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Editorial/Opinión
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Nadie se cansa
Lunes,  16  de Diciembre, 2019
Nadie-se-cansa

Nada de lo que hizo Evo Morales en Bolivia fue sorpresivo. El siempre dijo que había llegado al poder para quedarse indefinidamente y también advirtió que usaría cualquier tipo de trampa para atornillarse en el poder. Lo resumió muy simple y fácil cuando afirmó que para él sólo importa lo político y que lo legal queda sobrando.

La hazaña del pueblo boliviano no sólo resulta incomprensible porque no se encuadra en ninguna de las teorías políticas que usan los expertos para realizar sus análisis, sino porque se trata de la derrota de un régimen altamente poderoso y con la habilidad para imponer sus trampas de probada eficacia.

Incluso para todos los que participaron activamente de la lucha que se inició el 20 de octubre y terminó con la renuncia del aspirante a dictador, todavía resulta increíble haber derrotado sin violencia y a puro pulmón, a un referente tan notable del populismo, que aún hoy es arropado por líderes e intelectuales de la izquierda internacional.

Al tiempo de huir, el dirigente cocalero anticipó que su lucha no ha terminado y prueba de ello es que sigue moviéndose de un lado a otro, organizando a sus colaboradores y agitando a las masas con todos los medios posibles. El saqueo que perpetró el MAS en las arcas estatales y la ayuda del circuito coca-cocaína serán vitales para seguir dando pelea desde Argentina, donde goza del apoyo del gobierno peronista para alentar el objetivo de recuperar el poder cuanto antes.

Es posible que la presencia y las actividades de Morales en territorio argentino, comiencen a complicar a la administración de Alberto Fernández, como ya ocurrió en México,y aun así, el ciudadano de Orinoca no se va a rendir fácilmente y quienes tienen la convicción de seguir luchando por la democracia deben prepararse para una larga pelea.

Los protagonistas de la denominada “Revolución de las Pititas” no pueden cantar victoria y menos todavía bajar la guardia o reducir el resto de la lucha a un trámite netamente electoral. El Gobierno de Jeanine Añez está demostrando tenacidad en los procesos que lleva adelante para poner a Evo Morales y su entorno político a disposición de la justicia, pero paralelo a ello, se requiere seguir en alerta, mantener las movilizaciones, no aflojar la presencia en las calles, donde el MAS perdió protagonismo, pero es también donde tiene la posibilidad de recuperarse.

El riesgo no es menor. Los derrotados quieren volver para culminar su tarea de imponer una dictadura en el país. Y si los peligros eran muy grandes antes del 20 de octubre, hoy son mucho mayores, como sucede con esos virus que se fortalecen con una vacuna mal aplicada. Una prueba es lo que pasa en el Chapare, donde ya tienen lista una narco-republiqueta esperando para que el caudillo la oficialice, la expanda y la consolide como zona de exclusión.

Los protagonistas de la denominada “Revolución de las Pititas” no pueden cantar victoria y menos todavía bajar la guardia o reducir el resto de la lucha a un trámite netamente electoral.