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Editorial/Opinión
Editorial
María Galindo y otros centralistas
Sábado,  21  de Diciembre, 2019
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Cuando Luis Fernando Camacho llegó a La Paz con una carta bajo el brazo, luego de eludir hordas de criminales políticos que lo querían linchar, muchos paceños lo aclamaron y otros se sintieron avergonzados por el comportamiento troglodita que tuvo lugar en una ciudad que se precia de ser la más civilizada del país, la más abierta y democrática, la más cosmopolita, la “tumba de los tiranos” y muchos otros títulos que tienen cierto asidero, pero que también generan algunas dudas.

La más inquieta con la presencia de un cruceño valiente y desafiante en La Paz fue la activista María Galindo, quien hizo hasta lo imposible para robarle el genuino protagonismo que se había ganado el dirigente cívico cruceño, a quien se le atribuye gran parte de la victoria conseguida contra la tiranía.

La dirigente feminista no pudo ocultar la perturbación que le provocó que un líder de las tierras bajas se abra cancha en las alturas, donde muchos paceños se sienten dueños y propietarios del país, predestinados para ejercer la política, signados por el destino para mandar y con el monopolio del poder en sus manos.

Galindo aparenta ser extremadamente radical, pero no expresa ninguna diferencia con los de su clase, quienes piensan que todo el que vive más allá de la Plaza Murillo es un ignorante, un provinciano, un inepto y un cavernario. Todo eso se ha leído en el más reciente artículo publicado por la feminista en un diario que le dio cobertura, porque también es estrictamente paceñista y por lo tanto, comparte esa visión típica de la Ilustración egocentrista que impulsó el colonialismo en el mundo y que se erigió como un gigante en tierra de enanos.

Esos paceños centralistas aceptaron a Evo Morales y le dieron hasta el 80 por ciento de apoyo justamente porque tendió un muro con los cambas, los arrinconó, les prohibió hacer política y los condenó a que no levantaran cabeza. El líder cocalero acentuó el centralismo, dejó intacto el stablishment andinocentrista y se lanzó no solo contra un esquema político alternativo surgido desde las regiones, sino también contra cualquier proyecto económico amenazante del modelo minero extractivista de occidente.

Esas fuerzas harán hasta lo imposible por impedir que un cruceño sea candidato a presidente y no les importará nada con tal de lograrlo, ni siquiera el retorno del dictador, quien no tuvo problemas en destruir las autonomías y que se lanzará con furia contra el federalismo y cualquier otra iniciativa que signifique una amenaza para el modelo colonialista que controla La Paz desde que le arrebató la sede de Gobierno a los sucrenses.

Todo esto pone en evidencia una vez más que el proyecto de país que impulsan los centralistas es un completo fracaso y no tiene otro futuro más que la impostura, la imposición y el autoritarismo. En el corto plazo, amenaza con arruinar la epopeya ciudadana lograda con mucho esfuerzo y sacrificio.

Galindo aparenta ser extremadamente radical, pero no expresa ninguna diferencia con los de su clase, quienes piensan que todo el que vive más allá de la Plaza Murillo es un ignorante, un provinciano, un inepto y un cavernario.