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 19 de Enero de 2019
Encuentro
El camino en la poesía de Homero Carvalho
Jueves,  27  de Diciembre, 2018
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Homero Carvalho Oliva, además de narrador y novelista, es un gran poeta y poeta a secas. Poeta de la estirpe de Arquíloco, Homero, Virgilio, Dante, Baudelaire, Verlaine, Aleixandri, Dámaso Alonso, García Lorca, Juan Ramón Jiménez, Octavio Paz, Pablo Neruda, Benedetti, Borges y/o Pedro Shimose.

Homero ha incorporado muchos símbolos en su poesía. Uno de ellos es el camino. La simbología presente en la prosa poética de Carvalho, se encuentra esparcida en libros como Los Reinos Dorados (2007), El cazador de sueños (2010), Inventario nocturno (2012) y Diario de los caminos (2013). El mismo itinerario de su poesía es un camino por el que nuestro poeta no ha dejado de andar. A pesar de que hoy la poesía atraviesa enormes dificultades de edición y, por el momento, en clara desventaja frente a la novela o el cuento. Pero, esta circunstancia no ha sido motivo para que los poetas desaparezcan o sean reducidos a una casta marginal en la creación literaria. En este sentido, Homero Carvalho, es un poeta profundamente comprometido con la cultura de su pueblo amazónico de Santa Ana del Yacuma. De hecho, Carvalho Oliva, no ha mezclado su lírica con asuntos de astucia y propósito como la política. Thomas Merton en esta dirección dice: "Cualesquiera que sean sus fallos, el poeta no es un hombre astuto. Su arte depende de una inocencia interna que perdería en los negocios, en la política o en una forma demasiado organizada de vida académica. La esperanza que descansa en cálculos ha perdido su inocencia". Veamos entonces cómo desde esa inocencia interna del poeta, Carvalho, incorpora el Camino en su poesía.

El camino es un símbolo de profundas resonancias existenciales. Antonio Machado, decía, que el camino se hace al andar. De hecho cuando nos referimos al camino, inmediatamente, se nos viene a la mente, la imagen de Jesús como el camino. Pues, Él mismo dice: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" (Jn 14, 16).

Por eso, el cristianismo en sus inicios era conocido como el "Camino" (Hch 9, 2). El camino es un símbolo presente en todas las culturas. En la tradición china, el camino, tiene una connotación dinámica. Michael Amaladoss, teólogo indio, dice: "El camino o Tao en la tradición china representa, por tanto, la manera de ser de la realidad o de la naturaleza. Los seres humanos no siempre actúan conforme este camino". Y en la tradición india –continúa–: "La tradición hindú, con todo, se diferencia de la china, dando más importancia a la realidad o ser que el camino. Aunque habla de los cuatro caminos o margas, su meta es lograr la unidad o unión con el Absoluto". En América Latina se habla de los muchos caminos de Dios. Sea como sea, el camino, es un símbolo que expresa la búsqueda de sentido, que el ser humano emprende para no quedar varado a mitad del camino de la existencia. Homero Carvalho, poeta y narrador, recurre a este símbolo para adentrarse en los múltiples sentidos que encierra el mismo. Palabra y camino, se funden en la voz poética para dar paso al peregrino de los caminos, el poeta: "Las palabras y los caminos son hilos de un mismo tejido secreto que se va revelando en la urdimbre de los días". No obstante, el camino existe solo si hay un caminante o viceversa.

“Yacen los caminos por el mundo/ como si estuvieran dormidos/ esperando que el caminante/ los despierte con sus suaves pisadas”.

Pero, los caminos, así como los pueblos, poseen su propia grafía, su propio lenguaje.  Y por eso el camino es siempre el de cada ser humano. De ahí que todo camino es siempre interior o exterior en el ser humano.

"Los mundos como los caminos/nos fueron dados/para que cada uno encuentre los suyos". Así, todo camino conlleva una meta y un fin; lo contrario es caminar a tientas, en el sin sentido de la existencia humana.

“Los días/ inevitables y constantes/ como los caminos/ se vuelven largos y tediosos/ si al final de la jornada/ nadie espera por nosotros”.

Aquí, Homero Carvalho, está parafraseando a Hesíodo de los Trabajos y los días. Y en sentido inverso, podemos parafrasear a Carvalho: Los días y los caminos. En ese largo viaje de los días por los caminos, los seres humanos, podemos enterrar y esconder los recuerdos; pero al mismo tiempo, poner un final al camino de cada uno. Dice el poeta: "El camino se acaba/cuando nosotros queremos que se acabe".

Finalmente, Carvalho Oliva, piensa en el gran camino: la historia humana. En ese gran camino, se han hundido grandes imperios, pero, también los seres humanos. De ahí que los pueblos escriban sus memorias en ese gran camino de la Historia o en otras palabras, el acontecer. Escuchemos a Carvalho: "Por los caminos han quedado imperios y ciudades enterradas, guerreros valientes e imprescindibles traidores, inevitablemente cubiertos por la memoria de la naturaleza".

En la poesía de Homero Carvalho, un elemento simbólico como el camino, constituye un recurso importante para expresar su profunda raíz amazónica, así como la búsqueda de los caminos más propios de la identidad de la Cultura del Agua, de la Patria del Agua. Esa cultura amazónica, sin duda, ha escrito sus mejores caminos, expresados en su tarea humanizadora de su entorno (Michael Amaladoss). Así, el camino, no solo es un símbolo que Carvalho recoge del conocimiento mitológico de los pueblos, sino que a través del discurso poético, narra el acontecimiento originario de esa civilización del Agua, tan rica en su cosmovisión y continúa esparcida por toda la Amazonia boliviana.

Iván Castro Aruzamen Filósofo, Escritor y Poeta
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