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Editorial/Opinión
Editorial
Dictadura en su salsa
Martes,  5 de Mayo, 2020
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La Deutsche Welle, uno de los medios de comunicación más prestigiosos del mundo, ha sido uno de los primeros en llegar a China y dar a conocer con cierta libertad qué está ocurriendo alrededor de la pandemia del Coronavirus. El relato es muy significativo, pues en este momento, llegar a la nación asiática es poco menos que misión imposible y los extranjeros son considerados la peor lacra. La dictadura comunista se ha encargado de convencer a la gente que ellos son las víctimas de un ataque biológico proveniente de occidente.

Antes de la pandemia, China ya era el país más vigilado del mundo. En cada esquina el régimen ha colocado cámaras de vigilancia con sistema de reconocimiento facial, que registran qué hace cada individuo, adónde va, con quien se reúne, qué compra y de esa manera se establece un ránking, con ciudadanos de primera y otros de segunda, sobre quienes pesan restricciones de viajes, trabajo y muchas actividades que sólo están permitidas para aquellos que no cometen ninguna “infracción política” y no representan ninguna amenaza para la tiranía comunista.

No por nada, China es considerada hoy una inmensa cárcel a cielo abierto, pues los mecanismos de control se han sofisticado gracias a las nuevas tecnologías digitales, que ayudan a contrarrestar la apertura económica que ha vivido el país en las últimas décadas y que ha venido acompañada de ciertas amenazas contra la dictadura. Por eso mismo, la pandemia le viene como anillo al dedo, ya que a nombre de la salud, hoy se ve normal, aceptable y hasta plausible, el incremento de la vigilancia que se está aplicando por estos días.

Hoy, los colectivos del Partido Comunista, un millonario ejército de espías de la tiranía, ya no tienen problemas en mostrar la cara y hacer su trabajo sucio a vista de todos. Se hacen llamar vigilantes sanitarios, colocan trancas en los ingresos a los barrios y los distritos vecinales y registran quién ingresa y quién no. Anotan sus datos, el teléfono y algo muy esencial, la temperatura corporal, un elemento que se ha convertido en la razón y la gran excusa para la discriminación.

El comunismo chino busca que desaparezcan las observaciones tanto internas como externas hacia sus métodos políticos y su aspiración es que se conviertan en una norma en otras naciones donde ya comienzan a aparecer adeptos que promueven la limitación de las libertades, aprovechándose del temor que causa el virus en las masas.

El documental de la Deutsche Welle “COVID-19 - La vía asiática, un rayo de esperanza”, compara la receta de China con la respuesta que le han dado a la pandemia Corea del Sur y Taiwán, donde han sido mucho más efectivos en frenar el contagio y están retornando a la normalidad, sin aplicar ninguna de las típicas fórmulas del totalitarismo.

El comunismo chino busca que desaparezcan las observaciones tanto internas como externas hacia sus métodos políticos y su aspiración es que se conviertan en una norma en otras naciones donde ya comienzan a aparecer adeptos que promueven la limitación de las libertades, aprovechándose del temor que causa el virus en las masas.