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Editorial/Opinión
Editorial
AMLO contraataca
Sábado,  28  de Diciembre, 2019
AMLO-contraataca

Cuando al presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador se le presentó la oportunidad de darle asilo a Evo Morales, no la pensó dos veces. Él ya estaba preparando el terreno para convertirse en el nuevo líder de la izquierda latinoamericana y hasta había creado su propio espacio de acción, el Foro de Puebla, que viene a reemplazar al Foro de Sao Pablo, venido a menos por obra y gracia de los corruptos, dictadores y prófugos que decían ser la reserva moral del mundo, con discursos inclusivos, justicieros, ecologistas, etc, etc.

La fuga del cocalero le vino como anillo al dedo al verborrágico y errático AMLO. Nada mejor que un dirigente indígena con fama de socialista exitoso, víctima de un supuesto golpe de estado para consolidar su imagen de “papá oso” del progresismo, papel que cumplieron en su tiempo Fidel Castro, Hugo Chávez o Lula Da Silva. 

El prófugo les salió un huésped muy incómodo, no sólo por los lujos y extravagancias que concedieron, sino porque resultó ser un promotor del terrorismo, un mentiroso compulsivo y un peleonero que no aguanta preguntas complicadas de los periodistas de cadenas internaciónales. Así es que, al primer gesto negativo de los norteamericanos, el mandatario mexicano le mostró la puerta de salida a Morales que agarró rumbo al sur, donde otro exponente de la izquierda, el argentino Alberto Fernández, estaba esperando su turno para lanzarse al estrellato. Para cuando llegó el invitado, ya se había acabado el ruido y las nueces están resultando demasiado duras. A estas alturas, al peronista le sirve más mostrarse con Maradona que con el ciudadano de Orinoca y para colmo, la economía argentina está dando más problemas de los previstos. El sucesor de Macri no tiene tiempo para aventuras populistas y además, los ajustes que viene aplicando muy poco tienen que ver la prédica socialista.

Es en este contexto en que AMLO contraataca al mejor estilo de los populistas, con acusaciones y descalificaciones infundadas y una actitud pendenciera. Lo triste de su caso es que el adversario a vencer es nada menos que uno de los países más débiles del continente, Bolivia, que está haciendo grandes esfuerzos por recuperar la democracia y desligarse del estigma de narco-estado que justamente complica a México desde hace años y que el veterano líder izquierdista no ha hecho más que complicar.

Tuto Quiroga, delegado del Gobierno para asuntos externos y el que más experiencia tiene en el país a la hora de lidiar con la gavilla Castro-chavista, ha marcado la pauta sobre la forma de tratar a AMLO, a quien le ha ensortijado una serie de calificativos nada honorables. No habían pasado desde que el presidente tildó de cobarde al jefe de estado mexicano, cuando en su cancillería el tono cambió y surgieron las convocatorias al diálogo con el Gobierno de Jeanine Añez.

AMLO contraataca al mejor estilo de los populistas, con acusaciones y descalificaciones infundadas y una actitud pendenciera. Lo triste de su caso es que el adversario a vencer es nada menos que uno de los países más débiles del continente, Bolivia, que está haciendo grandes esfuerzos por recuperar la democracia y desligarse del estigma de narco-estado.