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Política
Una nueva amenaza
Editorial
Miércoles,  29 de Abril, 2009

Desde que se produjo el primer infectado con dengue hasta que el presidente Evo Morales se hizo fotografiar con una máquina fumigadora pasaron más de treinta mil casos y más de 20 muertos. La descoordinación entre autoridades nacionales y regionales, la mezquindad institucionalizada y el afán de protagonismo político, conspiraron para que Bolivia se convierta el epicentro de una de las peores crisis epidemiológicas que se hayan vivido en América del Sur. Esta experiencia tan dramática y tan cercana no puede repetirse ahora que estamos frente a otra amenaza, tal vez peor y con un potencial mortífero mayor que el dengue. Hablamos de la gripe porcina que ya causó 150 muertos en México y que en pocos días se ha propagado a seis países de varios continentes.
¿Qué se aprendió de la epidemia del dengue que acaba de darnos tregua? Lo veremos los próximos días y ahora que todavía hay tiempo de reaccionar. La Organización Mundial de la Salud ha pedido a los gobiernos del todo el mundo no bajar la guardia y algunos han comenzado a tomar medidas drásticas.
¿Qué es lo primero que hay que hacer? Está bien el control de los aeropuertos pero eso es mínimo en comparación con la ventaja de tener una ciudadanía bien informada y consciente de los riesgos que corre si no toma las precauciones adecuadas. Ese fue el talón de Aquiles cuando azotó el dengue y no hace falta ser un experto en comunicación social para advertir la necesidad de la puesta en marcha de una campaña educativa por todos los medios posibles. Sin alarmar, pero de inmediato. En el Gobierno saben muy bien elaborar spots “en un dos por tres”. Ahora es cuando.
Con el dengue fallaron los hospitales, las condiciones de atención de los enfermos, la derivación de pacientes y hasta faltaron los elementos indispensables para hacer los análisis de las personas sospechosas de contagio. El Gobierno central, que se negó hasta último momento a declarar “desastre nacional”, tacañeó los recursos al extremo e incluso se dio un intento de boicot con restricciones a la venta de combustibles para la circulación en los barrios de las camionetas fumigadoras. El colmo más grande ocurrió cuando en plena epidemia, los expertos de la Prefectura y el Ministerio de Salud se enfrascaron en un debate insulso sobre qué estrategia aplicar frente al problema sanitario ¿La cubana o la americana? Es bueno refrescar la memoria sobre estos aspectos ya que la emergencia no parece ser, a veces, suficiente motivación para que los políticos actúen en función de las necesidades de la gente. Es difícil imaginar qué hubiera pasado si la cooperación internacional y la ayuda de varios países amigos no hubieran reaccionado primero que nuestras propias autoridades.
No vamos a pretender que de enero a la fecha, Bolivia haya superado las condiciones de absoluta indefensión frente a amenazas tan grandes como el dengue o la gripe porcina. La situación otra vez nos encuentra desprevenidos pero hay errores que no deben repetirse. Al menos el mosquito transmisor del dengue es un enemigo visible que se puede combatir con herramientas relativamente simples. Esta vez el enemigo es mucho más peligroso, es invisible y también desconocido.

El país acaba de salir de una epidemia y debe enfrentar una amenaza continental. La clave está en no repetir los errores cometidos.