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Editorial
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Nueva normalidad, nueva mentalidad
Sábado,  27 de Junio, 2020
Nueva-normalidad,-nueva-mentalidad

Los especialistas y académicos más serios coinciden que la pandemia del Coronavirus se quedará por dos años cuando menos, aunque hay quienes prevén una crisis de cinco años, por lo que se requiere una capacidad de convivencia y adaptación muy grande. 

La duración de la emergencia dependerá del hallazgo de una vacuna altamente efectiva, del descubrimiento de un tratamiento seguro y eficaz y de la velocidad con la que se produzca la denominada “inmunización de rebaño”, que se da cuando un número suficiente de individuos están protegidos frente al virus, actúan como cortafuegos, e impiden que la peste alcance a los que no están inmunizados. 

Este fenómeno se produce cuando se ha alcanzado un contagio de al menos el 60 por ciento de la población y en cuatro meses de pandemia apenas hemos llegado al uno por ciento de los habitantes del mundo. Acelerar el ritmo de propagación, como pretendieron hacerlo algunos países, tampoco mejora las cosas, las muertes aumentan, los sistemas sanitarios colapsan y las medidas restrictivas deben aplicarse de todas formas, por lo que el daño a la economía resulta inevitable. Convengamos también que la vacuna está todavía lejos, al igual que la “receta mágica”, aunque que cada día escuchemos múltiples testimonios de médicos, brujos y milagreros que aseguran haber dado con la fórmula mágica.

Todos se preguntan si lo han hecho bien hasta el momento. Nadie tiene la respuesta definitiva. Los que se confiaron están obligados a iniciar tardíamente la cuarentena. Los que se creyeron invencibles, han tenido que pagar cara su soberbia. Los que se apuraron a flexibilizar el confinamiento, han tenido que retroceder sobre sus pasos y reconocer que el distanciamiento y las restricciones de la circulación, la prohibición de las aglomeraciones y la estrategia de quedarse en casa han sido las únicas armas efectivas contra la calamidad.

Tampoco existe acuerdo sobre lo que ya tiene nombre, pero no un protocolo definido. Se llama la “nueva normalidad”, que básicamente consiste en la adaptación de todas las actividades humanas a las fórmulas de distanciamiento y de prevención que se necesitan parar ir derrotando paulatinamente a la pandemia.

Conclusión, la pandemia siempre ha sido y seguirá siendo responsabilidad de cada individuo y más que nueva normalidad, necesitamos una nueva mentalidad. La peste tal vez nos haga más responsables con la salud, más comprometidos con la higiene y más respetuosos de los demás; más dependientes de la propia creatividad e iniciativa y menos expectantes de lo que pueda hacer el estado por nuestro bienestar, una falacia que forma parte de la vieja realidad.

Depende de nosotros para que la pandemia signifique un paso más hacia la modernidad, una deuda pendiente en Bolivia, donde el 2005 justamente debía darse ese salto, a través de una sociedad más democrática, inclusiva y ajustada al derecho. El 2019 la gente se rebeló contra la impostura y sólo el fraude podría lograr una involución que, en las actuales circunstancias, será un completo desastre.

Depende de nosotros para que la pandemia signifique un paso más hacia la modernidad, una deuda pendiente en Bolivia, donde el 2005 justamente debía darse ese salto, a través de una sociedad más democrática, inclusiva y ajustada al derecho. El 2019 la gente se rebeló contra la impostura y sólo el fraude podría lograr una involución que, en las actuales circunstancias, será un completo desastre.