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Martes
 22 de Octubre de 2019
Dia 7
Un paseo por lavapiés
Madrid. Es uno de los barrios más cosmopolitas de la capital española. Allí confluyen diversas culturas tanto de vivientes como de visitantes de todos los continentes.
Domingo,  30 de Junio, 2019
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Bajando por esa calle, derecho, derecho", dice un comerciante con acento árabe. Bien puede ser turco, paquistaní o libanés. ¡Vaya uno a saber! Así que de la Puerta del Sol se toma una vía y se llega derecho al destino buscado: Lavapiés. 

Confluencia de culturas
No hay una frontera que demarque vistosamente donde comienza y donde termina. Acaso la mejor referencia es la plaza de Lavapiés, donde también está la estación del Metro. A partir de allí, los cuatro puntos cardinales contiguos se consideran el barrio más cosmopolita de Madrid.

Al parecer, siempre fue así. Su nombre, según el relato histórico más difundido, se debe a que allí en esa misma plaza existía desde el siglo XV hasta el XVIII una fuente de agua que era utilizada por los habitantes del arrabal de entonces, en su mayoría moriscos y judeo conversos.

La escena se puede trasladar al siglo XXI, aunque ya no hay fuente ni nadie pensaría asearse en público en la moderna Europa. Pero aunque la ciudad entera es cosmopolita, Lavapiés parece concentrar todo ese crisol de nacionalidades migrantes. En un banco de la plaza están sentados tres ecuatorianos, periódico en mano, tal vez para buscar trabajo. Se cruzan cada tanto un rasta, bien puede ser africano o jamaiquino. Otros visten atuendos típicos de África, la mayoría de Senegal y Guinea. De hecho, la comida senegalesa ha ganado cierta fama y se encuentran unos cuantos restaurantes que venden sus platos típicos cuya base es abundante arroz blanco y algún estofado encima.

El color oscuro de la piel también está presente en dominicanos, cubanos o colombianos, cuyas comunidades de migrantes son amplias.

Pero el primer restaurante latino que se cruce seguramente será un peruano, cuya comida se ha valorizado tremendamente y está de moda.

De aquí y de allá
Por el contrario, la piel más clara puede corresponder a los rumanos, la etnia más preponderante en España. Aunque también hay significativas colonias ucranianas, bielorrusas y polacas.

Como sea, su situación social es compartida con los africanos o afrodescendientes, los latinos, los indios, y asiáticos. Estos últimos están mayoritariamente representados por los chinos que en su mayoría dueños de los micromercados de productos baratos y cotidianos. De hecho, en España ahora a uno de estos locales le llaman 'el chino'.

Herencia castiza
El término castizo en España recuerda la multiculturalidad con la que ya nació el moderno reino, luego de siete siglos bajo el dominio otomano y otras cuatro centurias siendo el Imperio más grande del Mundo con posesiones desde América hasta las Filipinas.

Pues todo es bagaje multicultural está reflejado en la misma esencia española, pero ahora está incluyendo nuevos elementos con el aporte de nuevas migraciones masivas como es el caso de los latinoamericanos mencionados, por ejemplo, o de los europeos del Este. 

Todo ese mosaico cultural castizo se ve reflejado con especial particularidad en Lavapiés.

Además de la diversidad descrita, pobladora del barrio, hay que sumar la masa de turistas de igual variedad de orígenes. Una caminata atenta por una de sus callejuelas registrará conversaciones en diferentes tonos de español, en idiomas romances como el francés, italiano o portugués; algunos anglosajones y eslavos del norte europeo y Norteamérica.

Esas lenguas se mezclarán con frases en altavoz de los árabes, que no tienen a la discreción como una virtud a la hora de conversar.

Los vendedores de imitaciones senegaleses o guineanos, conocidos como los 'top manta' o 'manteros', discurrirán entre el español mal hablado, el francés colonial con su característico acento o la lengua de sus ancestros, el fula o el wólof.

Colores y sabores
Muchos madrileños consideran a Lavapiés una zona roja o un barrio bajo. Aseguran que no es nada seguro caminar por ahí de noche y algunos lo creen hasta de día. Miles de turistas hacen caso omiso. La vista es España, las callejuelas empedradas, los edificios medievales o coloniales, los cafés con delicias propias como las tapas, las cañas o los fiambres tan afamados. Las terrazas, que son las mesas del bar en la calle.
Pero Lavapiés subraya todo eso con sus propios colores, con música de todo género sonando en sus parlantes, gastronomía de fusión, típica o étnica.

Eso incluye la diversidad propia del actual reino con lo que pueden aportar los vascos, andaluces, catalanes, gallegos o castellanos con sus costumbres, sus sabores.

Vale decir que una noche de 'marcha', como dirían los españoles puede incluir un 'tapeo' tradicional en un bar, digamos, alicantino; la cena en un chifa un peruano o un senagalés y luego ir a bailar a una discoteca de salsa cubana, merengue dominicano o samba brasileña. Y seguirá siendo una noche madrileña, seguirá siendo un paseo por Lavapiés.

1936  Metro
Ese año se inauguró la estación de Lavapiés.