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Perfil de un reportero
Miércoles,  22 de Mayo, 2019
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Guider Arancibia es de lejos el mejor reportero de Bolivia. Es el autor de las grandes primicias que se han revelado en los últimos tiempos, como el caso Ostreicher, la cooperación del Ejército en el caso Rózsa y más recientemente, el escándalo de los vínculos del régimen con el narcotraficante Pedro Montenegro.

Arancibia viene de una familia estrechamente ligada al periodismo, pero él mejor que nadie aprendió que este oficio se practica en la calle, recorriendo los pasillos de las oficinas, revisando documentos y hablando “con Raymundo y con todo el mundo”.

Con más de 30 años de ejercicio, prefiere ser reportero, cuando casi todos en su lugar optan por ser oficinistas, conseguir las notas por teléfono, hacer repercusiones de un video de WhatsApp o “revolcar” y “refritar” las notas que circulan en las páginas web, la televisión y las redes sociales, una deformación que ha provocado la mayor crisis en el periodismo.

Su mayor virtud es la humildad, que lo lleva a ser paciente y perseverante. Los periodistas suelen enorgullecerse por sus contactos con ministros, funcionarios de alto nivel y por la “amistad” que tienen con toda clase de autoridades, cuyo único interés es manipular a la prensa y conseguir sus favores. El prefiere “volar bajo” porque ahí está la verdad. Su técnica consiste en cultivar fuentes en todos los niveles institucionales, desde el portero hasta el “más importante” de los “dignatarios”. Fue justamente por eso que alguien en la oficina de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) le “sopló” cómo fue que se entregó Pedro Montenegro y le arruinó la “película” al Gobierno, que pretendía mostrar un gran operativo de captura, con satélites y helicópteros incluidos.

Mientras todos sus colegas “cuelgan” sus micrófonos en las barbas de las versiones oficiales y las conferencias de prensa, Guider invierte horas en la revisión de documentos. Visita los juzgados, desempolva viejos expedientes y convence a las secretarias y a los actuarios para que les pasen copias de declaraciones, testimonios y confesiones que se convierten en grandes titulares y en el incordio de los dueños del poder, que odian como a nada al periodista que husmea en cada rincón.

La única pasión de Guider es la noticia y su mística con la información no es nueva. En los años 80 y 90 ganó mucha experiencia cubriendo los pormenores del auge del narcotráfico que aparentemente está quedando chico frente al “boom” actual. Con la misma actitud de hoy fue capaz de revelar los nexos de grandes capos de la droga y por eso mismo fue despedido de su puesto, ya que se negó a retractarse de una información muy bien contrastada y respaldada. Eran tiempos en los que la sociedad se había impregnado de la “narco-cultura” que penetró familias e instituciones. Lo que ocurre hoy parece más amenazante, pues además de las advertencias que se han hecho públicas, ha tenido que soportar la muerte de su madre, ocurrida en circunstancias que la justicia tendrá que esclarecer. En todo caso, estamos frente a un reportero que le hace bien a la democracia y a la sociedad y por eso todo debemos protegerlo.

Lo que ocurre hoy parece más amenazante, pues además de las advertencias que se han hecho públicas, Guider Arancibia ha tenido que soportar la muerte de su madre, ocurrida en circunstancias que la justicia tendrá que esclarecer. En todo caso, estamos frente a un reportero que le hace bien a la democracia y a la sociedad y por eso todo debemos protegerlo.

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