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Editorial
Bajo el Penoco
La palabrita que nos faltaba
Lunes,  20 de Junio, 2016

La presidente de la Cámara de Diputados, Gabriela Montaño, exageró en los elogios al presidente Morales y llegó a pronunciar una palabra que todavía nadie había mencionado: “insustituible”. Ella tiene un título en medicina y como tal sabe que la vida tiene un ciclo inevitable, por lo que afirmar semejante cosa contradice no sólo las leyes de la política, sino también lo más elemental de la existencia. En Venezuela fue donde más se repitió esa palabra cuando el comandante Hugo Chávez estaba rebosante de salud, vociferaba, daba órdenes y lanzaba amenazas por doquier. Pero hasta el señor Chávez tomó el camino que algún día tomaremos todos y en el caso del líder chavista no hubo rezo, pajarito ni ritual que logre resucitarlo. Lo peor de todo es que los propios venezolanos, con el inepto de Nicolás Maduro a la cabeza, se convencieron de que Chávez es irremplazable, de que sólo hay una persona en el país que puede arreglar las cosas y en ese tren, una de las naciones más ricas del planeta se está convirtiendo también en una de las más pobres. Eso constata que la pobreza no es cuestión de recursos, sino de percepción.