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Editorial/Opinión
Editorial
Carajazos
Domingo,  10 de Mayo, 2020
Carajazos

El gobernador del departamento de La Paz se ha manifestado profundamente ofendido con la reacción que tuvo el reconocido periodista de radio Fides, John Arandia, quien en plena entrevista con Felix Patzi exclamó: “Carajo, ordénense”. Lo hizo al ver cómo cada instancia estatal pretende jalar por su lado y manejar la cuarentena a su antojo.

Patzi se encarama en su imagen de primera autoridad departamental y exige respeto del locutor, cuya misión es justamente portarse irreverente con los funcionarios públicos, responsables de tomar decisiones a favor del ciudadano, que a su vez debería asumir el rol de patrón en esta ecuación, pues el que paga los salarios de los que ocupan cargos estatales. 

Los políticos están acostumbrados a recibir un trato especial de los periodistas, quienes frecuentemente pecan de obsecuencia frente a los que se hacen llamar dignatarios, palabra emparentada con “dignidad”, algo lamentablemente nada habitual en las esferas dirigentes. El ciudadano común, poco informado y con escaso dominio sobre sus derechos, actúa con la misma sumisión, pero no se puede seguir así en las actuales circunstancias y menos después de haber comprobar durante 14 años lo que es capaz de hacer un gobierno sin el debido control de la opinión pública.

La situación de La Paz es un desastre y no puede ser mejor descrita que con un carajazo. Patzi pretendía levantar las restricciones impuestas por la emergencia sanitaria, presionado por ciertos sectores del transporte, de sus antiguos colegas del MAS y de otros grupos de irracionales a los que les importa poco la vida de los demás y que buscan ganar protagonismo en medio de la cuarentena. Mientras tanto, los alcaldes del municipio paceño y de El Alto, habían decidido seguir con confinamiento, atendiendo precisamente las directrices del Gobierno central que, a la luz de los datos sobre el contagio y el avance de la epidemia, dejó en suspenso la flexibilización que estaba contemplada a partir de este 11 de mayo.

Por desgracia, los números no hacen más que subir en todo el país y en algunas zonas la situación se torna angustiante, como es el caso de Trinidad, Montero y Santa Cruz, donde las autoridades comienzan a caer víctimas del virus, en medio de necesidades insatisfechas, algunas promesas no cumplidas y ciertos errores que deben ser subsanados con urgencia.

El clima político no ayuda y no sólo es por las chapuzas de Patzi, las locuras de algunos gremios y movimientos sociales o por las tropelías de los masistas y sus aliados, sino también por la falta de orden de algunos miembros del Gobierno que no están a la altura de los retos que tenemos al frente. Por eso mismo, bien vendrían algunos carajazos dentro de Ejecutivo, aunque eso le corresponde a las máximas instancias, antes de que sean los periodistas o los ciudadanos los que comiencen a gritar.

El clima político no ayuda y no sólo es por las chapuzas de Patzi, las locuras de algunos gremios y movimientos sociales o por las tropelías de los masistas y sus aliados, sino también por la falta de orden de algunos miembros del Gobierno que no están a la altura de los retos que tenemos al frente