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 26 de Febrero de 2020
Internacional
Se servía a la carta
El menú del mercado donde empezó la epidemia de China
Lunes,  27  de Enero, 2020
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Ref. Fotografia: Foto: Yahoo

Serpientes, cocodrilos, civetas, puercoespines, ratas de bambú, crías de lobo, perros, avestruces, pavos reales… Así hasta un centenar de especies, un auténtico zoológico se servía en la lonja de Huanan en Wuhan, donde se ha descubierto el coronavirus de la nueva neumonía que ya se ha cobrado 80 vidas en China, casi todas durante la última semana. Sospechando que dicho coronavirus procede de los murciélagos y habría mutado en serpientes antes de pasar al ser humano, las autoridades han prohibido el comercio y consumo de animales salvajes, bastante popular en China.

Debido a sus supuestas propiedades medicinales y hasta afrodisíacas, no demostradas por la ciencia, en los mercados de todo el país abundan ejemplares vivos de especies exóticas que hacen las delicias de los chinos. Por su gusto por lo fresco, en los supermercados y restaurantes hasta se venden peces vivos que son sacrificados y cocinados al instante.

Pero todo eso se puede acabar a partir de ahora porque esta epidemia, que ya ha contagiado a 2.800 personas y atemoriza al mundo, no es la primera que surge de un mercado de animales de China. Entre 2002 y 2003, el SARS (síndrome respiratorio agudo y severo) mató a 774 personas en una treintena de países tras haberse originado al sur de China, donde dejó el mayor número de víctimas mortales junto con Hong Kong. El coronavirus del SARS, que es de la misma familia que el actual, también procedía de los murciélagos y mutó en las civetas que se vendían en un mercado de Cantón (Guangdong).

Aunque las autoridades prometieron poner coto al comercio de animales salvajes, y muchos de ellos fueron retirados de restaurantes y mercados en las principales ciudades, la costumbre ha seguido extendida por la falta de controles y el lucrativo contrabando de especies prohibidas. Con los animales enjaulados unos juntos a otros en malas condiciones higiénicas, en dichos mercados se mezclan sus heces y orines con la sangre y el agua y se crea el caldo de cultivo para que surjan nuevos virus capaces de transmitirse al ser humano.

"Los consumidores deberían entender completamente los riesgos para la salud que entraña comer animales silvestres, evitar la carne de caza y alimentarse más sano", advertía este domingo el Ministerio de Agricultura junto la Administración Especial para la Regulación del Mercado y la de Bosques. Estas dos últimas serán las encargadas de que se cumpla el veto impidiendo el comercio de animales salvajes y poniendo en cuarentena sus granjas.

Según informa el periódico "South China Morning Post", la decisión se hace eco de la petición el viernes de 19 científicos señeros, que abogaron en la red social Weibo por «la eliminación del consumo y comercio de animales salvajes». Una medida que consideraban urgente porque las últimas epidemias más mortíferas han tenido origen animal: el SARS, la gripe aviar y el MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio). "Controlar o incluso eliminar la comida de animales salvajes y su comercio no solo es necesario para la protección ecológica, sino también de gran significancia para reducir los riesgos de la salud pública", advertía el grupo de expertos.

Aunque las organizaciones ecologistas saludan la medida, recuerdan que la prohibición debe ser permanente y efectiva para que los animales salvajes no vuelvan a los mercados tras la epidemia. Para supervisar la lucha contra la enfermedad y dar ánimos a los médicos de Hubei, la provincia con casi 60 millones de habitantes puesta en cuarentena por ser el origen del brote, el primer ministro, Li Keqiang, ha visitado su capital, Wuhan, este lunes. "Estáis haciendo todo lo posible por salvar vidas», ha alabado a los médicos del hospital de Jinyintan, según ha mostrado la televisión estatal. Como el personal sanitario está desbordado y un doctor ya ha fallecido contagiado, les ha recordado que «cuando estás volcando todos vuestros esfuerzos en salvar vidas, también tenéis que protegeros". /ABC