necesita de nuevos mercados y de mayores reservas. Lamentablemente, no es el caso de Bolivia, desde el año 2006 no se han abierto nuevos mercados, no se aumentan las reservas y la producción se encuentra en franca declinación. Esto lo saben los brasileros, así la Agencia Nacional del Petróleo (ANP), en un trabajo publicado en enero, observaba la incertidumbre sobre la capacidad de YPFB de cumplir con la entrega de las cantidades pagadas y no recuperadas por Petrobras. La ANP menciona un estudio de la Empresa de Pesquisa Energética (EPE) que sostiene que: “Pese a los descubrimientos recientes en 2016 y de las perspectivas de nuevos descubrimientos en campañas exploratorias, todavía hay mucha incertidumbre en relación a los volúmenes a ser incorporados a las reservas probadas de gas natural de Bolivia (...)”, como consecuencia, el ente regulador de Brasil recomendó que Petrobras restrinja la compra de todo el volumen de gas procedente de Bolivia.

El mercado brasileño es grande, la cantidad de compradores es muy amplia, puede absorber mucho más de lo que compraba de Bolivia. El volumen no es un problema, la venta es un problema de precios y de la capacidad de suministro de Bolivia. No se debe olvidar que en abril se tuvo que pagar una multa de 130 MM$us por incumplimiento de entregas por parte de Bolivia.

A todo lo anterior se debe sumar el trato subalterno de las autoridades brasileñas hacia el gobierno boliviano y hacia YPFB. Este trato es también el resultado de las inhabilidades actuales y de las posturas arrogantes después de la “nacionalización” del año 2006, que alentaron vigorosamente a Petrobras a buscar alternativas e instaló las regasificadoras en sus costas. En la inauguración de una de ellas, Lula manifestó que Brasil no puede depender del humor de sus proveedores, refiriéndose a las actitudes hostiles de los negociadores bolivianos.

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Hugo--del-Granado-Cosio
Hugo del Granado Cosio
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