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En mas de una década de proceso de cambio, ingresos y desaceleración
Economía, Bolivia registra 13 años estables, pero muchas debilidades
Una de las mayores oportunidades desaprovechadas es sin duda la bonanza que vivió el país, durante dos periodos con superávit fiscal. Ahora la situación es totalmente adversa.
Lunes,  21  de Enero, 2019
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Ref. Fotografia: La población boliviana si bien percibe que está viviendo una estabilidad económica, siente la merma de los ingresos.

Este martes 22 de enero, el presidente Evo Morales cumple 13 años ininterrumpidos al frente del timón del Estado. En ese lapso de tiempo, que engloba casi tres periodos de gestión gubernamental, Bolivia mantuvo una destacable estabilidad económica con inclusión social y muchas obras de infraestructura vial. Pero en contrapartida,  desnuda una realidad compleja traducida en un crecimiento a menor ritmo, alto déficit fiscal y  una economía vulnerable a los efectos externos, que en conjunto registra al menos 10 debilidades, que en perspectiva, son motivos de preocupación.

Según diversos economistas, la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) y el propio Fondo Monetario internacional (FMI), las mayores incertidumbres tienen que ver con la escasa diversificación de la economía. Esta situación se tradujo en una alta concentración del Estado en las decisiones administrativas, debilidad en la institucionalidad, déficit fiscal, déficit de balanza comercial, expansión del gasto público, crecimiento del endeudamiento externo e interno, desacumulación de reservas internacionales del Banco Central de Bolivia (BCB). Asimismo, una rígida política de presión fiscal o tributaria, aumento de la informalidad, incremento de la precariedad laboral, medidas restrictivas a las inversiones y creación de nuevos empleos, pérdidas de mercados y competitividad para nuestros productos en el exterior.

José Alberti, economista, ve una falta de políticas y reformas económicas que encaminen a Bolivia por la senda del desarrollo social y económico, como la mayor debilidad de la actual administración. "La economía se ha sostenido por los ingresos de los hidrocarburos, y el crecimiento del PIB y de la demanda interna, que en el fondo responden a un gasto ineficiente y con niveles preocupantes de deuda externa e interna", precisa.

Un contexto de 13 años.  Según el economista Germán Molina, durante tres períodos presidenciales continuos del presidente Morales (2006-2019) y trece años de gestión, el Gobierno envió a la Asamblea  Legislativa Plurinacional (ALP) catorce proyectos del Presupuesto General del Estado (PGE) anuales, de los cuales los primeros ocho años (2006-2013) fueron de un superávit fiscal acumulado de 14,5%  respecto al PIB (Producto Interno Bruto). 

En cambio, los siguientes seis años (2014-2019) fueron de un déficit fiscal acumulado de 40,0% respecto al PIB. "En seis años desahorramos todo lo acumulado en ocho años y adicionalmente gastamos más acumuladamente un 25,5% respecto al PIB", precisa el experto.  

A su vez, Alberti enfatiza que el estancamiento de la economía boliviana tiene sus orígenes por la falta de políticas económicas orientadas a mejorar la productividad y competitividad del país. "Debemos comprender que solo elevando nuestra productividad y mejorando competitividad tendremos mejores días para todos los bolivianos, lo demás son cuentos", asegura.

Al finalizar el 2018, el Fondo Monetario Internacional (FMI), había advertido que la economía boliviana ha ingresado a una etapa de dificultades y riesgos, por lo que recomienda medidas de ajuste, especialmente del gasto corriente e inversión pública, para reducir el déficit fiscal y contener la pérdida de reservas internacionales.

El FMI refiere que después de 15 años de crecimiento continuo, el país se enfrenta ahora a un momento mucho más complicado. Y si bien destaca que, desde la caída del precio de las materias primas en 2014, las autoridades nacionales han llevado a cabo políticas fiscales y crediticias (como expandir la oferta monetaria) para frenar la desaceleración, este enfoque de política ha dado lugar a grandes déficits fiscales y externos en la cuenta corriente, lo mismo que a la pérdida de reservas internacionales y un fuerte aumento de la deuda pública. 

En  cambio, la Cepal en su reciente análisis preliminar a las economías de América Latina y el Caribe, señala respecto a Bolivia, que el motor del crecimiento ha sido la inversión pública, aunque también destaca el ritmo de expansión del consumo. "Este buen desempeño se tradujo en que el Gobierno decretara el pago de un segundo aguinaldo para diciembre de 2018, lo que apoyará el crecimiento en el consumo de los hogares pero tendrá incidencia en los desequilibrios fiscal y externo, que llevan varios períodos con déficits considerables", enfatiza.

La Fundación Milenio, en su análisis de Coyuntura, destacó la extrema vulnerabilidad de la economía boliviana a potenciales shocks externos de rebaja de precios de exportación. "La caída de precios observada en los años 2014, 2015 y 2016, ha puesto en evidencia la fragilidad de los equilibrios macroeconómicos, y sobre todo los déficits externos y fiscales significativos, que se traducen en mayores niveles de endeudamiento y en pérdida de reservas internacionales", manifiesta.

El déficit fiscal ha ido aumentando durante los últimos cinco años y se espera que este año cierre en torno al 7,4% del PIB, pese a que en el Presupuesto General del Estado de 2018 se ha previsto un déficit fiscal del 8,3% del PIB, argumenta la Cepal. 

