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Editorial/Opinión
Editorial
Se acabaron los trucos
Martes,  12  de Noviembre, 2019
Se-acabaron-los-trucos

El dirigente cocalero Evo Morales pretende aplicar la última estrategia del manual del Castro-Chavismo y busca desde el Chapare recuperar la presidencia a la que renunció públicamente el pasado domingo. Hablamos del capítulo que transcurrió en abril de 2002 en Venezuela, donde un periodo de inestabilidad social y política, un paro cívico y una serie de paros  y huelgas de hambre derivaron en la dimisión del autócrata Hugo Chávez, a quien los militares le restituyeron el poder dos días después. En ese lapso, las Fuerzas Armados ayudaron a sembrar el terror en las calles, activaron a los grupos chavistas que salieron a saquear y causar destrozos en las calles y el Ejército “no tuvo más remedio” que devolverle el mando al líder populista, “obligados a evitar más derramamiento de sangre”. El costo de esa treta fue de 18 muertos y 69 heridos, en su mayoría víctimas de francotiradores. El resto de la historia ya la conocemos y la situación venezolana actual no necesita de mayores explicaciones.

Morales y su entorno más cercano creen que desde su bastión, es decir, desde el mayor centro de producción de coca y cocaína, van a recuperar la conducción del país, a través de un operativo terrorista que está en marcha, con ataques a viviendas, saqueos a comercios, la destrucción de la propiedad pública y privada y una serie de actos vandálicos que han sembrado el pánico en los últimos días. Ellos confían en que la situación se ponga tan tensa y caótica, que obligará a policías y militares a considerar el retorno del régimen del MAS al poder, como único garante de la pacificación y la estabilidad.

El principal pecado que cometió Evo Morales fue haber perdido el sentido de la realidad. Los hechos se precipitaron hasta su dimisión con relativa facilidad y rapidez, porque tanto él como el grupo que lo acompaña, perdieron totalmente la conexión con los hechos y creyeron que los trucos y las estrategias que vienen aplicando desde mucho antes de 2006, le ayudarían a vencer al pueblo, consolidar el fraude y aplastar las protestas con cercos y ataques armados.

Los bolivianos han demostrado que nuestro país no sólo es diferente, sino que es único, pues ha conseguido llevar adelante una lucha en unidad, con la participación de diversos sectores, con el concurso de jóvenes, mujeres, movimientos cívicos y líderes políticos, hasta conseguir un inmenso mosaico bajo la única convicción de defender el voto y recuperar la democracia. Esta revolución se ha extendido a lo largo de más de 20 días en los que nadie se ha rendido y nadie se cansará hasta conseguir que Bolivia recupere la libertad. Eso es precisamente lo que ha obligado a la Policía y a las Fuerzas Armadas a desistir de cualquier intento de enfrentarse al pueblo y sumarse al pedido de renuncia, única salida de la pacificación.

Cuando Chávez perpetró aquel montaje, contó con el apoyo de numerosos países de la región que desconocieron la rebelión del pueblo venezolano y apoyaron la continuidad del sátrapa, que también consiguió la complacencia de organismos internacionales como la OEA, que hoy asume otra conducta, pues no sólo denuncia el fraude, sino que apoya una sucesión constitucional y un llamado a nuevas elecciones.

En la actualidad, Evo Morales se encuentra aislado internacionalmente y sólo cuenta con el apoyo de algunos países, entre ellos México, que sólo tiene la opción de brindarle asilo, por razones humanitarias.

El principal pecado que cometió Evo Morales fue haber perdido el sentido de la realidad. Los hechos se precipitaron hasta su dimisión con relativa facilidad y rapidez, porque tanto él como el grupo que lo acompaña, perdieron totalmente la conexión con los hechos y creyeron que los trucos y las estrategias que vienen aplicando desde mucho antes de 2006, le ayudarían a vencer al pueblo, consolidar el fraude y aplastar las protestas con cercos y ataques armados.