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Sábado
 16 de Diciembre de 2017
Encuentro
Fabiola Bruno
'Tuve miedo a morir y rezaba con todas mis fuerzas'
Retornará este mes a Santa Cruz sana y victoriosa.
Martes,  3 de Octubre, 2017
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Hace un año Fabiola Bruno emprendió un viaje del cual debía salir victoriosa, y así fue, lo logró. Con una maleta cargada de sueños, fe y lucha, la esposa del cantante Fabio Zambrana se fue a Estados Unidos, donde debió combatir el cáncer de seno.

 Ahora esta mujer valiente cuenta los días y segundos para volver a ver a su familia y sus seres queridos ya que a mediados de mes Fabiola llegará a Santa Cruz, luego de una dura batalla la cual tuvo que enfrentar en el país del Norte. Conozca la historia de vida de Fabiola, cómo supo sobrellevar esta dura enfermedad, qué pensaba antes de viajar y hasta estuvo a punto de tirar la toalla antes de tiempo.

1. Cuando recibió la mala noticia, ¿con quién estaba?
F.B. Estaba sola en la clínica Las Condes, de Santiago de Chile, frente al escritorio de la oncóloga María Eugenia Rivero.

2. ¿Hace cuánto que está en tratamiento y cómo le ha resultado?
F.B. El 28 de septiembre se cumple un año desde la cirugía que fue el primer paso del tratamiento, a la que siguió un mes después el inicio de las quimioterapias que fueron más de ocho meses, y luego recibí un mes y medio de radiación. El tratamiento fue exitoso y la próxima semana evalúan mi estado para poder liberarme del hospital e irme a casa.

3. ¿Valió la pena dejar a la familia?. 
F.B. Fue muy difícil pero era una decisión de vida o muerte. Y yo quería vivir una vida larga al lado de ellos.

4. ¿Qué fue lo más difícil de irse a Estados Unidos?. 
F.B. Dejar a mi hijo y esposo. La noche antes del viaje interrumpí el hacer las maletas porque me faltaron las fuerzas, y dije que no iba a viajar. Pero un momento después, Dios me dio las fuerzas que me faltaban y a la mañana siguiente subí al avión con lágrimas en el rostro. 

5. ¿Por qué dice usted que no se considera una guerrera?
F.B. No me considero guerrera porque no veo a la enfermedad como una guerra que se gana con agresividad, sino como un proceso de curación que se debe enfrentar con valentía, con la mayor valentía que uno tenga. Hay que ser valiente para aceptar cada paso del tratamiento que lastimará tu cuerpo, en el intento desesperado de salvarlo. Y todos los pacientes que no lograron salvarse no es porque hubieran sido guerreros débiles o hubieran luchado menos, ellos quizás hasta fueron más valientes que los que estamos vivos, pero la enfermedad es implacable. No perdieron la guerra contra el cáncer, porque el cáncer no es una guerra, sino una enfermedad física que responde a medicamentos precisos, pero que al final de cuentas no depende de uno, hágase lo que se haga. La respuesta final de la enfermedad no depende del paciente, sino del cáncer mismo, y es lo que se sigue estudiando con desesperación para tener una mayor perspectiva de ataque médico. 

6. ¿Se pone pelucas, turbantes, gorras? ¿qué accesorios usa?
F.B. Cuando llegué a California analicé los tipos de pelucas que mejor iban al cuero cabelludo sin cabello, y aprendí que eran las elaboradas con pelo humano y sistema de tejido suave con ventilación fácil. Compré una online pero cuando llegó no era lo que yo esperaba, así que opté por usar gorros muy suaves que compré en una tienda especializada; y en invierno, gorros más gruesos. Resultó una muy buena opción, aunque nunca abandoné la ilusión de una buena peluca, pero no tuve la suerte de encontrar la ideal.

7. Al momento de perder el cabello, ¿qué se le vino a la mente? ¿Cree que es despojarse de la vanidad? 
F.B. Me sentí muy triste de saber que iba a perder mi cabello desde el primer momento en que me dieron el diagnóstico en Chile. Recuerdo que fue lo primero que pregunté a la doctora. Quizás porque refleja todo lo que imaginamos del cáncer hecho realidad, y la transformación de persona normal a paciente típico que ha perdido su identidad física, porque no solo se pierde el cabello, sino las cejas y pestañas, y todo vello del cuerpo, unido a los cambios en la piel, el peso y la contextura. Es un impacto muy fuerte, no reconocerse en el espejo.

8.  Su esposo e hijo  ¿cómo la han apoyado?. 
F.B. Desde el primer momento. Recuerdo que una de las primeras frases que me dijo mi esposo fue que me apoyaba incondicionalmente en cualquier decisión que yo llegue a tomar. Fabio y André batallaron solos el día a día sin mamá en casa, y lo hicieron exitosamente, dándome fuerzas para seguir trabajando en mi salud a miles de kilómetros de distancia. Ambos son maravillosos.

9. ¿El amor todo lo puede? 
F.B. Siempre ha sido así.

10. ¿Alguna vez pensó en la muerte?
F.B. Pensé en la muerte. Especialmente durante los primeros días cuando recibí el diagnóstico y desconocíamos el grado de avance del cáncer en el cuerpo. Todos los días me hicieron exámenes para analizar en todas las formas las características y ubicación de las células cancerígenas, y cualquiera de ellos podía haber arrojado un resultado sin esperanzas. En esos momentos sentía el miedo a morir y rezaba con todas mis fuerzas. Al final los estudios determinaron con exactitud el tipo, ubicación y grado de avance del cáncer. Había esperanzas, había tratamiento. A veces pienso en la cercanía de la muerte, pero también pienso en que todos los seres humanos estamos cercanos a la muerte desde que nacemos.

11. ¿El cáncer qué lección de vida le deja? 
F.B. Siempre viví agradecida por la vida y disfruté cada segundo de los últimos años. Pero pasar por una enfermedad grave me enseñó a aceptar el momento, sea bueno o malo, sin agotar energías en tratar de cambiar lo que no se puede cambiar. Me enseñó a dar gracias a Dios por lo positivo del momento y pedir paciencia para seguir adelante con optimismo y sabiduría. 

12. ¿Cuándo vuelve a su tierra?. 
F.B. A mediados de octubre. Y desde hace más de un año cuento los segundos.

Acerca del autor:
Kathryn-Chavez-
Kathryn Chavez
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