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 15 de Noviembre de 2019
OPINION
El ojo centinela
Baño de sangre, Evo, paz o Villarroel
Sábado,  9  de Noviembre, 2019

El presidente número 65 de Bolivia, Evo Morales, llega a fines del 2019, después de 14 años en el poder, entre la disyuntiva de renunciar, como se lo han pedido –como nunca en la historia- movilizaciones en todos los departamentos que gritan fraude, democracia y libertad; buscar la paz;  mantenerse en el poder, generando un baño de sangre, después de cuestionadas elecciones del 20 de octubre, -como lo ha hecho el venezolano, Nicolás Maduro, con una treintena de muertos-; o estar dispuesto a desafiar a todos y terminar en un pilar de la plaza Murillo, como le ocurriera al mandatario Gualberto Villarroel, el 21 de julio de 1946.

Esos son los escenarios y esa es la historia. Y ‘pueblo que no conoce su historia, corre el riesgo de repetir sus propios errores”, dijo el sabio chino Confucio cuando contó la anécdota de una mujer que al verla llorar inconsolablemente por la muerte de su esposo e hijo devorados por un tigre le preguntaron porque no se marchaba a otro país“ y ella contestó ¿A qué sitio podría irme? Si me marcho puede que encuentre a un gobernante más cruel“. Confucio se quedó pensativo y luego inmortalizó la frase que sigue vigente hoy en día “un gobernante tirano es mucho peor que un tigre devorador de seres humanos“.

Y la historia de Bolivia ha estado llena de caudillos, de mandatarios tiranos, de improvisados, de mesías salvadores, pero de pocos estadistas.

Y por esas coincidencias de la vida, eso lo ha escrito el historiador Carlos Mesa,  candidato de Comunidad Ciudadana, y segundo en las cuestionadas elecciones del 20 de octubre del 2019, y quien renunciara a la presidencia en el 2005.

En su libro “Presidentes de Bolivia”, nos muestra que desde su fundación, el 6 de agosto de 1825, Bolivia ha tenido 85 gobiernos con 65 presidentes: 44 militares que han gobernado 99 años y seis meses, 36 civiles con 86 años y 10 meses, y cinco Juntas de Gobierno que mandaron un año y medio y que hemos transitado, desde el 7 de febrero de 2009 de ser una República Unitaria a un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, y, según el académico Isaac Sandoval,  hemos vivido ocho proyectos políticos bien marcados:

Libertadores, Conservadores, Liberales, Republicanos, Nacional-revolucionario, Neoliberal y Movimiento al Socialismo.

Así llegamos a esta coyuntura convulsionada de la historia, con enfrentamientos que han iniciado un baño de sangre con 3 muertos, en la que Evo Morales tiene la disyuntiva de aceptar su renuncia como se la planteado  el presidente del Comité Pro-Santa Cruz, Luis Fernando Camacho y dejar el gobierno en manos de la decana del Tribunal Supremo de Justicia, la abogada nacida en Tarija, María Cristina Díaz Sosa, repitiendo la fórmula que el mismo Morales propusiera en el 2003, después del derrocamiento de Gonzalo Sánchez de Lozada, como salida política a la crisis que dejaba 64 muertos, cuando pidió la renuncia de su entonces Vicepresidente, Carlos Mesa y que no asuman la presidencia, el jefe del Senado Hormando Vaca Diez, ni el de Diputados, Mario Cossio, si no que sea el presidente de la Suprema, Eduardo Rodríguez Veltze, quien convoque a elecciones, como ocurrió, hasta que Evo llegara al poder, el 22 de enero del 2006.

Y los pedidos de renuncia no son novedad. “Me están pidiendo mi renuncia como lo hiciera el dictador Luis García Meza a Lidia Gueiler”, respondió Morales, en los albores de una democracia que lleva 37 años, desde el 10 de octubre de 1982.

Morales sabe también lo que le sucedió a Villarroel. Hace dos años recordó su muerte  y posterior colgamiento destacando el haberse enfrentado a una rosca minera, según dijo.

Pero la historia de Bolivia también está llena de acuerdos, en el que la oposición también debe reflexionar, de consensos y de salidas que prioricen la búsqueda de paz, como fin último.  Y el primer paso podría ser la renuncia de los vocales del Tribunal Supremo Electoral… y del resto, Dios y las urnas nos deben guiar.