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 7 de Diciembre de 2019
Editorial/Opinión
Editorial
El último truco de Evo Morales
Viernes,  15  de Noviembre, 2019
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El dirigente cocalero Evo Morales dijo, al momento de renunciar, que la lucha continúa y lo está demostrando a través de una estrategia terrorista que está sembrando pánico en el país. Los primero que hizo el ex presidente tras su dimisión fue  pertrecharse  en el Chapare, donde no solo cuenta con el apoyo de decenas de miles de cocaleros armados y dispuestos a matar, sino también con el soporte financiero que le puede aportar el negocio de surge del circuito coca-cocaína.

En El Chapare, Evo Morales desarrolló una infraestructura con carreteras, aeropuertos y otras instalaciones que le permiten operar con facilidad y lógicamente cuenta también con millones de dólares que este régimen ha acumulado luego de años de saqueo del erario público y de las arcas del Banco Central, cuyas reservas se han precipitado hasta el nivel más bajo en los últimos 11 años.

Desde el Trópico Cochabambino, el alto mando de Morales busca aplicar una estrategia consistente en sembrar el caos en el país con el objetivo de posicionar la idea en la opinión pública nacional e internacional de que el régimen renunciante es el único capaz de restablecer la paz en el país. La detención de individuos extranjeros vinculados a las narcoguerrillas colombianas de las FARC no hace más que confirmar que está en pleno apogeo esta operación que ya causó varios muertos.

En el fondo, se  trata de un truco más del antiguo gobierno, que no tiene otro afán más que aferrarse al poder y llevar a Bolivia a una situación que podría ser peor que la de Venezuela. El vaciamiento de las arcas estatales no será suficiente para alimentar este apetito desmedido que consume a Evo Morales, quien parece dispuesto a dejar al país en ruinas con tal de salirse con la suya.

La estrategia del MAS está alentado peligrosamente el surgimiento del narco-terrorismo, asunto que geopolíticamente complica al país. Ninguna de las naciones vecinas permitirá que crezca un foco de violencia de estas dimensiones y que podría ocasionar éxodo y crisis humanitaria en el corazón de Sudamérica. En ese sentido, nos exponemos a una intervención internacional sin precedentes en nuestra historia. Los militares han evaluado esa situación y han decidido actuar en consecuencia, tal como ha sucedido con la OEA, que no quiere otra Venezuela, otra Colombia y otro México (todo junto) en el Cono Sur.

El tiempo apremia y está en manos de todos, de los militares, de los medios de comunicación, de los políticos y ciudadanos, contribuir a generar una corriente de opinión que rechace la idea que intenta posicionar Evo Morales sobre un supuesto golpe de Estado y poner en su verdadera dimensión el proyecto político que lo llevó al poder y que pretende consolidar en este momento a través del terrorismo.

La buena noticia de hoy no es que la OEA y casi la totalidad de la comunidad internacional hayan llegado a un consenso sobre lo que ha ocurrido en Bolivia, sino que en México se ha desatado una corriente de rechazo a la decisión personalista, arbitraria e inconsulta del presidente López Obrador, que procedió así por fines mediáticos y para conseguir protagonismo. Esta situación pone a Morales en peligro de ser considerado un huésped incómodo.

La estrategia del MAS está alentado peligrosamente el surgimiento del narco-terrorismo, asunto que geopolíticamente complica al país. Ninguna de las naciones vecinas permitirá que crezca un foco de violencia de estas dimensiones y que podría ocasionar éxodo y crisis humanitaria en el corazón de Sudamérica