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Editorial/Opinión
Editorial
El MAS no quiere democracia
Sábado,  7 de Marzo, 2020
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Nos volvimos a equivocar con el MAS, incluso con esa parte del partido que por un momento se mostró racional, democrática y con sentido común. Nos referimos al sector que conduce la presidenta del Senado, Eva Copa, quien le ha puesto fin a su actuación y recurre a las mismas estrategias de siempre, consistentes en incitar al odio y a la violencia, cuyas consecuencias fueron los brotes terroristas que surgieron en noviembre en la Ciudad del El Alto, en Sacaba, Montero y algunas zonas del Altiplano.

Las hechos que hemos visto últimamente en El Alto pueden empeorar en los próximos meses, no solo porque los masistas están recurriendo a la incitación como método de campaña, sino también porque se han dado cuenta que no podrán retomar el gobierno y lo que es peor, no podrán conseguir el retorno de su líder que no deja de mandar mensajes sediciosos desde Buenos Aires.

Primero fue el llamado a cercar las ciudades, después fue la amenaza de conformar milicias armadas y ahora son los comentarios insidiosos sobre militares que supuestamente están en contacto con él y que conspiran contra la administración de Jeanine Añez. Afortunadamente Evo Morales nunca nos ha mentido sobre sus verdaderos propósitos y lo estamos viendo con suma nitidez a través de los hechos beligerantes antes mencionados.

Mucho tiempo nos costó convencernos de que Evo Morales y el MAS no aceptan la democracia, simplemente la usaron para adueñarse del poder y una vez que consiguieron su propósito recurrieron a toda clase de maniobras para imponer un tipo de dictadura que el pueblo ha rechazado rotundamente.

Los bolivianos hemos hecho demasiado con recurrir a una medida pacífica para repeler el golpe de estado cometido por Evo Morales a través del monumental fraude cometido el 20 de octubre; hemos sido tolerantes al aceptar que el MAS nombre sus candidatos y vuelva a participar en las elecciones, pese a que hay razones suficientes como para recurrir a la proscripción; la justicia ha estado actuando con sumo cuidado con todos los corruptos, narcotraficantes y delincuentes que se escudaban dentro del “proceso de cambio” y por último, les ofrecemos la oportunidad de compartir el Gobierno, pues nadie les impide seguir ejerciendo la labor legislativa que desempeñan en ambas cámaras.

La paciencia tiene un límite y mucho más cuando se trata de frenar actitudes que pueden llevarnos a la convulsión social, que pueden poner en peligro las elecciones y son capaces de conducirnos al caos y la anarquía, algo que seguramente está buscando el MAS, pues es la única oportunidad que tiene de reinstaurar sus planes dictatoriales. Los bolivianos tenemos una convicción muy bien definida orientada a la democracia y a la convivencia pacífica y también tenemos un gobierno con pleno respaldo ciudadano y con la capacidad de hacer valer el principio de autoridad. No podemos seguir siendo permisivos como individuos que solo quieren hacerle daño al país.

Los bolivianos tenemos una convicción muy bien definida orientada a la democracia y a la convivencia pacífica y también tenemos un gobierno con pleno respaldo ciudadano y con la capacidad de hacer valer el principio de autoridad. No podemos seguir siendo permisivos como individuos que sólo quieren hacerle daño al país.