En perspectiva inmediata.  Para 2019, dice la Cepal se mantendría el impulso de la inversión pública tanto en infraestructura y energía como en los sectores de salud y educación, que unido a un crecimiento sostenido del consumo permitiría que la economía continúe mostrando un ritmo de expansión similar al de 2018.

En un contexto, donde la bonanza económica ya no retorna hace más de cuatro años atrás, los organismos internacionales señalan que Bolivia debe apuntar necesariamente a fortalecer la productividad a partir de una apertura a las inversiones y fortalecer la competitividad de sus productos. 

El FMI, por ejemplo, al respecto recomienda acelerar el ritmo de las reformas estructurales, para fortalecer la productividad y la competitividad, y para apoyar un crecimiento diverso y de base amplia. Al respecto, Oswaldo Barriga, presidente de  Cadex, (Cámara de Exportadores de Santa Cruz) prevé que este año la economía estará principalmente basado en un crecimiento del gasto corriente del país y del consumo; no está basándose en un incremento de inversión privada, de la productividad, de la mayor exportación del sector no tradicional donde debería poner mayor énfasis.

Una peligrosa política de estado hacia un mayor gasto

Economía. El superávit fiscal registrado hasta el 2014, como efecto de los ingresos históricos generados por el ciclo de buenos precios de las materias primas, no fueron adecuadamente aprovechados y menos destinados a una diversificación económica del país. Según los expertos, ese es el mayor saldo negativo de estos 13 años de gobierno de Evo Morales. "Creo que ha sido un periodo en el que se ha despilfarrado mucho y se ha perdido una oportunidad de oro que tuvo la economía boliviana. Los efectos y los costos lo vamos a ver con mayor incidencia en los próximos años", enfatizó ¨Roberto Laserna, en una entrevista con El Día.

Dependientes. Según los expertos, un gobierno que cuando llegó al poder el 2006, enarboló la transformación de la matriz productiva, obnubilado por el gran auge de la bonanza económica como efecto de los buenos precios internacionales de las materias primas, se olvidó de abrir el abanico a las nuevas inversiones, a la atracción de capitales, al protagonismo del sector privado, quedándose como Estado en un país aún más dependiente del extractivismo. 

"La incertidumbre se agrava aún más, cuando los precios internacionales del petróleo en el último trimestre bajaron de un promedio de $us 70 durante gran parte del año, a solo $us 52 el barril. Para un país altamente dependiente del comportamiento internacional de las comodities y en particular de los precios del crudo, la situación podría ser sombría, dicen diversos analistas.

Decisiones al influjo de la merma de ingresos

Acciones. El Gobierno en los últimos años, considerado por algunos expertos como tardía, ha volcado su mirada hacia la diversificación energética con la concepción de viejos proyectos como el Mutún, la construcción de megaplantas hidroeléctricas de Rositas, El Chepete-Bala, y las actividades exploratorias incluso en áreas protegidas. 

Reacciones. Estos proyectos, en un contexto de disminución de ingresos, suenan más a anuncios que ne la seria posibilidad de concretarlos a mediano plazo. Es más, en el ámbito hidrocarburífero, se vienen desarrollando tareas de exploración generando rechazos por parte de pueblos indígenas que se oponen a más actividades extractivas por el alto costo ambiental y vulneración de derechos indígenas. Además, los proyectos hidroeléctricos, también han generado rechazo no solo por el costo social y ambiental, sino por la millonaria inversión que requiere y compromete al país a un mayor endeudamiento.

Punto de vista

'Es peligroso crecer con el desahorro y la deuda'

Germán Molina 
Economista

"Nuestro país apostó al gasto público destinado a proyectos de inversión para la generación de ingresos adicionales y creación de puestos de trabajo que si no se concreta con éxito aumentaría el déficit fiscal y déficit comercial que alimentaría las expectativas de inflación de largo plazo.

El problema económico de riesgo son las fuentes de financiamiento a los desequilibrios fiscales mediante créditos del Banco Central de Bolivia y endeudamiento externo, que tiene que analizarse y revisarse cuidadosamente para evitar ingresar en el sendero de expectativas inflacionarias al alza en el mediano y largo plazo.  Otro riesgo es el stock de las RIN del BCB que viene declinando porque respalda el actual régimen de tipo de cambio fijo vigente desde noviembre de 2011 de Bs 6,96 por $US1 y la perspectiva es que continué la tendencia.  

Las perspectivas económicas del 2019 y los siguientes años son de un contexto externo diferente al período de bonanza económica 2003-2013 para los países dependientes de la exportación de recursos naturales no renovables entre los cuales está Bolivia. El panorama económico de mediano y largo plazo muestra signos de elevada vulnerabilidad en cuanto a la sostenibilidad del crecimiento, generación de divisas, ingresos fiscales, empleo y expectativas inflacionarias. También debe tomarse en cuenta que se prevé una disminución en los términos de intercambio, que incide en el resultado de la balanza de pagos y en la acumulación de las reservas internacionales como está sucediendo en la actualidad en Bolivia. 

Acerca del autor:
Ismael--Luna-Acevedo
Ismael Luna Acevedo
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