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Editorial
El sueño de la metrópoli
Sábado,  28  de Febrero, 2015

La conmemoración de los cuatrocientos cincuenta y cuatro años de la fundación de Santa Cruz de la Sierra a orillas del río Sutós, ha traído aparejada la enorme preocupación de las actuales autoridades cívicas y regionales sobre el futuro de la tan anhelada metrópoli cruceña. De alguna manera, se ha puesto de manifiesto con claridad meridiana que hasta ahora no ha existido una auténtica planificación de la capital cruceña sobre la base de sus perspectivas sociales, económicas, culturales, políticas, demográficas y urbanísticas. Si anteriormente se ha planificado, ha sido con miras cortas y al calor de las posibles pasiones político-partidistas, que conllevan egoísmos.

De esta manera ha sido posible asumir que en el aspecto cívico, por ejemplo, tan elemental pilar de formación ciudadana, se ha generado un enorme vacío que no ha sido llenado como corresponde. Por el contrario, se ha dado la impresión general de haber perseguido -de manera tozuda y lastimosa- otros fines muy alejados del forjamiento de una conciencia ciudadana que, a la larga, explica el por qué de la persistencia de los innumerables problemas urbanos cruceños. Sin ir más lejos, el caos del flujo vehicular obedece no solo a la escasa cultura vial, más que a la insuficiente señalización vertical y horizontal de tránsito, sino a la resistencia del sector transporte a la modernización.
 
Por otra parte, la expansión de la mancha urbana, más de las veces por la vía del loteamiento y avasallamiento de propiedades urbanas, no se ha abordado con la suficiente autoridad para imponer el respeto a la normatividad legal vigente. Como consecuencia, la demanda de servicios básicos ha sobrepasado la capacidad de respuesta, en recursos y tiempo, de las diferentes gestiones municipales. En este punto, conviene señalar que la proliferación de ambulantes informales alrededor de los grandes mercados urbanos populares viene a ser típico producto del débil principio de autoridad edil y de la fortaleza de sectores gremiales que solo velan por sus propios intereses.
 
En otras palabras, la planificación estratégica de la capital cruceña no ha tomado en cuenta una visión de metrópoli y tampoco la misión ineludible del bienestar colectivo. Si bien en su momento Santa Cruz ha emitido importantes documentos de visión de futuro de acuerdo a su peculiar problemática, ha faltado el ejercicio de la voluntad política de sus líderes para plasmar, de manera conjunta, las actividades pertinentes. Sin un objetivo común, requisito básico para planificar a largo plazo y sin la imprescindible participación de sectores sociales claves, es posible prever que el sueño de la metrópoli cruceña queda irremediablemente tan solo en el terreno de las declaraciones formales.
 
Vistas las cosas desde ese ángulo, queda mucho por hacer por Santa Cruz, especialmente si la dinámica del raudo crecimiento demográfico plantea otros y más grandes desafíos, como la necesidad del trabajo conjunto con otros municipios y la observancia por parte de la colectividad, de las normatividades ediles vigentes. Hace falta, sin duda, grandes consensos políticos para que Santa Cruz encuentre el rumbo perdido. Por otra parte, urge que la formación de la conciencia ciudadana sea emprendida desde el nivel básico del sistema educativo. Si se presume de amor por el terruño, la conciencia ciudadana allana las vías hacia la planificación de la metrópoli.

Urge que la formación de la conciencia ciudadana sea emprendida desde el nivel básico del sistema educativo.
Si se presume de amor por el terruño, la conciencia ciudadana allana las vías hacia la planificación de la metrópoli.