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Editorial
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Que tire la primera piedra…
Miércoles,  22 de Junio, 2016

El régimen gobernante ha intentado darle un golpe bajo a la Iglesia Católica con el objetivo de dejarla fuera de un debate elemental y quitarle el protagonismo público, pero sin querer se expone a una confrontación en la que puede salir perdiendo.

Nos estamos refiriendo a la propuesta del vicepresidente García Linera de indagar si en Bolivia se han dado casos de abuso sexual dentro de la Iglesia Católica, una forma muy suave de plantearlo, pues en realidad lo que ha hecho el mandatario nacional es dar por sentado que en el país estos delitos han sido muy frecuentes y que la jerarquía católica los ha mantenido en secreto. 

Se sorprenderá el señor vicepresidente que, por fortuna, la pederastia jamás ha sido un problema grave en la Iglesia Boliviana y los pocos casos que se han dado han llegado a los estrados judiciales. Si fuera de otra forma, un régimen tan ladino como el que nos gobierna y con tanta animadversión hacia el catolicismo ya hubiera sacado los trapos al sol, mucho más si el involucrado fuera algún obispo, como lo sugiere el vicepresidente.

La pederastia se volvió un escándalo por numerosos casos acaecidos en ciertos establecimientos católicos de Estados Unidos y Europa, especialmente, y aunque nos pueda parecer muy grave porque se trata de curas, monjes y seminaristas, proporcionalmente es ínfimo en relación al abuso sexual que se presenta en las familias, en otras iglesias o dentro del propio gobierno boliviano. Recordemos nomás los casos que se han producido en la Asamblea Plurinacional en los últimos años, donde los responsables fueron encubiertos por la bancada oficialista, que también ha tolerado a congresistas golpeadores, corruptos, acusados de traficar drogas y otros que han sido vinculados a asesinatos. En Bolivia el acoso político es muy grave y son varias las mujeres que han perdido la vida a manos de las mafias dirigenciales y el oficialismo no ha hecho más que ocultar a los culpables.

La gente del Gobierno supuestamente siente mucha admiración por el papa Francisco, quien ha decidido tomar el toro por las astas en el tema del abuso, con una política de tolerancia cero. Se sorprendería el vicepresidente al conocer los episodios que recientemente ha denunciado el Vaticano y los ha entregado a la justicia ordinaria. Uno de ellos fue el de Józef Wesołowski, obispo de origen polaco que ejerció como Nuncio Apostólico en Bolivia a finales de los años 90 y que murió antes de que pueda iniciarse el proceso en los tribunales.

Cómo nos gustaría a todos, que el Gobierno nacional siguiera el ejemplo del Papa y que deje de encubrir a los que se robaron el dinero del Fondo Indígena, que deje de proteger a los que apalearon a los marchistas en Chaparina; que no siga premiando con embajadas a los culpables de hechos vergonzosos y que en lugar de estrellarse contra la prensa, la Iglesia y otros que reclaman justicia, se dedique a investigar a los verdaderos responsables del saqueo, los malos manejos y el tráfico de influencias. Claro, es más fácil ver “la paja en el ojo ajeno”.

Cómo nos gustaría a todos, que el Gobierno nacional siguiera el ejemplo del Papa y que deje de encubrir a los que se robaron el dinero del Fondo Indígena, que deje de proteger a los que apalearon a los marchistas en Chaparina; que no siga premiando con embajadas a los culpables de hechos vergonzosos y que en lugar de estrellarse contra la prensa, la Iglesia y otros que reclaman justicia, se dedique a investigar a los verdaderos responsables del saqueo, los malos manejos y el tráfico de influencias.