Siguenos en:
Martes
 22 de Octubre de 2019
Editorial/Opinión
Editorial
Nace la otra Venezuela
Viernes,  13 de Septiembre, 2019
Nace-la-otra-Venezuela

Hay quienes no estaban tan decepcionados con el virtual retorno del kirchnerismo al poder en Argentina, pues Macri no hizo gran diferencia, los peronistas tienen mejores posibilidades de conseguir la gobernabilidad y la figura de Alberto Fernández, con un pie en la Casa Rosada, es muy diferente a la de Cristina, cuya torpeza en la conducción del país es comparable a la del venezolano Nicolás Maduro. 

Se pensaba que el nuevo gobierno podría ser radicalmente diferente a los 12 largos años de la “dinastía K” pues el otro Fernández llega acompañado de un discurso moderado, de propuestas racionales y de una trayectoria diferente a la cleptomanía que caracterizó a la pareja que protagonizó los mayores escándalos de corrupción se hayan visto en el país. Además, ya sea con Macri o con cualquiera, Argentina está con la soga al cuello, se encuentra al borde del temido “default”, la inflación y la devaluación son galopantes y sólo una terapia de shock altamente conservadora puede sacar al país del peligro de caer al precipicio en el que ya cayó Venezuela.

Pero la situación de Argentina es mucho más compleja que la de Venezuela e incluso que la de Cuba. Los argentinos tienen el populismo más antiguo y persistente de la región. El socialismo ya estaba consolidado en el Río de la Plata cuando aparecieron en escena los Castro, los Allende o los sandinistas nicaragüenses. Obviamente, el prebendalismo, la política clientelar, el enorme gasto público y el derroche ya era cosa vieja en el vecino país cuando asomaron Hugo Chávez, Lula Da Silva o Evo Morales en el escenario político latinoamericano. Si alguien cree que el Chavismo inventó los bonos, se equivoca, puesto que en Argentina existe un abanico de más de media docena de subsidios y dádivas que incluyen planes, canastas, asignaciones, rentas y otras modalidades asistenciales, gracias a las cuales más de la mitad de la población no necesita trabajar para sobrevivir. Todo eso, sin contar los millones de empleados públicos supernumerarios, jubilados fraudulentos, sindicalistas y otros sectores parasitarios que mantienen al país permanentemente amenazado por la crisis.

A Macri lo criticamos por no haber sido más radical en sus reformas, pero si hay algo que se le debe reconocer es haber evitado que Argentina caiga en la misma fosa que Venezuela hace cinco años. Lo lamentable es que ese peligro no ha desaparecido y en todo caso se está acelerando el camino al desastre.

En su desesperación por perder el poder el próximo 27 de octubre, el actual presidente ha aprobado una serie de medidas populistas como el control de precios, la habilitación de un cerco financiero y últimamente un bono para empleados del sector privado.

Esta actitud ha provocado la reacción de sectores ligados al peronismo, entre ellos los piqueteros, que acaban de instalarse en una masiva manifestación en el corazón de Buenos Aires, exigiendo el incremento de los bonos y subsidios que, de concretarse, mandarán a la quiebra al país. Para confirmar esta hipótesis, el Gobierno está preparando una ley de emergencia alimentaria que permitirá la creación de comedores populares, ollas comunes y la entrega de víveres a los hambrientos. O sea, Venezuela.

Argentina está con la soga al cuello, se encuentra al borde del temido “default”, la inflación y la devaluación son galopantes y sólo una terapia de shock altamente conservadora puede sacar al país del peligro de caer al precipicio en el que ya cayó Venezuela.