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OPINION
Bisturí
El tsunami del mito de la coca…
Martes,  14  de Enero, 2020

Cuando Jaime Paz acuñó sus famosas (y populares) frases “la coca no es cocaína” y “la coca es a la cocaína, lo que la uva al vino” (¿fue el, no?), probablemente ni se imaginó que estaba dando lugar a la marejada política que vendría después. En ese entonces probablemente lo hizo por más o menos 20.000 votos. ¿Qué pasaba si en lugar de ensalzar este producto, hacía lo contrario? Si se pudiera cambiar la historia tal vez, y solo tal vez, la realidad actual fuese diferente… ¿o no?

Lo cierto es que la coca siempre fue un producto que redituó ganancias. Los cocanis yungueños eran los potentados de su región. ¿Qué hizo de la coca fuente de ganancias monetarias, políticas, sociales y místicas?¿Es realmente un planta milagrosa?¿Cómo se convirtió en bandera política?

A los que les importaba el cultivo de la planta la rodearon de “cualidades” inexistentes, mitos inexplicables (¿hoja sagrada?) y aunque ya se hablaba de sustitución de su cultivo tan temprano como al comenzar la década de los cincuenta, todavía subsiste y se ha hecho casi imposible su erradicación, especialmente en el país. Ha dado lugar al nacimiento de una republiqueta donde gobierna un cocalero tras otro que se ríe de los gobiernos y autoridades de este país. Allí, cuando se trata de la “defensa” de la “hoja sagrada”, todo vale y ese “todo vale” cuenta, además, con impunidad. Los brazos de esa republiqueta llegaron al gobierno. Un cocalero que apenas podía leer, gobernó este país casi ¡catorce años! De aquí a un tiempo va a ser una anécdota para sonreir moviendo la cabeza.

Si alguien se precia de ser político, mejor que no hable mal de la hoja de coca, porque así le va. Y es que la hoja de coca ya es bandera, no solo cocalera, si no casi símbolo nacional (¡quisieron ponerla hasta en el escudo!). El cocalero mayor, aquel que centró el objetivo de su gobierno en legalizar los cultivos ilegales y hacer de la coca un producto intocable, anunciaba de vez en cuando que se “estudiaban” nuevos usos de la coca, que científicos franceses habían “descubierto las propiedas anticancerígenas de la hoja de coca”, que “era un gran alimento y mejor medicina...” que científicos cubanos llegarían al país para estudiar “las propiedades” de la hoja “sagrada”...Nada ocurrió, nada nuevo se descubrió. Ni siquiera pudieron “industrializarla”; la desesperación por encontrar un uso masivo a la fuente de la droga les hizo proponer, sacrilegio de los sacrilegios, que se utilice como abono “¡la hoja sagrada!”… pero tampoco eso funcionó.

Es que la coca le debe TODO a la cocaína. ¿Se imaginan qué sería de la hoja de coca si no tuviera cocaína?¿Seguiría siendo sagrada, fuente de alimento o medicina milagrosa? ¿El pasto es sagrado? Sucede que aunque la vacas engordan con pasto, a nadie se le ocurre decir que es alimento… pero la coca, que tiene cocaína, no solo es “sagrada”, es alimento, es medicina, es aglutinador social, es símbolo cultural, político, racial y...nacional. Todo eso es la coca porque tiene cocaína. ¿Y el otro - y más productivo - uso de la hoja de la coca, la razón de su existencia y preponderancia, que? ¿O no es materia prima para la elaboración de cocaína?, porque, en realidad, para ser objetivos, no se “elabora” cocaína a partir de las hojas de coca, si no se la EXTRAE de la coca. Así nomas es, aunque no les guste a los cocaleros.

Ningún beneficio trae la “hoja sagrada”. Es hora de decir la verdad científica sobre este tema. Sin tapujos, sin abordaje político, sin temor. De eso nos ocuparemos las próximas columnas, de desmitificar la hoja de coca.

[1]Franklin E. Alcaraz Del C. es médico, 
investigador, ensayista y escritor