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Martes
 28 de Enero de 2020
Nacional
Según la ministra Lizárraga
Destapan las oscuras acciones en la Confederación de la Prensa de Bolivia
Jueves,  2  de Enero, 2020
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Ref. Fotografia: La ministra de Comunicación, Roxana Lizárraga. Foto: Ministerio de Comunicación
La ministra de Comunicación, Roxana Lizárraga, informó que el anterior Gobierno, específicamente la extitular Gisela López, tenía una planilla para pagar viajes y viáticos a presuntos periodistas afines al partido del cocalero Morales.
Algunos de esos beneficiarios eran seudoperiodistas que se habían apoderado de la Confederación de Trabajadores de la Prensa de Bolivia y que durante seis años no llamaron ni a congresos ni a elecciones, aplicando ellos también el principio masista del prorroguismo por tiempo indefinido.
Muchos recursos fueron destinados a reuniones, encuentros, incluso fuera del país, para estos personajes que desprestigiaban al periodismo, como lo hacía la propia exministra ahora refugiada en Argentina.
Estos detalles ofrecidos por la titular Lizárraga son apenas la punta de un ovillo de dimensiones gigantescas: el ovillo del presupuesto de propaganda de la gestión del MAS.
En 13 años, el Gobierno anterior destinó a propaganda, a través de Comunicación, la increíble suma de Bs 27.481.000.554, que equivalen a casi 4.000 millones de dólares americanos.
Lo más impactante e indignante de esta cifra es que duplica —sí, duplica— el monto destinado por la anterior administración a salud o educación en ese mismo lapso.
Es decir que para los anteriores gobernantes la propaganda era primordial, dos veces más prioritaria que la educación de los niños o la salud de todos los bolivianos.
Gigantescos recursos fueron erogados en la compra de medios de comunicación, y de conciencias, control de cadenas de televisión, ya sea mediante la adquisición de sus acciones, o a través de la presión, incluido el chantaje, como se denunció en el caso de la compra de PAT por el grupo del inversionista paraguayo-venezolano Carlos Gill. Este empresario dejó de pagar beneficios sociales a los periodistas que despidió de La Razón.
Surgieron inverosímiles fortunas, algunos millonarios de la noche a la mañana, dueños de redes de televisión. Se crearon cadenas de radios supuestamente campesinas para reproducir los mensajes de un enorme aparato de propaganda.
Lo que pocos saben es que el presupuesto de propaganda sirvió también para comprar espacios en medios de comunicación internacionales, con la condición de que dedicasen también informaciones favorables al régimen dirigido por el cocalero.
Aquejados por la crisis provocada por internet, varios medios de comunicación internacionales aceptaron el trato. Algunos “académicos” aceptaron escribir ensayos acerca de cómo el método de la “erradicación voluntaria” de cocales había sido un éxito en Bolivia, en contra de la “erradicación forzosa”.
La ministra Lizárraga ha abierto una de las cajas de Pandora del escandaloso manejo que hizo el gobierno del cocalero. Los periodistas del país siguen esta saga con mucha atención.