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Detección de títulos falsos
Lunes,  27 de Mayo, 2019
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La reciente detección de títulos falsos de funcionarios que formaban parte de una repartición ministerial estratégica del Estado muestra dos escenarios. El primero, de carácter estructural y vieja data, desnuda la precaria institucionalización de los cargos en las entidades públicas. El otro escenario, más optimista, señala que los esfuerzos por transparentar las instituciones del Estado pueden ser positivos, pese a su escaso alcance, en parte porque donde se investiga se encuentran irregularidades. Esto muestra la magnitud de la tarea por hacer. Sin embargo, resulta alentador que se den los primeros pasos.
 
Una primera lectura de la situación desvela que la imagen gubernamental se deteriora por este tipo de irregularidades, pese a la existencia de atenuantes. Conviene señalar que la falsificación de títulos de bachiller ha sido moneda corriente desde hace mucho, aspecto que no se ha resuelto de modo definitivo hasta ahora. Similar situación, aunque en grado menor, se verifica respecto a los títulos profesionales. Sin duda, el insuficiente control de la legalidad de los documentos en las instituciones públicas permite que personal no idóneo, los conmilitones partidarios, acceda a los cargos de base e incluso jerárquicos
 
Todo ello significa que la institucionalización de cargos en las instituciones públicas sigue siendo una tarea pendiente y al parecer, una labor de largo aliento. La falsificación de títulos de toda índole obliga a una revisión exhaustiva con la respectiva confirmación de su procedencia legal. Este control resulta ineludible porque la función pública es de elevada responsabilidad y no un simple botín político como se la pretende mostrar. Un ejemplo del control de títulos profesionales se ha dado en Brasil, a raíz de una convocatoria pública para plazas médicas, detectando títulos falsificados.
 
Conviene reflexionar sobre este asunto, porque entre los títulos falsificados estaban los de tres universidades bolivianas. ¿Es fácil falsificar documentos bolivianos? ¿Se precisan mejores diseños, códigos o imágenes de seguridad para dificultar al máximo la falsificación de títulos? Sin duda, la respuesta la tiene no sólo el Gobierno sino las propias instituciones educativas, que deberán acudir a la tecnología de punta y otros procedimientos de seguridad por el bien de todos. Además, comprobar la legalidad de los documentos debe ser una actividad ágil, eficaz, simple y expedita, sin recovecos burocráticos.
 
Por otra parte, urge que las instituciones públicas en general sigan el ejemplo del Ministerio de Defensa, regularizando la legalidad de cada cargo en todos los niveles. Esta labor puede ser el paso inicial para una institucionalización en toda la regla sobre la base de méritos y competencias, con títulos legalmente expedidos como fiel reflejo de la responsabilidad institucional. Esto incluye la normatividad para la seguridad de los documentos que se extienden, de manera que la falsificación encuentre obstáculos insalvables o inmensos que desalienten la actividad delictiva. Sin duda, será un gran paso.

Urge trabajar sobre la normatividad en la seguridad de los títulos profesionales y otros que se extienden, de manera que la falsificación encuentre obstáculos inmensos que desalienten esa actividad delictiva. Sin duda, será un gran paso.

 

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