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OPINION
Bisturí
Las “defensas” del organismo frente al coronavirus
Jueves,  21 de Mayo, 2020

En realidad hay que hablar de defensas en general, porque las defensas del organismo, funcionan igual frente a cualquier agresión (infección). Trataremos de no utilizar términos difíciles de entender o, si los usamos, trataremos también de aclararlos.

Las defensas del organismo están organizadas como un ejército. Este ejército está conformado por soldados (“anticuerpos llamados inmunoglobulinas”) formados (secretados o “despachados”) por un tipo de células blancas llamadas “linfocitos B”. Su misión, como en “Misión imposible”, es encontrar al agente agresor (infeccioso), identificarlo, unirse a él y “marcarlo” para después eliminarlo. Eso es, en síntesis, la base de nuestra defensa.

Cuando nos invade un agente externo, capaz de ocasionar una enfermedad, es cuando se activan nuestras defensas. Nuestro ejército, es decir nuestro sistema inmunológico, se pone en marcha. De acuerdo al agente agresor, hay una infinidad de respuestas que se activan para defendernos del ataque, pero en general, nuestro organismo (Ojo colegas, estoy diciendo “en general”), dependiendo de una serie de factores, activa uno o dos sistemas de defensa llamados “inmunidad innata” en un caso e “inmunidad adquirida” en otro.

El ejército de la inmunidad innata, está formado para responder a cualquier tipo de agresión (de “amplio espectro”, la llamamos los médicos), sin mucho miramiento, de manera rápida y muchas veces inmediata. Suele contar con la ayuda de artillería semipesada o células producidas que se comen a los agentes agresores (célular fagocíticas) y que al hacerlo, producen lo que conocemos como “inflamación”. Solemos ver este campo de batalla en las infecciones de la piel y las mucosas que se “hinchan” y se tornan coloradas. Es la respuesta inflamatoria. 

La “inmunidad adquirida”, en cambio, es más lenta y se produce como respuesta a agresores (microorganismos) específicos, para que la respuesta se dirija directamente al agresor identificado como tal. Es una respuesta más “fina”. Este ejército se forma solo después de que el organismo ha estado en contacto con los agresores. Este ejército es formado por las células llamadas “linfocitos” (hay también linfocitos de diferente función) que forman dos tipos de respuestas: La respuesta humoral y la llevada a cabo por células.

La respuesta humoral contiene sustancias químicas llamadas “anticuerpos o inmunoglobulinas (Ig)” que no son más que proteínas (glucoproteínas- de ahí la importancia de no olvidarse de consumir proteínas en la alimentación), enviadas a a través de la corriente sanguínea buscando los agentes agresores (antígenos) a los que “marcan” y eliminan.

Hay varios tipos de inmunoglobulinas, que tienen diferente estructura molecular. Es decir, soldados de diferente aptitud, unos musculosos, otros inteligentes, otros menuditos, etc. hechos para diferentes funciones. Ahí están las inmunoglobulinas IgM, IgG, IgA,IgE e IgD. En el caso del coronavirus (SARS-CoV-2), los últimos estudios han encontrado las IgG y las IgM.

Las inmunoglobulinas IgM se producen después del primer contacto (inicial), en este caso, con el virus y su  concentración en la sangre disminuye a medida que avanza la infección. Las IgG aparecen más tarde, pero duran más y son las más abundantes que se encuentran en la sangre (las IgG, además son las únicas inmunoglobulinas que pueden atravesar la placenta y, por lo tanto, dar inmunidad al feto). El rol posterior de las inmunoglobulinas IgG todavía está en estudio, pero se supone que son las inmunoglobulinas que pueden dar inmunidad orgánica frente a la infección[1].

Este es el tema, además, que hay que tener en cuenta para el desarrollo de las vacunas. Pero, bueno, ese es otro tema.