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La pobreza ataca de nuevo
Miércoles,  29 de Mayo, 2019
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El ritmo de la reducción de la pobreza en el mundo ha caído en un 40 por ciento desde el 2017 luego de un periodo de algo más de una década de avances significativos. Los expertos creen que ha llegado a su fin una nueva narrativa de lucha contra este flagelo que se impuso en el mundo a partir del ciclo económico favorable que predominó a partir del incremento de los precios de las materias primas.

De acuerdo a un reciente informe de Brookings, un prestigioso centro de investigación con base en Washington, esta desaceleración en la disminución de la pobreza global coincide con la caída de la actividad económica mundial que afecta a los países primario exportadores, entre los que gravita con suma importancia la situación de Venezuela.

Brookings analiza una serie de estudios como el “Reloj Mundial de Pobreza”, informes del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, del Instituto de Desarrollo de Ultramar y el Instituto de Métricas y Evaluaciones de la Salud que revisa datos relacionados con la distribución del ingreso, las cuentas nacionales y los pronósticos del PIB.

La conclusión es que la gente extremadamente pobre que vive con menos de 1,90 dólares al día ha vuelto a las cifras anteriores a 2011 año en el que comenzaron a producirse logros notables como resultado del aumento de los ingresos de los países, cuyos gobiernos pusieron en marcha planes asistenciales que ayudaron a mitigar el problema, pero que lamentablemente no lo atacaron de raíz.

Las impresionantes cantidades de materias primas demandadas por China y varias economías emergentes provocaron un auge nunca visto en naciones que multiplicaron sus ingresos públicos a niveles históricos. El Producto Bruto Interno de Bolivia creció seis veces y no fue el caso más revelador, mucho menos si se lo compara con Venezuela, que llegó a percibir más de tres millones de dólares diarios por las exportaciones de petróleo.

Esta avalancha de recursos, obviamente llegó –en parte-, a los bolsillos de los ciudadanos y se calcula que durante todo ese tiempo, cada segundo, 0,8 personas en el mundo salían de la pobreza, cifra que ha caído casi a la mitad en los últimos dos años. 

Este apogeo, que no fue producto de políticas productivas internas, de transformaciones en las matrices industriales, de avances tecnológicos ni de progresos en la educación, sino de mejoras que hizo China o la India en todos estos aspectos, generó en numerosos líderes del mundo un engreimiento que los llevó a despreciar los modelos tradicionales de lucha contra la pobreza, a rechazar la cooperación internacional y a imponer sus propias formas, muchas de corte socialista y populista. Con esta información, queda claro que todo fue un fracaso, Venezuela es el mejor ejemplo de ello y la conclusión es que el mundo se encuentra frente al mismo reto de siempre y en la búsqueda de una nueva fórmula para combatir la miseria, cuya fecha de eliminación había sido fijada para el 2030.

La población miserable que vive con menos de 1,90 dólares al día ha vuelto a las cifras anteriores a 2011 año en el que comenzaron a producirse logros notables como resultado del aumento de los ingresos de los países, cuyos gobiernos pusieron en marcha planes asistenciales que ayudaron a mitigar el problema, pero que lamentablemente no lo atacaron de raíz.