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 17 de Febrero de 2020
Editorial
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Votar bajo amenaza
Viernes,  14  de Febrero, 2020
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Evo Morales ya dijo que quiere ser senador para librarse de cualquier acusación que pueda estar preparando Estados Unidos en su contra y obviamente no va a ser por fraude.

Su estadía en el exterior se vuelve cada vez más incómoda para los países anfitriones y peligrosa para el cocalero, puesto que ya sea por narcotráfico o por la masacre del hotel Las Américas, su ir y venir de aquí para allá puede darle una desagradable sorpresa en algún aeropuerto, como le ocurrió al ex dictador chileno Augusto Pinochet en Londres.

También sabe que su alejamiento del país está enfriando las cosas en su partido. Las concentraciones y actos de campaña del MAS son una pena, los candidatos no levantan el ánimo ni cantando, peor hablando y tarde o temprano terminarán olvidando al caudillo, dividiéndose o perdiendo las ambiciones, como ha ocurrido con Adriana Salvatierra, que inscribió su candidatura y no llevó ni su carnet de identidad.

En la oposición existe el temor de que Morales sea candidato, porque observan que detrás puede haber una treta para retornar a la presidencia a través de un juego de sucesiones. Eso ocurriría en caso de que el MAS obtenga la mejor votación entre todos los candidatos y pueda conseguir la mayoría en el Congreso.

Eso no depende tanto del MAS, que, ya lo dijimos, va de mal en peor, sino de la campaña que hagan los opositores, de la marcha del proceso de democratización, de las propuestas y del comportamiento de los electores, que tal como se vio el 20 de octubre del año pasado, ya saben muy bien cómo usar el voto en circunstancias difíciles y amenazantes. No por nada está surgiendo nuevamente el mensaje del “voto útil”, aunque todavía no se sabe quién será el destinatario. De ser así, estaremos nuevamente ante un gobierno que no será pleno dueño de los votos, que estará obligado a pactar con otras fuerzas políticas y que debe vivir pendiente de una ciudadanía activa, consciente y demandante, cosa que redundará en ventajas para un país donde las élites gobernantes siempre han actuado de espaldas al pueblo o por encima de él.

En resumen, hay tres escenarios posibles en el futuro cercano y por ahora parece remota la posibilidad de que el MAS, ya sea con Evo Morales en el Congreso o fuera de él, vuelva a adquirir el estatus que tenía antes del 12 de noviembre de 2019. Los errores cometidos por el “proceso de cambio” han acumulado un rechazo generalizado y la población continúa en apronte y dispuesta a salir a las calles ante cualquier amenaza.

¿Hay razones para que el ciudadano se quede tranquilo? Obviamente que no. Lo ideal sería que todos sigan alertas, conscientes y despiertos, atentos a lo que lo que hace el Gobierno, crítico frente a movimientos extraños, irreverente ante los abusos, la corrupción y la violación de las leyes. Lo mejor que nos puede pasar es que comprendamos que la democracia se construye todos los días y que nadie puede excusarse de aportar en su consolidación.

¿Hay razones para que el ciudadano se quede tranquilo? Lo ideal sería que todos sigan alertas, conscientes y despiertos, atentos a lo que lo que hace el Gobierno, crítico frente a movimientos extraños, irreverente ante los abusos, la corrupción y la violación de las leyes.