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Editorial
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Señales de aislamiento
Domingo,  13 de Agosto, 2017

Las declaraciones del encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Bolivia, Peter Brennan, en relación al apoyo que brinda el Gobierno de Bolivia al régimen de Nicolás Maduro, es el indicio más fuerte de lo serio que se ha vuelto para Estados Unidos el problema venezolano. 

La reacción del diplomático es comparable a la que adoptó Estados Unidos cuando Irán comenzó a revolotear en América Latina y a despertar adhesiones de los gobiernos populistas a los programas nucleares de Teherán que le valieron fuertes sanciones y que terminaron doblegándolo y poniéndolo en la órbita de las normas internacionales que limitan la producción de armamento atómico

La diplomacia boliviana otra vez se equivoca al considerar que las palabras de Brennan corresponden a un desliz o un punto de vista personal; le exigen retractarse y encima de eso amenazan con expulsarlo del país, como ocurrió con el embajador Philip Goldberg en 2008 por motivos que jamás fueron probados.

Aquella vez no hubo consecuencias, ni siquiera cuando posteriormente echaron a la agencia antidrogas DEA o al organismo de cooperación norteamericana, USAID. Pero en esta ocasión caen en el error nuestras autoridades al pensar que Estados Unidos o la comunidad internacional se quedarán de brazos cruzados mientras Maduro instala una “narco-dictadura” altamente letal en uno de los países de mayor gravitación en la región.

Si se quiere, podríamos olvidarnos de la postura de Estados Unidos con relación a Venezuela por eso del “imperialismo”, la injerencia y demás susceptibilidades. Observemos lo que ha ocurrido en el Mercosur, donde Argentina ha cobrado protagonismo en el rechazo a la dictadura; pensemos en la ONU y una posición fijada con absoluta contundencia, en la OEA y todos los mecanismos que podría hacer funcionar para aislar al chavismo, en todos los países del continente y de Europa que se han manifestado en contra de proyecto político que ha perdido el norte y que mantiene a los venezolanos al borde de la crisis humanitaria.

En honor a la verdad, a Bolivia no le va a pasar nada si sigue apoyando el oprobio venezolano. Más allá del desprestigio en el que incurre nuestro Gobierno, no habrá sanciones, nadie va a romper ningún contrato, ni va a ocurrir nada que se le parezca, salvo el aislamiento diplomático que puede traer consecuencias económicas de mediano y largo plazo.

Sin embargo, el mensaje de Brennan, que no es nada casual, improvisado o personal, lleva consigo una fuerte advertencia hacia el Gobierno boliviano y su propósito de seguir el mismo camino de Venezuela, es decir, buscar cómo mantenerse en el poder a cualquier costo y violando los preceptos constitucionales. Y cuando dice “ojalá” que no se repita aquí lo que sucede en el territorio venezolano, está reflejando no solo la intención de su país de condenar esta posibilidad, sino la intención de los bolivianos de impedirlo, algo que podría desembocar en la violencia y la muerte que hoy se observa en Venezuela.

El mensaje de Estados Unidos lleva consigo una fuerte advertencia hacia el Gobierno boliviano y su propósito de seguir el mismo camino de Venezuela, es decir, buscar cómo mantenerse en el poder a cualquier costo.