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Editorial/Opinión
Editorial
La trama española
Lunes,  30  de Diciembre, 2019
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Si el presidente de México se ganó en buena ley una sarta de epítetos por el vergonzoso papel que ha estado jugando alrededor del cocalero prófugo, no se puede imaginar qué le puede corresponder a la chapuza que perpetró el pasado viernes la Embajada de España en La Paz, donde funcionarios de la “Madre Patria” que dependen nada menos que del rey Felipe VI, dejaron en ridículo a la diplomacia peninsular.

Estamos hablando de la “visita de cortesía” que hizo la encargada de negocios de la legación española en Bolivia, Cristina Borreguero a la embajadora de México en La Paz, María Teresa Mercado, cumplido que vino acompañado de casi media docena de fortachones de porte militar, todos muy bien armados y con el rostro cubierto con pasamontañas. 

La insólita comitiva de la diplomática no sólo llamó la atención de los policías que custodian los alrededores de la embajada mexicana, sino de los vecinos de la zona que registraron en video los pormenores de aquel acto de “gentileza diplomática”, que en realidad tenía una misión militar, consistente –según versiones periodísticas-, en el rescate de los ilustres refugiados que alberga la residencia, entre ellos, el ex ministro Juan Ramón Quintana, cuyo cobijo en manos aztecas seguramente está causando serios inconvenientes en el DF, tal como sucedió con Evo Morales.

Las explicaciones que han dado las cancillerías tanto de España como de México sobre este lamentable episodio, son todavía más risibles y no hacen más que aumentar las sospechas sobre el rol conspirador que están desempeñando alrededor de los intentos que hace Bolivia por recuperar la democracia y alejar el fantasma de la dictadura del panorama político boliviano. Este hecho, calificado como inamistoso, colonista y violatorio de la soberanía nacional no hace más que confirmar que hay quienes están tratando de ayudar al cocalero prófugo, sobre cuya cabeza existe una orden de captura por sedición, incitación al terrorismo y la comisión de graves delitos electorales.

La actitud de los mexicanos, dominada por el populismo de la peor especie, ya no llama la atención de nadie y la opinión pública quiere creer que lo hecho por España no obedece a una trama ideada por la centenaria tradición diplomática, atributo de la casa real, sino a la perniciosa influencia de los nuevos socialistas que están en el poder en Madrid y que han dado sobradas muestras de respaldo a las dictaduras de Chávez, de Maduro, Ortega y también al régimen de Evo Morales, que pretendía eternizarse en el poder en base a fraude. 

Desde la capital española se ha anunciado el envío de una comisión a La Paz para investigar este suceso y es de esperar que no sólo se diga la verdad y se emitan las disculpas que el caso amerita, por respeto al pueblo boliviano, sino que cese la hostilidad hacia una ciudadanía que sólo busca el retorno a la normalidad.

La opinión pública quiere creer que lo hecho por España no obedece a una trama ideada por la centenaria tradición diplomática, atributo de la casa real, sino a la perniciosa influencia de los nuevos socialistas que están en el poder en Madrid y que han dado sobradas muestras de respaldo a las dictaduras