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Editorial
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Y estalló Perú…
Miércoles,  2 de Octubre, 2019
Y-estallo-Peru…

Por si faltaba algún condimento para complicar aún más la crisis política que vive América Latina, acaba de estallar un conflicto de magnitudes en Perú, donde ya conviven dos presidentes, Martín Viscarra y Mercedes Aráoz. El primero decidió cerrar el parlamento y convocar a nuevas elecciones legislativas, la segunda, fue nombrada horas después de la drástica decisión, justamente por una facción de los congresistas suspendidos, la mayoría de ellos pertenecientes al Fujimorismo, causantes de un fuerte empantanamiento del Poder Ejecutivo.

La gota que rebalsó el vaso fue la elección de un nuevo miembro del Tribunal Constitucional, medida que estaba encaminada a invalidar las acciones de Viscarra y que lo estaban conduciendo al mismo destino que tuvo su antecesor, Pedro Pablo Kuczynski, quien no duró ni dos años en el poder y que tuvo que abandonar el sillón presidencial en marzo de 2018. 

El cierre temporal del Congreso es una figura constitucional en Perú. No se trata de un autogolpe como el que protagonizó Alberto Fujimori en 1992, aunque en los hechos, el que se atreva a dar esta orden tan extrema, tiene que contar con el pleno respaldo de las Fuerzas Armadas y la Policía y estar dispuesto a usar la represión para contener cualquier alteración del orden que puede derivar de esta situación. Viscarra se ha mostrado rodeado del alto mando policial y militar luego de lanzarse a esta “aventura”, hecho que no ha impedido el desacato de los parlamentarios, que decidieron nombrar una presidenta paralela. 

La crisis política se puede complicar en la medida que este conflicto de poderes se amplíe y se profundice por la acción de una tenaz oposición fujimorista, causante de la inestabilidad política peruana de las últimas décadas.

Muchos podrán concluir que no hay mucho de qué preocuparse, pues la agitación política peruana ha sido una constante desde el retorno de la democracia. La población elige a sus gobernantes y al día siguiente les quita su confianza. Casi todos los ex mandatarios que han ocupado la primera magistratura en los últimos 20 años han terminado enjuiciados, encarcelados, denunciados y también destituidos por diferentes cargos, pero aún en estos términos, el Perú ha mantenido niveles de desarrollo, crecimiento y de prosperidad envidiables y lo más importante, muy lejos de la ola populista que inundó la región durante los últimos 15 a 20 años, con graves secuelas sociales y económicas en Brasil, Venezuela, Argentina, Ecuador, Bolivia y Nicaragua.

Perú ha logrado superar pruebas peores, como el terrorismo y la dictadura fujimorista que dejó graves consecuencias. Seguramente la cultura política del país vecino está preparada para superar este nuevo remezón, que llega en un contexto internacional muy complicado, especialmente para los latinoamericanos. El efecto contagio puede ser recíproco y lo más grave sería que la política peruana comience a transitar por el sendero autoritario, algo que de lo que se había librado hasta ahora.

Perú ha logrado superar pruebas peores, como el terrorismo y la dictadura fujimorista que dejó graves consecuencias. Seguramente la cultura política del país vecino está preparada para superar este nuevo remezón, que llega en un contexto internacional muy complicado, especialmente para los latinoamericanos. El efecto contagio puede ser recíproco y lo más grave sería que la política peruana comience a transitar por el sendero autoritario, algo que de lo que se había librado hasta ahora.