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Internacional
Editorial
Condenado a muerte
Viernes,  8 de Julio, 2016

El general Gary Prado, procesado en el “caso terrorismo”, ya no duda que el régimen gobernante lo tiene sentenciado a muerte y hace todo porque la sangre riegue en el salón donde se llevan a cabo las audiencias contra los acusados de haber pertenecido a la banda de Eduardo Rózsa Flores.

No hay exageración alguna cuando Prado dice que lo están torturando y que pretenden matarlo nada menos que en los salones del Palacio de Justicia de Santa Cruz, donde el juez que atiende la causa ignora por completo el estado de salud del acusado, quien desde hace varias semanas debe permanecer sobre una camilla mientras se desarrollan los alegatos. 

El paciente, que usa silla de ruedas desde los años '80, fue sometido a una operación y tiene varias heridas que necesitan curación. Precisamente, el pasado martes, los ajetreos del traslado hasta el juzgado le causaron daño y las lesiones comenzaron a sangrar, hecho que obligó al juez a suspender la sesión, aunque ni siquiera se dignó a acercarse ante Gary Prado para interiorizarse de la situación. Lo hizo al final y en ese momento recibió la queja de que el tribunal estaba violando una garantía fundamental, el derecho a la salud, a lo que respondió que el imputado es libre de plantear formalmente el reclamo.

Qué instancia podría a estas alturas y después de todos los antecedentes, atender una denuncia de Gary Prado, quien es víctima de un trato inhumano, nunca antes visto en un juzgado, donde está produciéndose un ensañamiento que pone en riesgo la vida de un hombre que por su edad y situación merece un mínimo de consideración, mucho más cuando se trata de un proceso judicial que no tiene ni pies ni cabeza y que ha violado todos los principios jurídicos. 

Hace mucho que el Gobierno está desesperado por buscar una sentencia condenatoria en este caso, pues de lo contrario se expone a un efecto bumerán de graves consecuencias para la cúpula gobernante. Tras años de presionar, han conseguido que varios acusados se declaren culpables y se sometan a juicio abreviado para conseguir la libertad. Los que quedan, entre ellos Gary Prado, están dando muestras de una fortaleza y una dignidad que no admite cortapisas, aunque el precio que se tenga que pagar sea la muerte, como lo ha advertido Gary Prado, quien se ha definido como la mejor presa que mantiene este régimen, refiriéndose a una represalia que va más allá de este caso y está relacionada con su participación en la captura del guerrillero que invadió el territorio nacional, Ernesto Guevara.

Recientemente, uno de los hombres que hace siete años se espera en el banquillo esperando las pruebas de su delito, ofreció rendirse ante los espurios fiscales que obedecen órdenes del Ministerio de Gobierno a cambio de parar con el martirio al que es sometido el general Gary Prado; sin embargo, esto corre sin miramientos, como si todo fuera producto de una mano negra que no admite ningún tipo de gesto humanitario, porque lógicamente, ceder sería el equivalente a exponer al régimen a un peligro que los aventureros que armaron este montaje no están dispuestos a correr. En los últimos meses, las circunstancias por las que atraviesan los gobiernos autocráticos de la región han comenzado a erosionar el poder de los grupos hegemónicos y de aquí de allá. En algún momento este caso también tendrá que desarmarse.

El paciente, que usa silla de ruedas desde los años '80, fue sometido a una operación y tiene varias heridas que necesitan curación. Precisamente, el pasado martes, los ajetreos del traslado hasta el juzgado le causaron daño y las lesiones comenzaron a sangrar, hecho que obligó al juez a suspender la sesión, aunque ni siquiera se dignó a acercarse ante Gary Prado para interiorizarse de la situación.