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Internacional
Competencia de laboratorios
El mundo quiere evitar una guerra de vacunas
Realidad. La vacuna contra el coronavirus probablemente no será gratuita, se espera que las grandes potencias tomen en cuenta a los países en desarrollo.
Viernes,  22 de Mayo, 2020
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Xi Jinping, Emmanuel Macron, Angela Merkel y la Organización Mundial de la Salud quieren que cualquier vacuna contra el nuevo coronavirus sea un "bien público mundial", pero Donald Trump tiene otra prioridad: vacunar a todos sus compatriotas.

La apuesta de EE. UU. Estados Unidos anunció el jueves una subvención récord de 1.200 millones de dólares para el laboratorio británico AstraZeneca, que fabricará la eventual vacuna en la Universidad de Oxford, con la condición de una transferencia de tecnología a Estados Unidos y la entrega de 300 millones de dosis.

Detrás del principio del "bien público mundial" subyacen en realidad dos problemas distintos: la propiedad intelectual y la distribución de las primeras dosis. El primero puede ser más fácil de resolver que el segundo.

África reclama una vacuna sin patentar, de acuerdo con el presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa. Es poco probable que eso se materialice, porque los laboratorios querrán recuperar sus miles de millones de inversiones y contarán con el apoyo de Estados Unidos, hostil a cualquier cuestionamiento de derechos internacionales de propiedad intelectual, según lo reiteró esta semana Washington a la OMS.

Por lo tanto, la vacuna probablemente no será gratuita. En cuanto al precio, varios grupos se han comprometido a cubrir solo sus costos de producción.

Pero la promesa del precio de costo es relativa. Se hizo en el pasado para tratamientos contra el VIH, señala Matthew Kavanagh, de la Universidad de Georgetown, pero los fabricantes de medicamentos genéricos descubrieron más tarde que sus costos reales eran una décima parte o incluso menos, lo que demuestra que hay un margen laxo para establecer los precios de costo.

Para Mark Feinberg, ex director científico de MerckVaccines y actual presidente de la International AIDS Vaccine Initiative (IAVI), los laboratorios aprendieron la lección y no querrán ser "parias", lo que dañaría su reputación y su rentabilidad.

Feinberg cree que el intercambio de propiedad intelectual se hará de todos modos. Puesto que "ninguno puede responder solo a la demanda mundial, se verán obligados a encontrar socios para fabricar el producto", sostiene.

La pregunta incómoda es ¿cuáles de los 7.600 millones de habitantes del planeta serán vacunados primero?

Distribución equitativa. La OMS, Europa y las organizaciones no gubernamentales involucradas en la lucha contra la COVID-19 quieren establecer un mecanismo inédito de distribución "equitativa", que tenga como prioridad la vacunación prioritaria del personal sanitario de todos los países afectados y después los trabajadores esenciales (policía, transporte...), antes que el resto de la población.

Pero a Trump, urgido por volver a la normalidad, la solidaridad internacional no es algo que le quite el sueño: su gobierno tiene el objetivo --altamente hipotético pues los ensayos clínicos apenas comienzan-- de contar con 300 millones de dosis para enero para vacunar a todos los estadounidenses.

"Su mentalidad es muy insular, muy xenófoba, todo lo contrario de lo que se necesita para controlar una pandemia", estimó Sten Vermund, decano de la escuela de salud pública de Yale.

Pero Estados Unidos no solo no es una isla sino que depende ampliamente de otros países para alimentarse y cubrir otras necesidades de consumo, recuerda. "No volveremos a la normalidad si el mundo sigue siendo asolado por el coronavirus".

El hecho es que el gobierno de Trump ha invertido cientos de millones de dólares desde febrero en cuatro vacunas experimentales (Johnson & Johnson, Moderna, Sanofi, Oxford/AstraZeneca), con la esperanza de que una o varias tengan éxito y se fabriquen en Estados Unidos.

Los ejecutivos de Moderna, una firma de biotecnología, y de Sanofi básicamente le han dicho a Europa que sería una buena idea imitar a Washington.

La máxima garantía contra una eventual nacionalización de las vacunas será construir fábricas en varios continentes.

1 Opción 
Para vacunar al planeta queda esperar que varias vacunas, y no solo una, tengan éxito

500 Millones 
De dólares ha invertido la coalición público-privada Cepi para una vacuna


Contra el Covid-19

Comienza ensayo global con hidroxicloroquina

Los trabajadores de la salud en Gran Bretaña y Tailandia comenzaron a participar en un ensayo para determinar si dos medicamentos contra la malaria pueden prevenir el COVID-19, incluido uno que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que ha estado tomando.

El estudio, en el que participan más de 40.000 trabajadores de la salud en Europa, África, Asia y América del Sur, quiere determinar si la cloroquina y la hidroxicloroquina podrían desempeñar un papel en la lucha contra el nuevo coronavirus.

La demanda de hidroxicloroquina subió después de que Trump la promocionó a principios de abril. El mandatario esta semana que lo estaba tomando como medicamento preventivo, a pesar de las advertencias médicas sobre su uso.

Los principales investigadores en Tailandia y Gran Bretaña dijeron que su estudio “COPCOV” acabaría con el debate.

“Todavía no sabemos si algo sirve contra el COVID-19”, dijo a Reuters el profesor Nicholas White de la Universidad de Oxford, coinvestigador principal del estudio./Reuters

France24 eldia@eldia.com.bo