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Editorial
Bajo el Penoco
Las mujeres del César
Jueves,  17 de Marzo, 2016

"La mujer del César no solo tiene que ser, sino parecer", dice el refrán aludiendo a esa persistente inclinación hacia el fariseísmo que nos lleva a predicar lo que no hacemos ni podemos cumplir. Los griegos decían que la mejor forma de gobierno es la sofocracia, que proponía la hegemonía de los sabios, de los mejores, los más honestos, especialmente aquellos capaces de predicar con el ejemplo. Por eso es que en las grandes democracias la opinión pública exige que sus gobernantes tengan estudios, títulos, maestrías y doctorados, requisitos que no aseguran nada, pero que dan una pauta para todos, incluso para los revolucionarios de pura cepa que fingen ser grandes letrados cuando en realidad no tienen más que el bachillerato cumplido. Eso es un tipo de pedagogía que se ejerce socialmente, pues los chicos de colegio a quienes tanto exigimos con estudios y exámenes pueden argumentar que no es necesario semejante esfuerzo. Pero el peor tipo de lección que estamos viendo es la de jovencitas, funcionarias de bajo rango, gente con poca experiencia y eficiencia que se vuelve millonaria de un momento a otro, como esa trabajadora del Ministerio de la Presidencia, cuyo patrimonio creció en un 443 por ciento en un año solo por estar cerca de la señora Zapata.