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Editorial/Opinión
Editorial
Bolivia y el efecto placebo
Viernes,  5 de Junio, 2020
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La pandemia ha puesto de moda los placebos. Se trata de sustancias que no curan pero que “calman los nervios”; medicinas sin ningún efecto más que engañar al paciente, con la ventaja de que no producen ningún efecto colateral. Abusar de ellos, sin embargo, puede ser altamente perjudicial, tal como se ha visto en numerosos casos de intoxicación registrados.

La gente toma una serie de remedios para evitar el contagio y cada día surge una nueva receta milagrosa que da la sensación de protección. Todos sabemos que algún día nos vamos a enfermar de Covid-19 y no tendremos más remedio que enfrentar las consecuencias, que pueden ser leves o graves, dependiendo de múltiples factores, pero especialmente, de la suerte que tengamos a momento de acudir en busca de ayuda médica.

La cuarentena que se impuso desde el 22 de marzo también es un placebo. Supuestamente es el mejor mecanismo para evitar la propagación del virus, pero el desorden, la falta de control y el pésimo comportamiento de la población siguen incrementando los casos peligrosamente y es cuestión de tiempo para que la situación se desborde.

Algunos respetan el confinamiento pensando que están a salvo, pero no es más que un consuelo pasajero, pues la peste acecha todos los días en su puerta por las manos de quienes tal vez se sienten invencibles, ya sea porque no creen en la enfermedad o porque dicen estar protegidos por alguna yerba prodigiosa.

La educación virtual sigue siendo un placebo. Pasan los meses, los profesores improvisan métodos y técnicas, mandan tareas a lo loco y así dan la sensación de que los niños están estudiando y aprendiendo.

Pasa lo mismo con la salud. Todos los días conocemos de la implementación de nuevos equipos, de la habilitación de infraestructura, desplazamiento de personal, contrataciones y adquisiciones, pero los resultados no se ven. Al menos hoy se reconoce que los bonos son nada más que un paliativo, pues durante 14 años se los usó como la gragea mágica para derrotar a la pobreza.

Recientemente el Tribunal Supremo Electoral nos ha entregado el gran placebo denominado elecciones generales y se ha fijado una fecha, aparentemente definitiva, para el próximo 6 de septiembre. Obviamente, se lo ha hecho por presión del MAS, aunque se nos dice que todo ha sido producto de un acuerdo con las diversas fuerzas políticas.

El consuelo detrás de la pildorita es que el voto popular es el único medio capaz de sacar al país de la crisis política en la que se encuentra y tal vez con ello, algunos pueden pensar que se puede matar dos pájaros de un tiro, es decir, aniquilar en las urnas a la temible peste. Con esta tesis, el único ganador el 6 de septiembre será Evo Morales, cuya victoria se asentará sobre miles de cadáveres. A este ritmo, no nos sorprenderá descubrir muy pronto, que la recuperación de la democracia fue también un espejismo y que la huida del cocalero, apenas una pausa, una cuarentena, un placebo que no curó nada en el país, que dejó tal como está, si es que llega a quedar algo.

El consuelo detrás de la pildorita es que el voto popular es el único medio capaz de sacar al país de la crisis política en la que se encuentra y tal vez con ello, algunos pueden pensar que se puede matar dos pájaros de un tiro, es decir, aniquilar en las urnas a la temible peste. Con esta tesis, el único ganador el 6 de septiembre será Evo Morales, cuya victoria se asentará sobre miles de cadáveres.