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Editorial/Opinión
Editorial
El experimento de la empresa social
Lunes,  22 de Julio, 2019
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La Fábrica de Productos Panda se ha convertido en la cuarta industria privada del país después de Cerámicas Victoria, Punto Blanco y Polar, que se acoge a la Ley de Empresas Sociales. Bajo ese manto legal, la empresa en cuestión ha pasado, en los hechos, a falta del dictamen legal, a manos de sus trabajadores cumpliendo el objetivo de la citada norma jurídica. Panda se constituye entonces, en empresa social con el argumento del abandono de la misma por sus empresarios. Con ello, afirman los trabajadores, se defiende el derecho al trabajo, mantienen vigente una fuente laboral y protegen a numerosas familias
 
Conviene admitir que, de alguna manera, Panda ha tenido mayor repercusión mediática que las otras empresas ahora sociales. Resulta ilustrativo señalar que el apoyo de la población a la empresa en dificultades y el incremento de la producción de la misma ha inclinado en estas circunstancias la balanza a su favor. Por su parte, las autoridades gubernamentales del ramo han dado muestras de complacencia por la situación y prácticamente han otorgado un aval de legalidad. Sin embargo, ello ha generado un clima de incertidumbre entre el empresariado, que ven en Panda un motivo de legítima preocupación.
 
Se hace preciso admitir que la figura de la empresa social se perfila como un experimento que solo el tiempo permitirá discernir como éxito o fracaso. Para el Gobierno puede representar un acierto en favor de los trabajadores para mantener una fuente laboral, pero para el empresariado viene a ser un auténtico contrasentido. En primer lugar, porque da pie a sus reiterados reclamos sobre la inseguridad jurídica respecto a la propiedad privada. Además, la sola constitución de empresas sociales parece seguir una tendencia al alza, aspecto que ratifica la fragilidad de las inversiones legales.
 
En todo caso, todavía está por verse si las empresas sociales gestionadas por sus propios trabajadores se consolidan en los terrenos de la productividad con calidad y competitividad. Un análisis imparcial de la situación prevé que la estabilidad de las empresas sociales se garantizará merced al apoyo estatal porque son parte de las políticas del Gobierno. Un fracaso marcará la credibilidad de las mismas. Además, se han generado incógnitas. Por ejemplo: ¿Cuál será el destino de la plusvalía que genere la empresa social? ¿Cómo se resolverán los conflictos laborales? Sin duda, todavía hay aspectos por ver.
 
Sin embargo, la constitución de empresas sociales bajo el marco legal correspondiente puede resultar promisorio. En una lectura preliminar, hasta puede verse como una solución plausible. Pero esta no parece ser la solución de fondo a la crisis de las empresas productivas del país. Los analistas creen que las autoridades gubernamentales deberían ver el asunto desde otro ángulo y reflexionar sobre la inseguridad jurídica que todavía prevalece para la inversión. Impresiona más sensato apoyar de manera efectiva al empresariado nacional y extranjero antes que al osado experimento de las empresas sociales

Los analistas creen que las autoridades gubernamentales deberían reflexionar sobre la inseguridad jurídica que todavía prevalece para la inversión. Por ello, impresiona más sensato apoyar al empresariado productor antes que al osado experimento de las empresas sociales.

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